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Los neumáticos en maquinaria agrícola como aliados de la salud del suelo

Las diversas máquinas empleadas en la agricultura tienen la función de facilitar las tareas agrícolas y hacer menos penoso el trabajo. Para eso se inventaron. Pero ahora también cumplen un papel fundamental en la mejora de los rendimientos de los cultivos, en la facilitación de las recolecciones, en la productividad y la eficacia del trabajo de las personas, en el consumo de combustible, etc. Son un elemento más, también y en definitiva, de la eficiencia general de la actividad agrícola.

Al menos en los países desarrollados, no se concibe la posibilidad de arar, sembrar, recolectar, fumigar, regar o transportar, sin tractores, sembradoras, cosechadoras, pulverizadoras, pivots o remolques, entre otros.

Toda esta maquinaria necesita, obviamente, ruedas, neumáticos, para trabajar. Y en cada caso han de ser diferentes, como diferentes son las tareas que realizan, y las exigencias y necesidades a las que tienen que responder.

Pero, por más que su presencia sea no solo beneficiosa, sino también imprescindible, lo cierto es el paso de estas máquinas por el campo, especialmente las más pesadas, produce impactos negativos en el suelo.

Así pues, los neumáticos, como pieza de la maquinaria que está en contacto con el terreno tienen bastante más importancia tanto a la hora de mejorar los aspectos positivos, como a la de paliar los negativos. La compactación del suelo es el más notable de últimos.

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El suelo es el soporte de los cultivos y a través de él se distribuyen el aire, el agua y los nutrientes que captan las raíces para alimentar la planta, a la que también sostienen una vez que se han extendido y anclando adecuadamente.

Para que todo esto ocurra con normalidad, el suelo tiene que estar sano y un factor clave es que no esté compactado. Es decir, que su estructura se mantenga porosa, para que pueda almacenar y distribuir el aire, el agua y los nutrientes que necesita la planta, las raíces se puedan extender y las semillas germinar.

Cosas que no ocurren adecuadamente en un suelo compactado. Un problema que según la FAO es mundial, es una de las más importantes degradaciones de la tierra y ocurre en todos los suelos y niveles de producción agrícola. Su causa más habitual es el paso reiterado de maquinaria agrícola pesada por las áreas de cultivo y puede afectar seriamente al rendimiento de las cosechas.

Si bien, es una situación que se puede prever, controlar y, en su caso, revertir. Lo único, que al ser un hecho que se produce bajo la superficie, no es visible a simple vista. Por eso la prevención es fundamental.

Pues bien, el reto común a todos los neumáticos de maquinarias agrícolas, es ayudar a reducir la compactación del suelo, o al menos contribuir lo menos posible a ella.

Pero, claro, no es el único. Eso sí, resolviendo unos se alcanzan otros, porque todos está más relacionados de lo que se ve a simple vista.

Centrándonos en los tractores, lo primero es moverlos, y no solo por el campo. También por las carreteras. Por eso, como explica José Palomares, jefe de Producto Agrícola y Off the road de Firestone España, «tiene que hacer un equilibrio entre el campo y la carretera», porque no es lo mismo rodar por la carretera que por el campo o trabajar. «La carretera es un terreno más abrasivo, y lógicamente desgasta más el neumático. Además, como por carretera el tractor va a más velocidad, también tiende a botar. Por eso, dependiendo de cómo sea la rueda, tendrá más o menos desgaste y también será más o menos cómoda la conducción, algo que los agricultores valoran mucho».

Así pues, el neumático de un tractor debe aguantar bien la carretera «y la carga que pueda llevar. «porque los tractores son cada vez más pesados, tienen más potencia y se les exige más, se les carga de aperos que también tienen a ser más pesados».

Una vez en el campo, «lo que cuenta es su capacidad de tracción. Y en esto es fundamental la superficie de contacto de la rueda con el suelo: cuanto mayor sea más tracción podrá transmitir. Pues bien, esa huella será mayor si el neumático puede trabajar a con la presión baja. ¿Por qué? Porque si se pone menos aire, el neumático baja y se anchea la huella; tiene más huella y hay más zona de contacto de la rueda con el suelo. Al aumentar y no estar concentrada en un único punto, la presión que ejerce el peso, en este caso del tractor, en el terreno se reparte mejor. Y, así, favorece una menor compactación del suelo».

Aquí queríamos llegar. La compactación del suelo agrícola se previene, reduce o evita con la utilización de neumáticos capaces de trabajar con la menor  presión posible. Parece simple, pero no lo es.

Esta capacidad de trabajo con baja presión, de soportar cargas pesadas y de aportar tracción, que es muy destacada por los fabricantes de neumáticos, es posible si sus flancos, o costados, tienen mayor grado de flexión. Lo que, a su vez, está relacionado con el diseño de la carcasa.

Lo dicho: todo está más conectado de lo que a primera vista se ve.

A mejorar estas prestaciones los fabricantes dedican importantes recursos y procesos de I+D+i. Con ellos también propician el desarrollo de tecnologías propias que, por una parte, guardan con celo, y, por otra comunican intensamente para marcar las diferencias con la competencia.

Estas tecnologías, más características y diferentes tipos de neumáticos agrícolas, serán el tema que nos ocupará en una próxima entrega.

 

 

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