Las primeras ruedas eran blancas, no negras

Los neumáticos no han sido siempre de color negro. Los primeros automóviles de gasolina de la historia tenían las ruedas blancas. La razón es bien sencilla: el caucho natural es de color blanco y si no se le añade ningún tipo de pigmento que cambie su tonalidad original el resultado es un neumático de color hueso que se produjo de forma masiva tanto en Europa (Armand Peugeot o Louis Renault) como en Estados Unidos (Henry Ford o Karl Benz) a principios del siglo XX.

En esos primeros años, todo el caucho que se elaboraba en la industria de la automoción procedía del árbol Hevea Brasiliensis, una especie que crece de forma natural en la cuenca hidrográfica del río Amazonas y cuya savia de color blanco sirve para fabricar neumáticos. Por aquel entonces, había plantaciones suficientes como para cubrir la demanda mundial de automóviles por completo, sin que nadie pudiera imaginar que varias décadas después la fiebre del caucho obligaría al sector a desarrollar un caucho sintético hecho a base de derivados del petróleo mucho más barato y abundante.

Pero el verdadero motivo por el cual las ruedas de los coches dejaron de ser blancas para adquirir el tono negro actual, no fue el caucho sintético, sino la aparición de un curioso aditivo llamado ‘negro de carbón’ que llegó al mundo de la automoción de la mano de B. F. Goodrich. En 1910, la marca de neumáticos norteamericana, que hoy forma parte del grupo Michelin, andaba buscando la manera de disimular la suciedad de las llantas de los coches cuando se topó con que el negro de carbón no sólo tenía la capacidad de teñir las ruedas, sino también hacerlas cinco veces más resistentes y duraderas.

El hallazgo revolucionó la industria del automóvil que desde ese momento hasta nuestros días no ha dejado de utilizar el negro de carbón como uno de los componentes principales y una de las partes más importantes en el diseño de un neumático.

En los años 50, las ruedas de color blanco volvieron a ponerse de moda en coches de época tan emblemáticos como el Chevrolet Corvette, el Cadillac Eldorado o el Volkswagen Escarabajo, pero con un sentido ya puramente estético que intentaba rememorar la elegancia del neumático blanco con aquellos brillos originados por la mezcla del caucho natural con el óxido de zinc.

En la actualidad hay marcas de coches que han decidido utilizar el color del neumático como un reclamo comercial en opciones de lujo. El ejemplo más llamativo es el nuevo prototipo del Opel Concept GT, presentado en el salón del automóvil de Ginebra el año pasado. El coche utiliza unas cubiertas de color rojo en el eje delantero y negro en el trasero. En particular, los neumáticos rojos evocan el Opel Motorbike Motoclub 500 de 1928. Para conseguir este color, el fabricante ha utilizado un compuesto especial en la banda de rodadura y materiales de relleno alternativos con ribetes de color blanco en los flancos.

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