Las historias de Jaime y Daniel (II)

Ecovalor“¡Estamos ya en el mes de marzo y tengo que hacer la declaración del IVA del primer trimestre! Con solo pensarlo me entra dolor de cabeza”. Este es el lamento recurrente de Jaime cada final de trimestre. No le queda otra: es  autónomo dedicado al sector del transporte.

Por fin consigue sentarse una tarde de domingo frente a una mesa llena de papeles. “Cuántas facturas, ¿por dónde empiezo?… Mira, esta misma”. La coge y recuerda en seguida de qué era. “Los neumáticos de la camioneta. Mm, los neumáticos nuevos tantos euros, mano de obra, tantos otros”, va punteando. “Ecovalor, ¿y esto qué es? Otras sí, lo que dijo Daniel, el mecánico, que sirve para costear el reciclado del neumático o algo así”, piensa.

Con mil cosas que lleva en la cabeza no recuerda si Daniel le dijo algo más cuando fue a cambiar los neumáticos semanas atrás. “Miraré en Internet que será lo más rápido”. “Con poner SIGNUS en Internet seguro que me sale algo”, se dice mientras le aparece la web del sistema integrado de gestión de neumáticos usados. Quiere saber cuál es el destino de los más de nueve euros que se gastó en el cambio de los neumáticos de su camioneta.

El Ecovalor es el importe de gestión que todo propietario de neumáticos usados tiene que abonar para que éstos reciban un correcto tratamiento. Su precio varía en función del tipo de neumático siendo el de ciclomotor (0,80 euros) el más barato y el de camión (11,15 euros), el más caro. Luego existen otros neumáticos que gestiona SIGNUS pero que su generación es menos común, cómo aquellos procedentes del sector agrícola o de las aeronaves.

¿A qué va destinado el dinero que Jaime ha abonado en el taller de Daniel por dejar sus neumáticos? El Ecovalor sirve para que el neumático reciba un correcto tratamiento, financiando el transporte hasta la planta de recogida y clasificación y, de ahí, a la planta de tratamiento final que puede ser en diferentes usos como en parques infantiles o betunes de carreteras o valorización energética para fabricar cemento o generar energía eléctrica.

“Ahora lo entiendo, estoy pagando un dinero para que el neumático reciba un tratamiento correcto y no pueda ser fuente de contaminación. Yo pagué 9,28 euros por estos cuatro neumáticos. Teniendo en cuenta que habían rodado unos 50.000 kilómetros me sale que gestionar bien los neumáticos me cuesta 0,00019 euros por kilómetro. Esto no es nada”, sonríe Jaime al entender todos los conceptos de la factura. “Si es que anda que no me gusta hacer cálculos de los míos”, se dice para sí cuando pasa a la siguiente factura.

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