El Increíble Viaje de Neuman Tikín: Tres pájaras de vidrio al rescate

Neuman Tikin Vidrio– ¡Mirad, mirad, cómo brillan esas tres aves!

– Ay, Tikín, ¿qué me dices?, que yo oigo la palabra ave y ya me pongo en modo Espantapájaras, que no se me acaba de pasar y olvidar mi trabajo en la huerta.

– ¡Hey, aquí, aquí, soy la estupenda Lady Lata! Pero qué rebonitas y qué ‘cool’ son…

– Chicas, me llamo Tikín, Neuman Tikín, el más enigmático y simpático corredor neumático reumático, y estas son mis amigas Lady Lata y la Señorita Espantapájaras. Andamos buscando un bosque chulo para quedarnos a vivir y reinventarnos como árboles. Pero no terminamos de encontrarlo. Vosotras desde allá arriba, que tenéis más perspectiva, así, a vista de pájara, ¿veis algo interesante para nosotros?… Uf… Creo que con este viento que sopla no me oyen…

– ¡¡¡Chicas, chicas!!!

– Menudo viento, tengo mi cabezota de madera que me va a estallar.

– Tranquila, Señorita Espantapájaras, tranquila. Quizá sería mejor que buscáramos un refugio y descansáramos un rato hasta que se pase este vendaval de mil demonios. Debemos ser pragmáticos.

– Sí, a mí me suenan todos los goznes de lata, y producen un ruido chirriante muuuuy desagradable.

– Ay, mi cabeza; ay, mi cabeza, que me empieza a dar vueltas. Ay, mi cabeza. Ay, mi cabeza, que creo que con este viento voy a perder la cabeza…

– ¡¡¡Wala!!!! Pues literal. Tal cual. Se le ha desenroscado la cabeza a la pobre Señorita Espantapájaras con un golpe de viento y allá que va rodando. Neuman, Neuman Tikín, tenemos que recuperarla. No puede quedarse sin cabeza. ¡Menudo trastorno!

– ¡¡¡Mi cabezaaaaa!!!! ¡¡¡Mi cabezaaaaa!!!!

– Bueno, por lo menos, sigue hablando…

– Tranquila, Señorita Espantapájaras, que Neuman Tikín estará reumático, pero no va a permitir que usted se quede sin cabeza.

– Puede tutearme usted. Y más en estos momentos tan delicados.

– Uy, es verdad. También tú puedes tutearme. Llámame Tikín…. ¡¡¡A por la cabeza!!!

Y en esa situación tan dramática y angustiosa se encontraban nuestros tres amigos, con Lady Lata chirriando por todos los costados y con la cabeza de la Señorita Espantapájaras volando por los aires, cuando las tres aves que acababan de ver se percataron de la situación y decidieron actuar y acudir en socorro de la peculiar pandilla.

Las tres agarraron delicadamente con el pico los pelos de la cabeza de la Señorita Espantapájaras; bajaron a ras de tierra, se la colocaron en su sitio, ajustándosela bien al cuello de palitos, se posaron y comenzaron a hablar:

– Hala, ma llama Ana, la pájara Ana. Acá sa cabaza, Sañarata Aspantapájaras.

– Hele, ye me lleme Tere, le péjere Tere. ¿Qué tel estén estedes?

– Binis tirdis. Mi llimi Pili, li pijiriti Pili. ¿Pidimis iyidirlis in ilgui mís?

– Uf, hola, no sabéis bien el favor que me habéis hecho recuperando mi cabeza. Me parecía algo espantoso vivir sin ella. Y tampoco es cuestión de plantarse una col, una calabaza o una lechuga ahí para disimular.

– En nombre mío propio, de Neuman Tikín, y de mis queridas amigas, les estamos muy agradecidos por los servicios prestados. Ha sido rápido y fantástico.

