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Viaje al centro de la Antártida (¡en trineo de viento!)

Mientras lees este artículo, una expedición científica española, encabezada por el explorador polar Ramón Larramendi, se dirige al interior de la Antártida con un único aliado: el viento. Su objetivo es adentrase en una de las zonas más inhóspitas y desconocidas del planeta con un trineo eólico ‘cero emisiones’ para recabar datos científicos. El viaje, sin duda, marcará un nuevo hito en las expediciones antárticas, pero también pretende revolucionar el mundo de la ciencia polar: “queremos demostrar de una vez por todas que se puede hacer ciencia en el interior de la Antártida de forma completamente sostenible, eficiente y económica, lo que abrirá las puertas a España para poder investigar en este vasto continente”, aseguraba el afamado explorador días antes de su partida.

La aventura propiamente dicha comenzaba, por fin, ayer día 12 de diciembre, cuando un avión Vessler depositaba a la expedición española y al famoso Trineo del Viento en el continente helado. Larramendi, que llevaba semanas anhelando este momento, nos comentaba en Madrid: “tenemos muchas ganas de llegar al silencio. Un viaje al interior de la Antártida es lo más parecido a visitar otro planeta, es como entrar en otra dimensión”.

En las siguientes horas los miembros de la expedición montaron el eco-vehículo polar e iniciaron la travesía. A lo largo de los 50 días de recorrido al corazón de la Antártida los expedicionarios harán 2.000 kilómetros y recogerán datos fundamentales para la investigación científica polar. En su ruta subirán al Domo Fuji, el segundo punto más alto del interior de la Antártida situado a 3.810 metros de altitud sobre el nivel del mar. El vehículo en el que viajan no tiene ruedas ni combustible, tampoco se vale de animales (la introducción de perros en la Antártida está prohibida desde hace dos décadas), únicamente se desplaza gracias a una cometa que aprovecha los fuertes vientos polares para surcar el desierto helado.

Junto a Larramendi le acompañan tres expedicionarios de gran experiencia polar: Ignacio Oficialdegui (biólogo y experto en energías renovables), Hilo Moreno (guía y ayudante en la base antártica española Juan Carlos I) y Manuel Olivera (ingeniero industrial). Los cuatro son expertos pilotos del Trineo de Viento y asimismo han recibido formación para el desempeño de las tareas científicas que tienen encomendadas en esta travesía.

No es la primera vez que el trineo eólico pisa el polo sur. Ya ha estado en dos ocasiones en la Antártida (2005 y 2012) y muchas otras veces en el Ártico. Precisamente allí fue donde surgió la idea del Trineo de Viento a principio de los años 90, en el transcurso de uno de los viajes más emblemáticos de Ramón Larramendi, la Expedición Circumpolar, que batió el record de la travesía polar no mecanizada más larga de la historia. Durante los tres años que duró aquella aventura, Larramendi tuvo la oportunidad de convivir con los Inuits (pueblos indígenas que habitan las regiones árticas), conocer muy de cerca sus costumbres, sus medios de transporte y estudiar a fondo el tradicional trineo de perros para diseñar su Trineo de Viento.

La expedición ‘Antártida Inexplorada 2018-2019’ está financiada por la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, la agencia de viajes Tierras Polares, la Agencia Espacial Europea, así como 340 micromecenas que han aportado su granito de arena al proyecto a través de una plataforma de crowdfunding. Todos ellos han contribuido a sufragar el viaje y mejorar exponencialmente el trineo: “ahora los rieles son de madera y los travesaños están recubiertos de fibra de carbono para obtener mayor aguante y flexibilidad”, señalan con satisfacción los integrantes del vehículo polar más sostenible del mundo.

Este extraordinario equipo viaja ahora a la Antártida con la intención de recabar datos sobre el terreno para los siguientes proyectos científicos:

Satélites Galileo (Agencia Espacial Europea): La ESA ha contratado los servicios de la expedición polar española para tener información directa sobre el funcionamiento de la constelación de satélites Galileo (el GPS europeo) en esa parte del mundo.

