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Neumáticos en el mar en la obra de vídeoarte “Purple” de John Akomfrah

Ahí están, los neumáticos fuera de uso y fuera de sitio, dispersos por el mar. Es la imagen más difundida y emblemática del vídeo ‘Purple’, del artista londinense John Akomfrah, que durante el mes de marzo puede verse en el Thyssen-Bornemisza de Madrid. Este museo nacional se involucra así de lleno en la visión artística para concienciar sobre el impacto del cambio climático.

Purple, John Akomfrah. Fotograma, 2017. Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection. © Smoking Dogs Films; Courtesy Lisson Gallery

Hay cadenas de montaje de automóviles y de televisores, imágenes de intenso tráfico y de extracción de petróleo, hay mineros y centrales nucleares, canciones tradicionales y discursos de grandes líderes, anuncios, gente bailando y glaciares, desfiles, música de Beethoven, de Philip Glass y de Billie Holliday, constantes sonidos de agua y ruidos de fábricas. Líneas de alta tensión. La presencia reiterativa de gigantescas torres de líneas de alta tensión. Hay un viaje en barco a los Polos y a las Islas Marquesas. Y esos neumáticos inquietantemente flotando en el mar… La imagen más emblemática de Purple junto a otra panorámica de un bosque talado, con los tocones compartiendo espacio con garrafas de plástico.

A lo largo de los 60 minutos que dura Purple, el artista John Akomfrah (nacido en Accra, Ghana, en 1957, y que reside en Londres) compone una compleja –en imágenes y sonidos- y absorbente sonata en torno al cambio climático y la destructora huella del ser humano en el planeta, una sonata que se proyecta en seis grandes pantallas colocadas de forma elíptica.

Purple, John Akomfrah. Fotograma, 2017. Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection. © Smoking Dogs Films; Courtesy Lisson Gallery

No es un relato lineal ni figurativo, responde más bien a técnicas impresionistas-expresionistas de pinceladas y sensaciones que pintan cómo el desarrollo de la Humanidad en las últimas décadas nos está abocando a la pérdida del paraíso. Por eso el museo ha colocado como nota introductoria uno de los lienzos de la colección; han elegido Expulsión, luna y luz de fuego, una obra en la que el artista norteamericano Thomas Cole representó a principios del siglo XIX la expulsión de Adán y Eva del paraíso en una composición en la que, como señala el museo, “el mundo entero toma conciencia del caos provocado por la presencia de los humanos en la Tierra”.

John Akomfrah

John Akomfrah

Durante la presentación de la obra en Madrid, John Akomfrah –nuestro nuevo invitado en esta serie de artistas que miran en verde–  explicó la importancia de lo alegórico y metafórico de su trabajo -como esos neumáticos perdidos en el mar-, para crear flashazos que nos producen una hipnotizante sensación de incomodidad, de soledad, de vacío. El artista contó que sus padres proceden de una pequeña comunidad en la costa africana, en lo que ahora es Ghana, de un pueblo “que tiene una relación bellísima con las aguas, que son los dioses de mi gente, son dioses los ríos, los mares, los lagos…”. Por eso cuando se le pregunta por los problemas de escasez de agua, de avance de la desertificación, él quiere introducir un matiz importante: “No podemos limitarnos al hablar del agua en términos de utilidad para el ser humano; esa es una visión economicista, antropocéntrica, de los recursos hídricos; debemos tener una visión más global. Cuando hablamos de escasez de agua, ¿a qué nos referimos?, ¿escasez de qué, para quién?, no podemos pensar solo en el ser humano”.

Purple es además la primera colaboración entre el museo madrileño y la fundación de arte contemporáneo creada en 2002 por Francesca von Habsburg, hija del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, la TBA21 (Thyssen-Bornemisza Art Contemporary), y su apéndice, la TBA-21 Academy, “institución que promueve la defensa de la conservación de los océanos a través de programas interdisciplinares y de producción artística”.

Francesca von Habsburg recalcó, a su paso por Madrid, su activismo por la defensa de los derechos humanos y el medioambiente; señaló el poder transformador del arte y se mostró convencida de todo lo que pueden aportar las colecciones artísticas, y más en esta era, a la que definió, como ya hacen muchos científicos, como Antropoceno. Y entonó un mea culpa que sonó a sincero: “Soy también consciente de la responsabilidad del imperio industrial Thyssen en el deterioro del planeta y en el cambio climático. Hace 50 años estábamos orgullosos de ello, de ser parte del progreso y la industrialización, ahora debemos saber mirar y transformar esa responsabilidad en conciencia ambiental”.

Markus Reymann, director de la TBA21-Academy, considera que hay que marcar un antes y un después de los Acuerdos de París (de diciembre de 2015) en torno al cambio climático, “yo veo mucho más compromiso cultural y de gente famosa para concienciar sobre este grave problema, que necesita un impulso ya para cambiar nuestros hábitos. Todos los agentes de una sociedad deben impulsar ese cambio. Estamos viendo historias apocalípticas, de fin de mundo, y han de llegar al gran público. El arte es un buen medio para ayudar a la gente a pensar y a actuar de otra forma”.

Purple, John Akomfrah. Fotograma, 2017. Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection. © Smoking Dogs Films; Courtesy Lisson Gallery

Akomfrah ha sido recientemente galardonado con el Artes Mundo Award –el más destacado galardón británico que reconoce la obra de artistas contemporáneos vinculada a temas sociales, políticos y sobre la condición humana-, ha expuesto en el MoMA (Nueva York, 2011), la Tate Britain (Londres, 2013-2014) o las bienales de Venecia, Liverpool y Taipei. Purple es un encargo del Barbican (Londres) y está coorganizado por Bildmuseet Umea de Suecia, TBA21–Academy y The Institute of Contemporary Art/Boston. Akomfrah explica que eligió el título Purple porque habla de la naturaleza híbrida de este color, que nace de la mezcla de rojo y azul, idóneo para representar los opuestos, que es sobre lo que trata su obra: de la vitalidad y fragilidad de las cosas que nos rodean, de las aguas de los mares y los neumáticos flotando, como símbolo de una mala gestión de lo que desechamos.

De lo que se esfuma, se pierde, se deteriora, deterioramos…

El púrpura es el color que envuelve al espectador cuando se introduce en el espacio de la vídeo-instalación, con seis grandes pantallas, y sin apenas espacio entre ellas, encajadas al límite entre el suelo y el techo. Desde el Thyssen explican la instalación: “La luz ambiente queda reducida al mínimo, por lo que es la luminosidad que emana de las imágenes proyectadas la que envuelve al visitante, creando un efecto de inmersión total que lo aleja de su propia realidad y lo enfrenta a esa otra que le muestra el artista, que lo coloca ante la arrogancia actual que sitúa al ser humano en el centro de todas las cosas y la creencia de que disponemos de un poder soberano sobre el resto de las especies”.

Más información:  https://www.museothyssen.org/exposiciones/purple-john-akomfrah