– ¡Chicas! Yo soy Lady Lata. Pero qué encanto, qué encanto, qué encanto me parecen ustedes. ¡Y trillizas! Si me pueden servir de coro de voces para mis conciertos… ¡La suerte nos acompaña! Bueno, el viento también. Pero esto sí que es suerte. Encontrarse un coro de trillizas. Ana, Tere y Pili. Y, además, qué brillantes sois.

– Es que semes…, es que semes…

– Na samas da carna a plamas, na, na, naaaaaa. Para nada.

– Simis di vidrii. Sí, sí, di vidrii.

– Astamas hachas da vadraa.

– Per ese semes ten, ten, ten brellentes.

– Marad, sa nas panamas al sal, tadavaa samas máááás brallantas.

– Tres pájaros de vidrio, Ana, Tere y Pili. ¿No me digáis que no son diviiiiiiinas, o diviiiiiiinis, o como so dogo, jur, jur, jur, para acompañar a Lady Lata en sus actuaciones. ¡Son perfectísimas, perfectísimas, perfectísimas! ¿Sabéis trinar? A ver, decid algo, contad hasta tres.

– Ana

– Des

– ¡Y tris!

– Bueno, con las vocales tenemos un pequeño problema, pero ya nos arreglaremos. Quizá yo componga una canción toda con la u. Algo así como: “Nu mu dujus curuzún, nu mu dujus curuzún, ucú tuuuun sulu. Nu puudu vuvur sun tú, nu puudu vuvur sun tú, purcu mu vuu u vulvur lucu, lucu, lucu”. Y ellas, haciendo coros, puede ser la bomba. ¿A qué sí, Ana, Tere y Pili?

– AK, Lada Lata, padamas antantarla.

– Ye sempre quese ser kentente.

– Pir mí, sí, sí, sí. Y sí.

– Podemos cantar esa de Madonna… ‘Liki virgin’… Ji, ji, ji…. Ya ensayaremos, ya. No problem. Liiiiiki virgiiin, tiriririrí, ri, rí. Sí, porque la del corazón partío la dejaremos para otra ocasión, que tiene muchas oes. No a la o. Ja, ja, ja…. Joooooo, que no, que no al no. No al no. Sí al sí. Yeeepah. Yeeeee. Ya, ya, ya…

– Para mí que este viento nos deja a todos un poco zurumbáticos, y que a Lady Lata le afecta a las bisagras.

– Ya lo creo, Neuman. Yo he estado a puntito de perder la cabeza. Pero es que ella…. Yo creo que ella nunca tuvo mucha cabeza. Ja, ja, ja…

– Ja, ja, ja. Ma parta da la rasa.

– Je, je, je. Me perte de le rese.

– Ji, ji, ji. Qui risi mís fliji, mís fliji y mís tinti.

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– Mmmmm, y pensando, pensando… Ahora que ya ha parado de soplar el viento y teniendo en cuenta que ustedes vuelan, podemos ser pragmáticos y…

– Takán, trátama da ta, par favar.

– Tekén, tréteme de te, per fever.

– Tikín, titíimi, plis.

– Ya que vosotras voláis, seguro que nos podéis ayudar a buscar un bosque bien chulo y aromático. Porque desde allá arriba se ve todo mucho mejor y más rápido. Con más perspectiva, vamos… Como con prismáticos…

– Mmmmmm

– Mmmmm

– Mmmmm

– Na pardamas más taampa. Agárrata, Takán, a la ala. ¡A valar! ¡A bascar al basca!

– Clere que sé. Señerete Espentepéjeres, egérrete de me ele, que Tere te eyederé e enquentrer ese besquete merevellese.

– Sí, sí, sí. Lidy Liti. Vinti quin Pili. Vilirimis jintis.

Así, que allá van Neuman Tikín, el neumático retirado más elástico y acrobático del mundo, agarrado al ala de Ana; la Señorita Espantapájaras enganchada al ala de Tere, y Lady Lata volando con Pili, en busca de ese bosque maravilloso donde reinventarse y por fin cumplir sus sueños de reciclaje, de experimentar una merecida  nueva vida.

(continuará)

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