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¿Sirve de algo limpiar las playas de basura?

El pasado sábado 21 de septiembre se celebró el Día Internacional de Limpieza de Playas. Millones de voluntarios en más de 150 países de todo el mundo retiraron toneladas de residuos, cada vez más presentes en las costas de todo el planeta. Pero, ¿sirve de algo este tipo de iniciativas? ¿Qué podemos hacer para que no haya basura en nuestras playas?

Las playas se llenan (cada vez más) de basura

Cada vez encontramos más basura en las playas. Según datos del proyecto BlueIslands, que estudia la basura marina en zonas turísticas del Mediterráneo, de mayo a septiembre se arrojan en las playas una media de 250.000 residuos diarios por kilómetro cuadrado.

Los residuos principales son plásticos. Cada año ocho millones de toneladas acaban en el océano: es como si un camión de basura repleto vertiera cada minuto su contenido al mar, según la Fundación Ellen MacArthur, cuyos expertos estiman que, a este ritmo, en 2050 habrá más plásticos que peces en el mar.

En las playas, los investigadores de BlueIslands han identificado los siguientes residuos y su proporción: 36,8% plásticos en general, 30,6% colillas de cigarrillos, 6,2% pellets de plástico, 3,7% tapones de botellas de plástico, 2,5% utensilios de plástico como tenedores o cuchillos, y 2,2% envoltorios de caramelos.

Los efectos de esta contaminación son preocupantes, tanto en las playas como en los ecosistemas marinos. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destaca el grave impacto en la fauna marina, que indirectamente afecta al ser humano. Cada año más de un millón de aves marinas y más de 100.000 mamíferos marinos mueren a causa de los plásticos en los océanos.

Por si fuera poco, los plásticos se degradan y fragmentan con el tiempo hasta convertirse en pequeñas partículas, denominadas “microplásticos”, que entran en la cadena alimentaria y llegan hasta nosotros. Los científicos reconocen que necesitan investigar más para conocer su impacto real en nuestra salud, pero subrayan la necesidad de reducir su presencia.

¿Sirve de algo limpiar las playas?

Para movilizarnos por este evidente problema, cada 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de Limpieza de Playas. La iniciativa se puso en marcha en 1986 por la ONG Ocean Conservancy. El Día de la Limpieza Mundial (World Cleanup Day) se celebra también el mismo día, enfocado en el problema global de los residuos. Una de sus principales promotoras es la ONG estona Let’s Do It (Vamos a hacerlo).

Y no son las únicas. Surfrider Foundation Europe lleva desde 1996 realizando miles de programas de voluntariado de limpiezas de playas, lagos, ríos y fondos marinos en 40 países. Incluso la Comisión Europea ha lanzado una campaña, #EUBeachCleanUp, con la imagen de los pitufos, para limpiar playas en todo el mundo. Gracias a estas iniciativas, millones de personas en más de 150 países de todo el mundo contribuyen así a retirar toneladas de basura de las playas.

Algunas voces critican que estas iniciativas no sirven para luchar contra este problema. Por ejempo, David Katz, fundador de The Plastic Bank, que reutiliza los desechos plásticos para ayudar a personas pobres, lo compara con un fregadero desbordado: no tiene sentido secar el suelo si no cerramos el grifo. Así lo señalaba en esta charla TED sobre cómo solucionar la contaminación oceánica por plásticos.

Sin embargo, hay varias evidencias de que estas campañas de Limpieza de Playas sirven y no solo a corto plazo. Luis Cousillas, coordinador de la Gran Limpieza de Fondos Marinos, llevada a cabo el pasado domingo 22 de septiembre en la Dársena de la Marina, en A Coruña, explica que “es verdad que no lo estamos haciendo bien con los residuos, pero es como en nuestra casa: si no limpiamos nosotros la basura, nadie lo va a hacer. Los mares están como están por la acción humana, y es también la acción humana quien debe revertirlo”.

Esta actividad formaba parte de los eventos organizados en el Festival Mar de Mares, que desde 2014 ofrece un amplio programa de actividades en torno a los océanos con el apoyo de SIGNUS. Cousillas subraya que el 70% de la basura que hay en el mar no se ve y, por tanto, campañas como ésta la visibilizan. En este caso, los buzos voluntarios, pertenecientes a entidades como Salvamento Marítimo, UBUFER, Club del Mar, Asociación Los Delfines de Neda o Cruz Roja sacaron de todo: neumáticos, plásticos, cabos y redes de pesca, baterías de vehículos, envases de diverso tipo, etcétera.

Según los expertos del PNUMA, “cada pedazo de basura que se retira significa un artículo menos peligroso para las aves, tortugas o ballenas. Las limpiezas restauran los hábitats de estas criaturas, y sirven para educar. Los voluntarios a menudo se sienten inspirados a reducir su dependencia del plástico y a correr la voz sobre sus efectos”.

Un estudio de la Universidad inglesa de Plymouth demuestra que cada vez se unen más voluntarios, y que obtienen una experiencia gratificante al ayudar, aunque reconoce que no es la única respuesta al problema del plástico.

Qué podemos hacer para evitarlo

La forma de impedir que estos residuos contaminen nuestras playas y mares es evitar que lleguen a ellas. Para ello son esenciales acciones como las siguientes:

Evitar el uso de plásticos de usar y tirar, en especial los más presentes en la playa, como pajitas o bolsas, incluso las “biodegradables”, porque en realidad no lo son tanto como aseguran.

Utilizar envases reutilizables, como botellas, bidones, tarteras y demás, para asegurarnos de que no contaminen las playas.

Reciclar los envases de plástico, como botellas y sus tapones y, en definitiva, cualquier producto que pueda depositarse en un contenedor de reciclaje.

Depositar los residuos en las papeleras o contenedores cercanos. Si la playa no los tiene, recogerlos y llevarlos a casa para desecharlos de forma adecuada. Si fuimos capaces de llevarlos hasta allí, seguro que podemos traerlos de vuelta.

¿Y tú qué opinas?

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Un comentario

  1. ¿Sirve de algo? Sí, sirve para que la basura que se retire deje de estar donde estaba. Para que empresas que ponen en el mercado productos de usar y tirar sigan haciéndolo porque lavan su imagen pública y evitan que se hable del impacto que generan con sus modelos de negocio.
    Pero el problema es más complejo que una poca basura en una playa. Estas recogidas apenas llegan a un porcentaje mínimo de todos los residuos que actualmente hay en el medio natural.
    Unas latas de bebidas y unas botellas de plástico son parte de algo más complicado. Su recogida en campañas sin criterio puede acarrear otros problemas ambientales más allá del efecto que causa su presencia en la playa.
    Y lo que es peor, los microplásticos, el contaminante de nuestra época, no provienen sólo de esos envases de usar y tirar. Tenemos restos de goma de neumáticos transportados hasta el ártico por el viento ¿qué no llevamos en los pulmones o en nuestra sangre?
    Hay que cerrar el grifo. Y pronto.

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