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5 inventos que se ‘comen’ la contaminación de las ciudades

Son muchos los científicos y los expertos que trabajan actualmente en la búsqueda de soluciones para reducir la contaminación en las grandes ciudades. La mala calidad del aire provoca cada año más de medio millón de muertes prematuras en los países europeos, mientras que en España las víctimas por contaminación se sitúan en torno a las 30.000 al año, quince veces más que los accidentes de tráfico, según las últimas estimaciones globales de la Agencia Europea de Medio Ambiente y la Organización Mundial de la Salud.

Pero no solo eso, la polución también está relacionada con el absentismo laboral e incluso con el coronavirus. Hay estudios que conectan las muertes registradas en los perores momentos de la crisis sanitaria del mes de marzo y de abril con altas tasas de concentración de dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas en suspensión (PM2,5 y PM10) en las regiones más afectadas al norte de Italia y la comunidad de Madrid.

A continuación te presentamos cinco inventos que pueden contribuir a mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades, con el objetivo de hacer que nuestras vidas sean más saludables y podamos cumplir con los compromisos alcanzados en el Acuerdo de París para la reducción de de las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

Parques infantiles libres de contaminación

El origen de la mala calidad del aire en nuestras ciudades se encuentra principalmente en las emisiones originadas por el tráfico rodado. Para dar respuesta a este problema crónico en las ciudades, la empresa murciana Reciclaje de Neumáticos y Caucho (RNC) ha ideado un suelo de caucho con propiedades descontaminantes, que se puede instalar tanto en parques infantiles, como en bancos urbanos, paradas de autobuses o en los parterres de los árboles de calles y jardines.

El Jardín de Santa Isabel (Murcia) es el primer sitio en el mundo donde se ha colocado esta innovadora gama de suelos que, tal y como aseguran sus autores, tiene la capacidad de “retener las partículas de NO₂ suspendidas en el aire y transformarlas en sustancias inofensivas para la salud, creando así espacios libres de contaminación”.

Esto es posible gracias a la magia de un proceso químico conocido como fotocatálisis, que al contacto con la luz del sol descompone algunos de los compuestos tóxicos más persistentes y perjudiciales para la salud humana suspendidos en el aire, tales como los óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre o compuestos orgánicos volátiles. “Esta tecnología permite convertir la energía solar en energía química, reduciendo la contaminación de parques infantiles y espacios públicos de forma similar a como lo haría el catalizador de un coche”, asegura Sergio Martínez García, gerente de RNC.

Los resultados no se han hecho esperar. Las primeras mediciones realizadas en el parque de Santa Isabel confirman que los suelos de goma IDSUN eliminan hasta en un 20 % los óxidos nitrosos (NOx) y un 80 % de los Compuestos Orgánicos Volantes (COV) presentes en la instalación. Estos valores equivalen a la reducción de la contaminación generada por 25 vehículos a lo largo de un año.

Ecobarrios o calles descontaminantes

La fotocatálisis también está presente en otros elementos urbanos que forman parte de nuestra vida cotidiana: desde fachadas y revestimientos de edificios, pasando por adoquines y losas de hormigón, a cubiertas impermeabilizantes o asfaltos de carretera.   

Pero, ¿qué ocurriría si se aplicara esta tecnología a un barrio completo o una zona localizada de una ciudad con altas tasas de contaminación? Es lo que se conoce como Isla Fotocatalítica. Se trata de un concepto novedoso en España, pero que está ampliamente extendido en países como Japón. Consiste en aplicar este tipo de productos sobre una zona muy localizada, que puede ser una calle o un barrio, donde se den cita todas las aplicaciones anteriormente mencionadas, de tal forma que se cree una especie de ‘eco-barrio’ o ‘calle descontaminante’.

En los últimos años se han llevado a cabo diversas experiencias en ciudades españolas como Madrid o Barcelona con disparidad de resultados. El objetivo es reducir la contaminación del aire en el tráfico rodado de las grandes ciudades mediante fotocatálisis. En 2017, el proyecto Life Equinox aplicó un tratamiento superficial fotocatalítico a un total de 95.100 m2 de superficie asfaltada del barrio de Chamberí (Madrid). En esta zona hay vías con una intensidad media de 80.000 vehículos diarios y otras que se encontraban alrededor de los 10.000 vehículos por día.

