El Increíble Viaje de Neuman Tikín: los apios llegan a la gran fiesta final

Neuman Tikin capítulo final

Ilustración de María Ramos

– ¡Ya están aquí, ya están aquí! Ay, qué emoción y qué nervios. ¡Vaya subidón que me ha dado hasta la última de mis latas de aluminio!
– ¿Qué pasa, Lady Lata Escultural? ¿Quién viene?
– ¡Los apios, mi querida Palmera Espantapájaras, los apios!
– ¿¿¿¿¿Los apios????? Y esos, ¿quiénes son?
– Los famosos periodistas de medioambiente. Mi querida Palmera, apios viene de su asociación, APIA, Asociación de Periodistas de Información Ambiental. Son buena gente, pero un poco preguntones y metomentodo; lo quieren saber todo. Nos preguntarán por nuestro pasado, nuestro presente y nuestros proyectos de futuro. Ellos son así.
– Pues yo paso…
– Ay, chica, cómo te pones, qué carácter de palmera engreída se te está poniendo, ja, ja, ja.… Como eres tan alta y esbelta, cualquiera te sopla ahora… Y tú, Neuman Tikín, ¿qué opinas?
– Como buen neumático, pienso que debemos ser diplomáticos, elásticos y pragmáticos, mis queridas amigas. Es muy sintomático que vengan a interesarse por nosotros. Eso es porque les importamos. Así que seamos simpáticos y nada dogmáticos, ni maniáticos, ni fanáticos, ni dramáticos, ni burocráticos con los apios. Seamos flexibles y nada rígidos, como los neumáticos y las palmeras al viento. Será un encuentro fantástico y carismático, ya lo veréis.

Neuman Tikín seguía feliz girando y girando como un columpio algo loco enganchado a una de las ramas de Palmera Espantapájaras. Girando y girando con ardillas y mirlos. Haciendo felices a los animalillos del bosque, que se posaban sin descanso en su asiento de caucho rejuvenecido. Uniendo hierba y nubes, arriba y abajo, lo más alto con el ras del suelo, como él siempre soñó, imaginó y deseó. Uniendo aire y tierra.
Mientras, Palmera Espantapájaras también balanceaba sus otras ramas en armónicos movimientos, tan elegante como ella siempre quiso ser, como ella siempre se veía en las historias que inventaba en aquellas larguísimas y aburridísimas tardes en la huerta.
Mientras, Lady Lata Escultural brillaba con luz propia como una genial estructura artística, y aprovechaba el sonido del viento entre los resquicios de sus piezas de aluminio para silbar una de sus canciones favoritas, esa de Malú que dice: “Si te amé, ya no sé… ni tu nombre. Ya no existes en mi piel. Si lloré, no recuerdo cómo fue. Si te amé, pudo ser un momento de locura. Y esta vez no hay después. Descubrí que estoy a prueba de ti. ¡A prueba de tiiiii!”. Y soltaba una sonora risa que hacía eco-eco por todo el bosque y que significaba lo contenta que se encontraba con su nueva vida y cómo había dejado atrás el pasado. “Si te amé, pudo ser un momento de locura. Y esta vez no hay después. ¡Descubrí que estoy a prueba de tiiiii!”. Ja, ja, ja, ja…

