El Increíble Viaje de Neuman Tikín: Una nueva vida para todos

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Ilustración de María Ramos

– Muy buenas tardes. Déjenme que me presente: Soy María Isabel Punto Limpio. Y estoy aquí para ayudarles. Es conocido en el mundo entero mi prestigio de recolocación, mi fama para facilitar nuevas vidas, mi pericia para reciclar energías y aspiraciones de cuantos en este planeta quieren emprender un nuevo camino. Así que permítanme que les haga unas cuantas preguntas para facilitar mi trabajo y su futuro. Veamos. Nombre y vida pasada:

– Hola, María Isabel, yo soy Neuman Tikín, el Gran Neuman Tikín, famoso también en el mundo entero, pero en el mundo de las ruedas. Ganador de los más codiciados premios en circuito. Puritito caucho del bueno, coronado de laureles. Un campeón hecho y derecho, pero ahora ya un corredor neumático reumático retirado.

– ¿Y qué quiere ser usted?

– Puede tutearme.

– No, no, me gusta tratar a mis clientes con distancia y profesionalidad, para que se tomen esto en serio porque es muy serio, un asunto de gran responsabilidad.

– Yo quiero ser un árbol, un fornido roble.

– Muy bien, permítame, Neuman Tikín, que mire mis fichas. Veré qué puedo hacer por usted… A ver, la siguiente. Usted, la de la melena despeinada.

– Ay, ay, ay, que me lo ha notado. Ya lo siento, María Isabel, presentarme ante usted así tan desaliñada, pero es que perdí la cabeza por esos andurriales. Sí, sí, literalmente, perdí la cabeza… Verá, usted, yo era Espantapájaras en mi vida pasada. Toda una veterana espantapájaras. Muy profesional. No dejaba acercarse ni un solo gorrión ni estornino ni mirlo ni urraca a las zanahorias, las lechugas y coliflores de mi huerta. Noche y día, día y noche sin parar. Casi casi sin parpadear… Y ahora lo que más ilusión me hace es emprender una nueva vida como palmera. Sí, sí, como lo oye, reciclar todos estos palos y todas estas ramitas en una esbelta y danzarina palmera en algún bosque lindo… Y al ser posible, claro, estar muy cerca del noble roble Neuman Tikín. ¿Usted lo ve posible? Ay, dígame que sí, que lo vamos a conseguir…

– Muy bien, muy bien, consultaré mi agenda de contactos a ver qué puedo hacer por usted, Señorita Espantapájaras… A ver, la siguiente, usted, la de los reflejos.

– ¡Es mi turno, es mi turno, es mi turno! Verá usted…, porque prefiere que la tratemos de usted, ¿verdad María Isabel?

– Sí, lo prefiero, me siento más cómoda. Prosiga…

– Pues yo soy Lady Lata. Seguro que ya ha oído hablar de mí y de las ganas que tengo de dar conciertos y de hacerme famosa. Estoy hecha sobre todo de latas de atún, también hay alguna de espárragos, alguna de guisantes y alguna de mejillones en este cuerpo serrano que los envasadores me han dado. Creo que tengo buen oído, que afino bien, que tengo presencia, ganas, saber estar, ilusión, ambición, poderío, carisma…

– Oído, oído, Lady Lata, pero dígame usted qué quiere hacer a partir de ahora.

Lady Lata

Ilustración de María Ramos

Quiero ser una diva, una estrella del pop. Pero, vamos, que no me importaría tener escenario fijo en el bosque donde vayan estos dos, Neuman Tikín y la Señorita Espantapájaras. En la travesía hacia una nueva vida, nos hemos hecho muy buenos amigos, ¿sabe usted? Y nada como tener buenos amigos cerca para sentirse una segura y confiada, con ganas de tirar para adelante y comerse el mundo, si hace falta…

– Está bien, está bien, consultaré mis apuntes a ver qué puedo hacer por usted, Lady Lata… Ahora, discúlpenme. He de retirarme un momento a la oficina para poner en orden sus expedientes, tramitar sus peticiones y asignarles hoy mismo un destino, si a ustedes les parece bien.

