Neumáticos forestales, especiales para trabajar en espacios tan bellos como difíciles

En esta sociedad urbana en la que la mayoría de la población vive en ciudades, los bosques son noticia prácticamente solo en verano y eso, lamentablemente, solo si hay incendios forestales. Sin embargo, los bosques tienen una vida bien intensa todo el año, dentro de ellos y a su alrededor y en cualquier lugar del mundo en el que estén.


No solo porque sean unos ecosistemas riquísimos por la biodiversidad que albergan, o porque regulen el clima local y contribuyan a regular el global, o porque participen en el ciclo del agua, o porque capturen CO2, o porque sean un patrimonio cultural y paisajístico.
Además de todo esto, tienen un papel importante en la actividad económica que se desarrolla en el mundo rural, ya que en ellos se producen materias primas como la madera -tanto para muebles, como para celulosa- o para energía. De hecho alrededor de la mitad de la madera producida en todo el mundo, según la FAO, es para usos energéticos: generar electricidad, cocinar o calentarse. Pero también de los bosques proceden otros muchos productos forestales no maderables que forman parte de nuestra vida diaria: corcho, setas, piñones, resina, frutos, fibras, caucho… Un momento, ¿hemos dicho caucho? ¿eso con lo que se fabrican los neumáticos?
Exacto, eso con lo que se fabrican los neumáticos, que sin saberlo ellos, -los neumáticos-, de esta manera vuelven a una parte de sus orígenes. Porque para trabajar en los bosques, cortar los árboles y sacar la madera y otros muchos trabajos forestales, se utilizan maquinarias que necesitan neumáticos. Y también para restaurar esos bosques asolados por incendios, se utilizan máquinas con neumáticos, al igual que para realizar intervenciones preventivas para evitarlos.
La profesora del Departamento de Ingeniería y gestión forestal y ambiental, de la ETSI de Montes, Cristina Pascual, explica que «la actividad maderera dispone de una serie de máquinas específicas para uso forestal, que no se usan en otros ámbitos. Los más característicos son el skidder, las procesadoras o cosechadoras, el autocargador, la retroaraña, las desbrozadoras y las empacadoras forestales». En los incendios forestales, «se utilizan el autobomba para llevar agua y los camiones 4×4 para transportar a las brigadas, máquinas para abrir cortafuegos, como el bulldozzer, o para mover tierras. Y en restauración se emplean, entre otras, plantadoras».
Toda esta maquinaria está diseñada teniendo en cuenta no sólo lo que tienen que hacer, que ya es un reto en sí mismo para la ingeniería industrial, sino también dónde lo hacen: en entornos muy duros y difíciles. Por eso el elemento con el se apoyan en el suelo y con el que se mueven, los neumáticos, además de ser también específicos a alguna le aportan una imagen imponente.
Un repaso a las funciones que desempeñan estos ingenios, admirables por otra parte, puede ser muy revelador de cómo es ese entorno en el que se mueven sus neumáticos.
A ojos de un profano casi cualquiera de estas máquinas puede resultar impresionante; y, ciertamente lo son, más incluso que por su aspecto, por lo que hacen. Seguramente se lleve la palma «la cosechadora o procesadora, que de las dos formas se denomina. Son como unas excavadoras con brazo telescópico, que en la punta tiene un cabeza que corta el árbol, – explica la profesora Pascual-. Es una máquina que impresiona, porque corta el árbol, lo gira, le quita las ramas y la corteza y lo deja listo para que otra máquina lo recoja y lo agrupe», en un proceso que dura menos de un minuto un árbol de buen tamaño pasa de estar en pie firme a está, cortado, pelado y listo para ser apilado y cargado.
Para todo esto no se puede elegir el terreno donde hacerlo. Las explotaciones forestales están donde están, generalmente en el monte con todo lo que ello implica: terreno inclinado, muy inclinado a menudo, abrupto, con piedras, troncos cortados, ramas, etc. Por eso el diseño de sus neumáticos es el más complejo. Cierto que también hay plantaciones en terrenos llanos, pero obviamente, ahí las máquinas no tienen que desarrollar el mismo esfuerzo.
José Minarro, ingeniero de campo de Alliance Ibérica, los conoce muy bien porque son su especialidad: «Son unos neumáticos a los que se les exige mucho, las máquinas se mueven por terrenos muy duros, irregulares y con pendientes; con cargas importantes, y pisando lo que sea, troncos cortados, piedras, están sujetos a cortes y abrasiones, -explica- por eso son más anchos y los flancos son más gruesos y rígidos. Porque no se le pide lo mismo que a un neumático agrícola, por ejemplo».
Para Minarro, los forestales en general y los de las procesadoras en particular «no son unos neumáticos fáciles de construir. Se les requiere mucho esfuerzo, porque necesitan una tracción altísima y un mejor agarre al suelo para que, por ejemplo cuando van cargadas, puedan salir de esas pendientes tan inclinadas que hay a veces en los montes y no vuelquen». Por eso, las carcasas «han de ser muy resistentes, llevan más textil porque tienen refuerzos de nylon y se les añaden lomos de malla de hacer. La banda de rodadura y los flancos son mucho más gruesos, y el talón está reforzado». Además, la espiga que forma la inclinación de los tacos, «en el caso de los forestales es más abierta porque así obtienen más tracción, para que no patinen. Y se utiliza un caucho especifico». Y, para remate, han de ser compatibles con cadenas, porque es muy frecuente que necesiten usarlas, especialmente en los países del norte.
Los fabricantes de neumáticos, se ha comentado al hablar de los agrícolas, por ejemplo, además de los laboratorios e instalaciones en sus centros tecnológicos, disponen de campos de pruebas en los que se reproducen las condiciones reales en las que se desenvolverán, para testar sus productos sometiéndolos a diversas pruebas y controles. Con los forestales no es tan fácil. «Con otros, se puede simular las condiciones de las carreteras, del asfalto, etc. Pero estos neumáticos solo se pueden probar en el monte, -declara Minarro-. Por eso, los desarrollamos muy en contacto con los fabricantes de las máquinas, incluso se suele hacer en conjunto. Y, luego, en colaboración con los usuarios, hacemos el seguimiento».

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