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Las historias de Jaime y Daniel (VII)

Consejos mantenimiento neumáticos

– Jaime, en unas semanas nos vamos de vacaciones. ¡Y tenemos un montón de cosas pendientes por hacer!- le dice a Elena al sentarse en el sofá

– No seas exagerada, Elena. Está todo más o menos controlado. Todo menos el coche.

– No me digas que aún no te lo has llevado para que Daniel te lo revise. Siempre estamos igual, Jaime. Cada año nos vamos en coche al apartamento y cada año apuras hasta el último momento. La verdad es que no tienes arreglo – se lamenta su mujer

– Que sí, que tienes razón. Pero tampoco hay que dramatizar, que tampoco es para tanto. Mañana le llevaré el coche a Daniel para que le eche un vistazo y listos que la última revisión es del verano pasado- le contesta escudándose.

Jaime se queda sentado en la butaca del sofá pensando en los cambios que tiene que hacer en el coche: revisar el nivel del aceite, el aire acondicionado… “¡Y los neumáticos! Siempre es lo último en lo que pienso”, se dice para sí. Coge la tablet de la mesa del comedor y busca en Internet información básica de mantenimiento de los neumáticos antes de irse de vacaciones. Entre una y otra página, encuentra una que le da 10 consejos para su mantenimiento  (http://ow.ly/gSRi3029VST)

Al entrar, empieza a ver que no cumple la mayoría de consejos. “¿Que debo revisar la presión todos los meses? Pues yo solamente lo hago cuando veo que la rueda está baja”, piensa en voz alta.

La presión correcta en los neumáticos reduce el riesgo de perder el control del mismo. Además, se tiene que tomar en frío ya que si se comprueba en caliente, puede registrar un aumento de la presión en 0,3 bar de presión. Y claro, a una menor presión, el área de contacto del neumático es mayor.  Y sigue leyendo. La parte del neumático que está en contacto con la carretera es aproximadamente como el tamaño de tu mano. Tu seguridad, confort y el ahorro de carburante dependen de esta pequeña superficie. Son la única unión entre el vehículo y la carretera; soportan una carga de hasta 50 veces su propio peso y absorben los obstáculos de la carretera

Jaime se queda pensativo. “No quiero que nos llevemos un susto. Mañana voy a ver a Daniel para ver si necesito cambiar el neumático”, se repite varias veces.

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