Tres años antes, se había realizado un proyecto de similares características en el distrito de Villaverde, que supuso la primera obra donde se utilizaron productos fotocatalíticos a gran escala en España. El trabajo se llevó a cabo en una superficie total de unos 21.000 m2 en noviembre de 2014 y se aplicó sobre los pavimentos de aceras (adoquines y losas de hormigón y piedra natural) y calzadas bituminosas.

Reactores de microalgas que purifican el aire

Otra tecnología pionera en el mundo que acaba de llegar a España con la intención de sanear el aire que respiramos es BioUrban. Se trata de un árbol artificial pensado para colocarse en espacios del centro de las grandes ciudades con altos niveles de contaminación. La finalidad de este dispositivo de 4 metros de altura, que cuenta con unos reactores de microalgas, es reducir la huella de carbono y contribuir a mitigar el cambio climático en algunas de las zonas más transitadas de los cascos urbanos de Madrid, Barcelona o Valencia.

El primero de estos artefactos se ha instalado con éxito en México, concretamente en las inmediaciones de la universidad de la capital del Estado de Puebla. “Tras probar y demostrar su eficacia, la tecnología BioUrban ha aterrizado en Europa de la mano de la empresa ClimateTrade que va a ser la responsable de distribuirla en España”, nos cuenta Francisco Benedito, el CEO de esta compañía con una larga trayectoria en la puesta en marcha de proyectos para ayudar a empresas y administraciones públicas a alcanzar la neutralidad en carbono.

El sistema de purificación de aire BioUrban se inspira en la naturaleza. “Las plantas absorben las partículas contaminantes para alimentarse de ellas y, tras un proceso natural de fotosíntesis, las convierten en oxígeno y en biomasa. Tan sólo uno de estos árboles artificiales limpia entre 40 y 60 toneladas de CO2 al año”, asegura la compañía.

City Tree, los árboles del futuro

En la misma línea que BioUrban, una startup alemana, formada por arquitectos, ingenieros e informáticos, ha diseñado un dispositivo en el que han intentando contener todos los beneficios ambientales de cientos de árboles en un panel de musgo de 4 metros de alto y 3 de ancho. ¡Y a tenor de los resultados lo han conseguido!

City Tree (así es como se llama este curioso artilugio) se construye a partir de una combinación patentada de plantas que le permite absorber el CO2, los óxidos nitrosos y las partículas en suspensión correspondiente a unos 275 árboles normales. Según sus creadores, esto es posible gracias a una selección de musgos con un área de superficie de hojas mucho más grande que cualquier otra planta. Además, una red de sensores mide la calidad del aire y calcula la eficiencia de la instalación constantemente para reducir el mantenimiento y controlar la electricidad que necesita, proveniente de paneles solares.

Este panel se puede encontrar en numerosas ciudades de todo el mundo, como París, Londres, Berlín, Dresde o Oslo. En marzo de 2020, la empresa alemana anunció que una nueva generación de paneles de musgo, capaz de filtrar hasta el 82% del aire del entorno, estaba lista para su producción.

Azulejos hechos con partículas de CO2

Carbon Craft Design es una empresa de innovación de materiales con sede en Mumbai (La India) que comienza su andadura en 2016 con el firme propósito de ofrecer soluciones a los graves problemas de contaminación del aire en las principales ciudades del mundo a través de la arquitectura. Su creador, Tejas Sidnal, es el responsable de un nuevo y revolucionario producto que captura las emisiones de carbono del aire para convertirlo en baldosas y azulejos de uso constructivo.

El autor de este innovador material asegura haber encontrado en la polución un recurso para construir azulejos de diseño: “somos un grupo de arquitectos e ingenieros que desarrollan productos fabricados con partículas de carbono para las demandas de construcción del mundo contribuyendo, al mismo tiempo, a mitigar la contaminación del aire a gran escala”.

Todo comienza cuando Tejas Sidnal se cruza con la statup norteamericana Air-Link que cuenta con una patente industrial de captura de CO2, eliminando la toxicidad de metales pesados y partículas cancerígenas del hollín o el carbón: “45 minutos de emisiones contaminantes de un coche se transforman en unos 28 gramos de tinta Air-Ink”, afirma el fabricante.

Ahora, Tejas ha trasladado el descubrimiento de Air-Link al mundo de la arquitectura con el diseño de unas baldosas que combinan partículas de CO2 con una mezcla de fragmentos de mármol y polvo para la fabricación de una gama de azulejos que contribuye a satisfacer la demanda de la industria de materiales de construcción de una manera ecológica. “Una baldosa de Carbon Tile corresponde a un día de aire limpio para una persona”, anuncia como reclamo en su página web.

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