Ruedas para bicicletas con neumáticos antipinchazos made in USA

Los neumáticos no aparecieron por casualidad, sino como resultado del ingenio de un veterinario irlandés que pensó que algo podría hacer él para que con el triciclo de su hijo fuera más cómodo, porque los baches del Belfast de 1880 hacían que el chaval llegara al colegio con mucho traqueteo en su cuerpo de nueve años. Ayudó bastante, que, además de veterinario, este hombre fuera inventor.

Cierto que sobre mejoras para la rueda, que acompaña al hombre desde tiempos inmemoriales, ya habían venido trabajando otros desde siempre. Centrándonos en los avances que se produjeron a principios del siglo XIX, primero fue la aplicación de goma natural para recubrir las ruedas de madera o de acero, y luego el descubrimiento de la vulcanización, que le daba mejor resistencia a esa cubierta. Lo único, que, como esas llantas eran de goma maciza, viajar en un vehículo con ese tipo de neumáticos, eran incómodo. Igual que montar en bici… o triciclo. Y aquí volvemos al principio: ese veterinario-inventor, de nombre John Boyd Dumlop, hizo el primer neumático con cámara de aire para el triciclo de su hijo, a base de inflar con aire unos tubos de goma, que envolvió con una lona para protegerlos y los pegó sobre las llantas de las ruedas del famoso triciclo.

Resumiendo mucho, este es el principio de la presencia de los neumáticos en nuestro mundo, que fueron una aportación fundamental en el desarrollo no solo del transporte terrestre, sino en la evolución de los coches y otros vehículos a motor y, por supuesto, en las bicicletas.

En algún momento curiosearemos sobre cómo han evolucionado los neumáticos para bicis en estos más de 130 años desde que el joven Dunlop comenzara a disfrutar de su triciclo por el viejo Belfast. Aunque ese disfrute a veces se pudiera ver un poco interrumpido por un inoportuno pinchazo en las ruedas, que había que arreglar para poder volver a circular.

Aquellas y todas las ruedas de bicicleta han tenido esa pega desde entonces y hasta ahora. Los pinchazos parecen inevitables. Si lo fueran no estaríamos tan familiarizados con esas típicas escenas que se ven en las grandes citas del ciclismo como son el Tour de Francia, el Giro en Italia o la Vuelta en España: ese mecánico que se llega, rueda al hombro, junto al ciclista varado a la orilla de la carretera por culpa de un pinchazo y en un pis pas se la cambia, y cada uno vuelve a lo suyo: uno a pedalear y el otro a estar listo para la siguiente vez que se le vuelva a necesitar.

Así que, si los de élite no lo pueden todavía evitar, qué no pasará con tanto ciclista anónimo como hay por el mundo. En un mundo que, por cierto, está a punto de empezar a cambiar la movilidad urbana a nivel global y para la que la bicicleta es un aliado estratégico.

Por eso, porque un pinchazo en la rueda de una bicicleta puede llegar a ser muy inoportuno, tres jóvenes estadounidenses concibieron la posibilidad de encontrar una fórmula para evitarlos. No fue en un garaje, sino en la tienda y taller de bicicletas que tienen en el estado de Utah, donde esa idea se fraguó a base se atender a sus clientes y ver que, aunque los pinchazos pudieran ser una fuente de ingresos, quizá evitarlos les pudiera reportar también un beneficio.

El resultado, después de un largo proceso de investigación, es una marca, Ever Tires, y unas ruedas que llevan un neumático que está hecho con un material desarrollado por ellos, un polímero de cuya fórmula guardan celosamente el secreto, y que no llevan aire, por tanto no hay que inflarlos. Y que, siempre sus creadores, también tiene la característica de que es muy ligero, de manera que se reduce el peso total de la bicicleta, es duradero y tiene buena capacidad de amortiguación de impactos.

Los neumáticos para ciudad y montaña, son la línea Ever Tires, y para carretera y competición está la línea Nexo. Tanto unos como otros pueden llegar a tener una vida útil de 8.000 kilómetros, y son aptos para todo tipo de bicis, ya sean plegables, eléctricas, de paseo, etc.

En su página web también explican que cada uno de estos neumáticos se fabrican en solo media hora y en un solo proceso, porque son de una sola pieza, por lo que reducen recursos y energía para producirlos; las pruebas a que han sometido a los neumáticos; y que, a pesar de esos agujeros tan característicos de su diseño, en el caso de los de ciudad, son tan silenciosos como cualquier otro. Además de que, al no tener que hincharlos, ni hay que llevar la bomba ni el equipo de reparación ni apenas necesitan mantenimiento.

Tienen, no obstante, algunas limitaciones, como que debido, precisamente, a su diseño los neumáticos no tienen tanta capacidad de amortiguación como un neumático de aire. De manera que no los recomiendan para caminos extremos de montaña

Para sacar adelante el proyecto, los tres empresarios lanzaron un proceso de financiación popular para afrontar la comercialización y parece que les fue bien. El camino que empezaron hace varios años ya está dando frutos.