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El cubo de la basura

Es uno de los grandes inventos de la humanidad. ¡En la naturaleza no existe! Sin embargo, y de acuerdo con Wikipedia, falta información sobre su origen y sobre su historia, quién fue el primer usuario que lo puso en funcionamiento, en qué fechas, y en qué lugares, etc. y personajes que puedan dar referencias.

Lo que está claro es que pertenece a la categoría, junto a la rueda, a la electricidad y a Internet de los grandes inventos de la humanidad.

¿Qué haríamos sin cubo de basura? De acuerdo con la última información disponible cada español genera 459 kg de basura doméstica al año. Es decir aproximadamente un kilogramo y medio por día. Hasta la aparición del cubo de la basura y la correspondiente recogida municipal de los desperdicios domésticos generados, éstos convivían, de alguna forma, con el ser humano. Los restos de los alimentos, o se reconvertían o se daban a los animales, las botellas y objetos de vidrio eran muy valiosos y no se consideraban basura,  no existían ni bolsas ni plásticos de los que deshacerse, (no se habían inventado), la ropa vieja se utilizaba para hacer papel y los restos de papel eran un bien preciado que tenían otros usos, hasta prácticamente deshacerse.

Pero se inventó el “cubo de la basura” y por lo tanto empezamos a llenarlo. Poco a poco, incrementando la cantidad de cosas de las que nos desprendíamos fácilmente, pasamos de algunos gramos diarios, al kilo y medio por el que ya vamos, incrementando día a día los desperdicios que “nos sobran”, y que quizás puedan tener algún otro uso, como lo tenían antiguamente.

¿Tenemos posibilidades de revertir el proceso? ¿Podremos conseguir reducir día a día la cantidad de residuos que generamos? ¿Sustituir cada cubo de basura por un recipiente que sea fuente de nuevos recursos?

Esos son los retos a los que tenemos que enfrentar. Seguir incrementando el volumen de residuos que generamos, empobreciendo la tierra, agotando los recursos naturales y reduciendo la sostenibilidad del planeta es el reto al que inexorablemente nos tenemos que enfrentar.

No hay elección. Nos tenemos que concienciar que el mejor rastro que podemos dejar en nuestro día a día es una huella verde que nos permita seguir cuidando la naturaleza.

Si en la naturaleza no existe el “cubo de la basura”, porque no luchamos por transformar los cubos de basura en fuentes de materia prima. Es una necesidad y debe de ser una labor de todos.

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