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Adiós a los neumáticos menos eficientes: Qué no te los vendan, está prohibido

La etiqueta de clasificación energética, con sus colores del verde al rojo y sus letras entre la A y la G, nos ayudan a los consumidores a elegir los productos más eficientes. Cada vez más productos de consumo cotidiano la llevan, como electrodomésticos, bombillas, viviendas, y también neumáticos. En este último caso, la Unión Europea (UE) obliga desde el 1 de noviembre de 2012 a que todas las ruedas comercializadas en los países miembros la lleven de forma bien visible.

Además de exigir este certificado energético, la UE imponía desde 2012 un calendario restrictivo para la retirada progresiva del mercado de los neumáticos menos eficientes, o dicho de otro modo, los más derrochadores y ruidosos: Desde el 1 de noviembre de 2012 se prohibía la fabricación de neumáticos de eficiencia energética G, ni de clase F o G en agarre en mojado, y desde el 1 de noviembre de 2014 no se podían vender.

Dos años más tarde, el 1 de noviembre de 2016, era el turno para la prohibición de la fabricación de los neumáticos con clasificación F, y el 1 de noviembre de 2018 para la prohibición de su venta. Es decir, los puntos de venta de neumáticos, tanto físicos como páginas web, están obligados a informar a los consumidores del tipo de etiqueta que llevan y no pueden comercializar ya ni los de clase F ni G. Los consumidores podemos exigir esta información, y denunciar ante las Oficinas de Consumidores si se incumple dicha normativa.

 

Ventajas de los neumáticos eficientes

El uso de productos más eficientes contribuye a reducir nuestro gasto energético, haciéndonos ahorrar dinero de paso. Un vehículo con neumáticos de clase A ahorra un 7,5% de combustible (medio litro por cada cien kilómetros en un coche con un consumo de siete litros por cada cien kilómetros) frente a otro que lleva de clase G, según un informe del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) y la empresa Michelin. Y no hay que olvidar que al menos el 20% del consumo de combustible está relacionado con la resistencia al rodamiento de los neumáticos, según datos de la Comisión de Fabricantes de Neumáticos.

El medio ambiente también lo agradece: Cuanto menos carburante se consume, menos uso de petróleo y menos emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases de efecto invernadero implicados en el cambio climático. Asimismo, los neumáticos más eficientes suelen ser también los menos ruidosos, de manera que también contribuyen a reducir la contaminación acústica urbana.

La seguridad es otro de los elementos ventajosos de un neumático eficiente. Normalmente presentan una mejor adherencia en superficie mojada. Entre la categoría A y la G hay una diferencia en la distancia de frenado de hasta un 30%, el equivalente hasta 18 metros, según el citado informe de RACC y Michelin.

 

Elementos básicos del certificado energético de neumáticos

La etiqueta de los neumáticos ofrece tres bloques básicos de información:

1- Eficiencia energética: utiliza las clases de eficiencia de combustible que van desde las mejores prestaciones (color verde y clase A) a las que más consumen (color rojo y clase G).

2- Agarre en suelo mojado: característica básica de seguridad, se relaciona con la capacidad de las ruedas para detener un vehículo de manera rápida en carretera mojada. La clase A es la que más agarre ofrece y la G la que menos.

3- Ruido: emitido al entorno por la fricción de la rueda, se mide en decibelios. Cuantas más ondas aparecen en el símbolo de la etiqueta, más ruido produce el neumático. Para promover los neumáticos de bajo ruido, la normativa europea apunta la disposición de una marca que muestra una rueda con orejeras si el nivel de ruido está por debajo de 68 decibelios (clase C1, turismos), de 69 decibelios (clase C2, vehículos de transporte ligero) o 70 decibelios (clase C3, vehículos de transporte pesado).