Ilustración de María Ramos

Los apios, convocados por la siempre eficaz María Isabel Punto Limpio, habían llegado a ese fantástico lugar llamado Sungis y estaban dispuestos a comenzar la rueda de prensa con nuestros tres protagonistas. Uno tras otro iban levantando la mano para pedir el turno de preguntar.
– Señorita Palmera Espantapájaras, díganos usted: ¿Cómo se siente?
– Pues me siento bella, ágil y elegante. Lo que siempre soñé. Y por cierto, podéis tutearme…
– ¿A qué piensas dedicar tu nueva vida?
– A hacerme amiga de las aves. Por fin me he reconciliado con ellas y ya no tengo que asustarlas para que no se coman los tomates, las fresas y las frambuesas.
– ¿Y usted, Lady Lata Escultural?
– Uy, qué formal todo. También podéis tutearme, eh… Yo me siento divina, divina, diviiiiina. Estoy preparando ya mi serie de conciertos; estoy seleccionando los mejores temas compuestos sobre iniciar una nueva vida y pronto anunciaré el calendario de actuaciones para todos los habitantes del bosque que se quieran acercar, también los humanos, que he visto que por aquí pasa mucha gente corriendo… Runners, ja, ja, ja… ¡Ranas y runners! Yo quiero un club de fans de ranas y runners… Además, quiero incluir en mi repertorio alguna canción dodecafónica para abrir este maravilloso lugar a nuevas experiencias y sensibilidades, digamos que para ampliar el círculo de mi público referencial.
– ¿Estás ya en conversaciones con algún compositor?
– Sí, sí, por supuestísimo que sí, ya estoy trabajando con varios pájaros carpintero que me están ayudando en la percusión. Va a ser todo un éxito. Ya os enteraréis por las redes del bosque, que cuentan con un amplísimo grupo de seguidores, sobre todo entre los escarabajos…
– ¿Puedes avanzarnos algo del look de tu espectáculo?
– No me tiréis de la lengua, no me tiréis de la lengua…, que sois más astutos que las cornejas y más pillos que los zorrillos. Ja, ja, ja. Quiero que sea sorpresa. Sólo puedo adelantaros que será un espectáculo muy brillante, esplendoroso, que no se ha visto nada igual ni en el pop, ni en el rock, ni en el reggaeton…
– ¿Y usted, Neuman Tikín…?
– Uy, por favor, tuteadme, por favor…, que así me hacéis mucho mayor de lo que soy, que estoy hecho de nuevo un chavalín.
– Tú, que has sido tan famoso e importante en los mejores circuitos de carreras del mundo, ¿cómo te sientes ahora girando sin avanzar?
– Mucho más tranquilo y mucho más a gusto conmigo mismo. Por fin he logrado conocerme bien; llegar a la esencia de mí mismo, y darme cuenta de que la economía, la vida y las relaciones no son lineales, sino circulares, como hacía tiempo que nos lo venían diciendo los más sabios del planeta. Todo acaba y todo vuelve a comenzar de nuevo. Nada es inútil ni se destruye. Nada es errático. Como en la naturaleza, nada puede ser un residuo que apartemos sin querer saber más de él. ¡Stop al desperdicio! Todo fluye y el círculo se cierra. Soy redondo y giro en redondo, ¿qué más puedo pedirle a la vida y al reciclaje? A menudo hemos creído que avanzar era correr cada vez más rápido en línea recta, sin darnos cuenta de que en el Universo los astros giran unos alrededor de otros, y no se mueven en línea recta hacia no se sabe dónde. Giran y giran, y mirad qué bien les va… Si hasta a las convocatorias de prensa se les llama ruedas…, por algo será…, ¿no?
– Señor Neuman, señor Neuman, por favor, dedícanos unas palabras para los oyentes de Radio Sungis.
– Claro que sí. He de decir que estoy muy feliz de formar parte de este vecindario tan campechano y acogedor. Mola todo. Y estáis invitados a vivir la vida girando y girando conmigo, sin el estrés constante de llegar a meta.
– Señor Neuman Tikín, ahora que eres columpio, ¿piensas adoptar un nuevo nombre?
– ¡Para nada! Porque Neuman es aire y viento. Neuman es alma. Neuman en griego significa espíritu, soplo, aliento… ¿Hay algo mejor, más precioso y valioso para construir una nueva vida?
Y todos los apios, ardillas y comadrejas del lugar, reunidos en la redonda rueda de prensa, se lanzaron a aplaudir.
– “¡Soy Neuman, amigos, por fin vivo mezclado con el aire, por fin soy viento!”. Y ahora deciros que estáis todos invitados a un cóctel de sabrosas avellanas, galletas de canela y moscatel para celebrar el estupendo final de este increíble viaje.
Y todos los apios, ranas, ardillas, mirlos y comadrejas reunidos en la redonda rueda de prensa se lanzaron a relamerse y aplaudir aún más y más.

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