Las historias de Jaime y Daniel (VI)

Neumáticos en el punto limpio

Sábado por la mañana. Jaime se decide limpiar el trastero. “Hace semanas que me lo propongo y no consigo ponerme manos a la obra”, se repite diariamente. Hasta que ha llegado el día. Baja a la planta -2, abre la puerta y la historia de años se acumula en poco más de 12 metros cuadrados. “Hay que ver lo mucho que acaba por acumular uno”.

Decidido a poner orden, empieza a bajar las cajas de los estantes: libros, ropa, decoración… “Ni me acordaba que esto lo tenía aquí. Y esta ropa ni me cabe y está pasada de moda”, se va repitiendo para él a medida que va abriendo cajas y bolsas.

Detrás de unas cajas Jaime encuentra cuatro neumáticos viejos que ni recuerda quién los puso ahí. “Será Elena, o su padre. O yo mismo, ¡yo qué sé!”, dice mientas se los mira pensando qué hacer con ellos. Claro está, los neumáticos no pueden ir a ninguno de los contenedores de la calle.

Jaime sabe que no tendría problemas en dejar estos neumáticos en un taller si tuviera que cambiar los de su coche pero no es el caso. Por un momento se le pasa por la cabeza hablar con Daniel, su mecánico, y dejárselos en el taller. Pero en seguida deshecha esta opción. “En el punto limpio seguro que me los aceptan”.  Los mete en el maletero de su coche y se va directo hacia él.

–       Hola, le traía estos neumáticos. ¿Puedo dejarlos aquí? – pregunta Jaime al operario del punto limpio

–       Sí que puede dejarlos, pero como supongo que no tendrá la factura de cuando los compró, para comprobar que han pagado el importe para su reciclaje, hay un procedimiento específico.

–       Es que me los he encontrado ordenando el trastero de casa y en un principio había pensado en llevarlos al taller de un amigo

–       ¡Hombre no! Piense que a los talleres se les retiran los neumáticos si previamente el cliente ha comprado. En ningún caso aceptan neumáticos de cualquier otra procedencia – le contesta el operario

–       Entiendo, y en este caso, ¿los puedo dejar todos aquí gratis?

–       Sí, sin ningún problema siempre que no exceda de 5 neumáticos y no haya traído más de ese número en el año. En cualquier caso debemos de tomarle los datos personales, nombre, apellidos, domicilio  y número del Documento Nacional de Identidad.

– Ah! Yo creía que no había límites y cualquiera podía traer los neumáticos que quisiera….

– Si eso fuera así, no existiría control de la gestión y muchos no pagarían el importe de gestión que le corresponde, además no es muy habitual que nos traigan neumáticos viejos ya que desde el año 2006 existe SIGNUS y los ciudadanos pagan por el reciclaje de neumáticos cuando los cambian. Un hecho que asegura que no haya grandes acopios de neumáticos para reciclar desde esa fecha.

Jaime se va con la lección aprendida y con una tarea que se le hace un poco cuesta arriba: ahora toca terminar de vaciar el trastero de otras cosas.

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