– Uy, pues claro, ¿hoy mismo? Qué eficacia, qué rapidez. Gracias, María Isabel.

– No hay de qué, Neuman Tikín. Es mi trabajo. Y me gusta hacerlo bien y rápido.

Mire a ver si nos encuentra usted un bosque fantástico y carismático, simpático y aromático. Y que no pille muy lejos, que estamos ya agotados de dar tantas vueltas, que llevamos ya siete capítulos de aventuras en este blog, y ni le cuento la cantidad de kilómetros recorridos.

– No se preocupen ustedes, confíen en la eficacia y saber hacer de María Isabel Punto Limpio, con máster en gestión de reciclajes en Estoeselcolmo, Pernambuco, Nodamasdesí y Kuala Lumpur.

– Me suena todo, salvo Nodamasdesí… Pero, vamos, que por nosotros ningún problema, que nos quedamos aquí sentaditos esperando a que usted haga sus gestiones. Y tranquilidad, eh. Ningún problema. Sin prisas. Que para carreras ya he tenido yo toda mi vida. Hay que ser pragmáticos y no erráticos.

(Dos o tres horas después).

– Muy bien. Tengo unas noticias estupendas para todos ustedes. Van a poder emprender mañana mismo una nueva vida, todos juntos y en un lugar ma-ra-vi-vi-vi-llo-so. Afortunadamente hay plazas vacantes para reciclarse en un bosque llamado Sungis. Sí, ya sé que tiene un nombre raro y un poco enigmático, como de bosque de brujas y duendes, pero les puedo asegurar que es un lugar perfecto para ustedes tres.

(Neuman Tikín, la Señorita Espantapájaras y Lady Lata escuchan como embobados, con la boca abierta).

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Ilustración de María Ramos

– Mañana mismo, mis ayudantes Ana, Tere y Pili, las pájaras de vidrio reciclado a las que ustedes ya han tenido el gusto de conocer y tratar, les conducirán volando, en un periquete, hasta ese lugar idílico llamado Sungis. Les puedo prometer y prometo que allí podrán cumplir sus sueños, emprender una nueva y merecida vida, reciclar sus saberes e ilusiones, y conseguir instantes de gran felicidad.

– No sabe cuánto se lo agradecemos, María Isabel Punto Limpio. Es usted una pedazo de profesional.

– Mire usted, ¿y hay escenario bien iluminado? ¿Podré dar un recital en cuanto llegue?

– ¿Habrá tucanes que vengan a posarse en la Señorita Palmera?

– ¿Habrá anuncios del concierto de Lady Lata?

– ¿Me podré agitar con la brisa?

– ¿Tendré un público entusiasta?

– ¿Podré mover y mover mis ramas a la luz de la Luna?

– ¿Vendrán a verme del extranjero?

– ¿Habrá guapos surfistas que vengan a descansar a mi sombra palmeril?

– ¿Saldré en la tele en los programas musicales de Kuala Lumpur, Pernambuco, Estoeselcolmo y Nodamasdesí?

– Un momento, un momento, ustedes dos. Estoy muy ocupada. Hay muchas más peticiones de reciclaje para atender esta tarde y, como comprenderán, no puedo ponerme ahora aquí a satisfacer toda su curiosidad. Estoy sola y el trabajo se me amontona; no tienen ustedes ni idea de la cantidad de reciclaje que se hace ahora por el mundo. Sólo puedo decirles que les gustará. Háganme caso… Y ahora acompáñenme, que tienen que echar unas firmas para dar cumplida cuenta de sus expedientes y oficializar sus trámites. Una firma, a descansar, y mañana emprenderán camino hacia una nueva vida. Quédense ustedes tranquilos. Háganme caso. No sean impacientes, que la naturaleza, la más sabia de todas, se toma su tiempo para todo. Ese lugar llamado Sungis les va a encantar. Estoy convencida.

(continuará)

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