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2021: Adiós a las bolsas de plástico (pero no a todas)

Después de un 2020 prácticamente perdido en la lucha contra los plásticos de usar y tirar, nos disponemos a dar la bienvenida a un nuevo año con una buena noticia: la prohibición de las bolsas de plástico ligeras (con un espesor de menos de 50 micras) y muy ligeras (menos de 15 micras) en supermercados, comercios y tiendas on-line en nuestro país. A partir del 1 de enero sólo se podrán utilizar bolsas de material biodegradable (compostable) o cualquier otra solución que suponga la diminución de los envases de un solo uso en los puntos de venta.

La medida supone un paso adelante en el objetivo común de reducir el consumo de plásticos en la Unión Europea. Según la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS), los comercios y grandes superficies han conseguido reducir en más de un 85 % las bolsas de plástico de un solo uso desde el año 2009 y, en la actualidad, la demanda de este tipo de bolsas se ha limitado a menos de 2 por cada 10 compras. Pero aún queda mucho por hacer.

Mares llenos de plástico

Debemos tener en cuenta que el plástico de las bolsas de polietileno es muy persistente y tarda entre varias décadas y cientos de años en degradarse, dependiendo de las condiciones ambientales (radiación UV, oxígeno, agentes mecánicos) y la composición del plástico. Cuando finalmente se degrada, desprende cientos de miles de diminutos fragmentos de microplásticos, junto a otros aditivos tóxicos, que llegan hasta los rincones más recónditos del planeta. Desde el Ártico hasta la Antártida, se estima que cada año se arrojan millones de toneladas de plástico al agua de los océanos, dando muerte a más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos en todo el mundo.

Vídeo de Greenpeace España

Entre los diferentes plásticos que podemos encontrar en la naturaleza, las bolsas con un espesor de menos de 50 micras representan un grave problema para el medio ambiente. Las bolsas de plástico ligeras se convierten en residuos más rápidamente que las bolsas más gruesas y tienden a dispersarse como basura con mayor facilidad debido a su reducido peso. Las tasas actuales de reciclado de bolsas de plástico ligeras son muy bajas y, debido a una serie de dificultades prácticas y económicas, no es probable que alcancen niveles significativos en el futuro próximo, tal y como reconoce la Unión Europea.

La entrada en vigor del Real Decreto 293/2018 es un escalón más en la retirada total de las bolsas de plástico del mercado. Y es que las bolsas de plástico, tal y como las conocemos en estos momentos tienen, literalmente, los días contados. Y así lo han entendido las principales empresas de distribución y venta de alimentos que ya han hecho sus deberes.

Bolsas con un 50-70% de plástico reciclado

Mercadona fue uno de los primeros supermercados en culminar la sustitución total de las bolsas de plástico por otras de papel y de material reciclado en abril de 2019. Las más de 1.600 tiendas de la cadena solo ofrecen a los clientes tres tipos de bolsas: las de papel, las de rafia y las bolsas con un 50-70% de plástico reciclado procedente del embalaje recuperado en sus tiendas.

Estas bolsas recicladas forman parte de la estrategia de la Unión Europea con el fin de avanzar hacia una economía circular y fomentar la reincorporación de materiales procedentes de residuos en la fabricación de nuevos productos. Para la confección de las bolsas recicladas de Mercadona, la compañía valenciana aprovecha anualmente más de 3.000 toneladas de plástico procedente de los embalajes recuperados en sus tiendas, que después envía a sus bloques logísticos por logística inversa y desde allí al gestor autorizado Saica, que lo convierte en granza, para que el fabricante Plasbel le dé una segunda vida en forma de bolsas para transportar la compra.

Envases de frutas y verduras

Eroski, con nueve hipermercados y 165 supermercados en nuestro país, apuesta por el ahorro de plástico en los envases, fomentando la venta a granel de sus alimentos, así como la sustitución del plástico tradicional por otro reciclado o de material compostable. Además, el grupo vasco, que el año pasado encabezó el ranking de supermercados contra el plástico de Greenpeace, cuenta con una línea de ecodiseño de envases y embalajes de marca propia que solo el año pasado consiguió reducir más de 50 toneladas de plástico.

En esa misma línea, el resto de comercios y grandes superficies de nuestro país han ido cambiando sus bolsas de plástico ligeras por otras reutilizables, de papel o biodegradables para adaptarse al nuevo ordenamiento jurídico. A pesar de ello, las organizaciones conservacionistas advierten que sustituir un material de un solo uso por otro no es la solución. “Necesitamos abordar el problema desde la raíz, cambiando la cultura de usar y tirar por otra más sostenible”, aseguran desde Greenpeace. “Los envases biodegradables o compostables también son de un solo uso y pueden seguir llevando plásticos, con lo cual, estas medidas no serían efectivas para frenar la contaminación por plásticos”.

Objetivo: reducir el consumo

No en vano, la venta de bolsas reutilizables o compostables puede tener ciertos efectos perversos, tal y como se observado en otros países de nuestro entorno. En 2018, las principales cadenas de alimentación de Reino Unido pusieron en el mercado unas 903.000 toneladas de envases de plástico, lo que supuso un aumento de 17.000 toneladas respecto al año anterior. En 2019, la venta de este tipo de bolsas en Islandia se incrementó hasta diez veces más en el periodo de un año.

En cualquier caso, la organización ecologista Greenpeace recuerda que son muy pocas las bolsas ligeras compostables hechas con material 100 % vegetal (fundamentalmente maíz o patata) y que para su correcto tratamiento deben ir al contenedor marrón de orgánico. Estas bolsas compostables se deben gestionar conjuntamente con los residuos orgánicos biodegradables de origen vegetal y/o animal, evitando así que se puedan mezclar con otros envases de plástico, ya que su mezcla podría dificultar el reciclado mecánico de los plásticos no compostables.

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