Estudio sobre cambio climático Ice Coring (Universidad de Maine): El equipo de Paul Mayewski director del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine (EE. UU.) estudia la historia del calentamiento global durante los últimos 200 años. El Trineo de Viento realizará perforaciones en el hielo de hasta seis metros de profundidad para aportar nuevos datos para el prestigioso estudio Ice Coring (Testigos de hielo).

Microairpolar (Universidad Autónoma de Madrid): Este proyecto, que se complementa con la participación de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), tiene como objetivo establecer la capacidad de dispersión y colonización de los microorganismos en las zonas polares.

Sensores MEDA (Universidad Alcalá de Henares / Centro Astrobiología INTA – CSIC): Los sensores Mars Environmental Dynamics Analyzer (MEDA) son instrumentos aprobados para viajar a Marte en la misión espacial Mars 2020, desarrollados por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y la Universidad de Alcalá de Henares. En la Antártida probarán su respuesta en condiciones extremas. Aunque la expedición se realiza en verano austral, el equipo deberá soportar temperaturas de 50º bajo cero o inferiores.

Proyecto Sentinel (IDAEA-CISC / Universidad de Barcelona: El objetivo de Sentinel es comprender en profundidad los procesos de acumulación y amplificación de los contaminantes orgánicos persistentes (fertilizantes, PVC, etc.) y determinar hasta qué punto la Antártida puede actuar como centinela de la contaminación global. El equipo del Trineo del Viento recogerá muestras del aire para detectar si hay contaminantes persistentes en el aire antártico.

Solid (Centro Astrobiología INTA – CSIC) : El proyecto Solid (siglas de Signs Of Life Detector) es un instrumento desarrollado en España para detectar vida extraterrestre en la exploración planetaria. En esta campaña se trata de muestrear el hielo, buscando paralelismos con lo que puede hallarse en otros planetas.

Antair (Universidad de Alcalá de Henares): El objetivo es analizar la evolución de la temperatura del aire a lo largo de un transecto que cruza la Antártida. Debido a que el transecto coincidirá con algunas estaciones meteorológicas (en las Estaciones de Investigación Antárticas visitadas), los datos serán interpolados y calibrados con los obtenidos en las estaciones meteorológicas estáticas.

Delicuescencia en la capa de hielo de la Antártida (investigador de la NASA): Este experimento determinará si se puede formar agua líquida transitoria en la sal (sal de mesa común de NaCl) a partir de la delicuescencia bajo las condiciones extremadamente frías y secas de la capa de hielo de la Antártida. El experimento ayudará a comprender las condiciones bajo las cuales el agua líquida aún puede ocurrir en ambientes extremadamente fríos y secos, como en Marte.

Helios (Universidad de Valencia): Helios ha prospectado en los últimos años los paneles solares porque las superficies fotovoltaicas albergan comunidades microbianas similares independientemente de la latitud y el lugar donde esté la placa. Se trata siempre de una comunidad microbiana extremófila.

El grupo Antártico de AEMET proporcionará el servicio de predicciones meteorológicas para el Trineo del Viento. Para ello se ha desarrollado una clave especialmente diseñada para los expedicionarios para comunicar las variaciones meteorológicas que se vayan produciendo durante la expedición.

3 Comments

  • Susana 13 diciembre, 2018 Reply

    Que pasada! Que maravilla de expedición…cuantas cosas interesantes nos cuentas siempre José Manuel. Habrá una segunda parte? Nos contarás cuando haya acabado la expedición?

    • SIGNUSecovalor 18 diciembre, 2018 Reply

      Pues será cuestión de planteárselo. Gracias por tus palabras.

  • ANA ARMENDARIZ 16 diciembre, 2018 Reply

    Muy interesante estas exploraciones e investigaciones que ayudarán a tener mas conciencia de como de como estamos matando nuestro planeta.

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