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5G aliado de la sostenibilidad

Cada vez que se desarrolla una nueva tecnología de red móvil aparecen infinidad de bulos e informaciones falsas que ponen en entredicho su seguridad y se la acusa de provocar algunos de los mayores males de la Humanidad. No es algo nuevo. Ha ocurrido con cualquier avance: Tras la invención del ferrocarril se extendieron como la pólvora afirmaciones como que su humo exterminaba a los pájaros allá por donde pasaba, que los pasajeros experimentaban traumas físicos por la aceleración o la desaceleración, que era un invento antinatural o, la más famosa de todas, que la gente podría morir asfixiada si viajaba a velocidades superiores a 32 kilómetros por hora.

La tecnología móvil también ha sufrido todo tipo de maledicencias. Ahora son famosas todas las del 5G, a la que han relacionado con la expansión del coronavirus cuando ni siquiera esta tecnología ha empezado a funcionar o, la más paranoica de todas, que asegura que con las vacunas en realidad lo que se pretende es inocular un chip 5G en cada individuo a la que se le administre. Nada nuevo en el horizonte. Cuando apareció el 4G empezaron a aparecer agoreros que la relacionaban con el cáncer y lo mismo ocurrió con sus predecesores el 3G o el 2G. La realidad es que todos los estudios concluyen que todas estas afirmaciones son falsas y que, al igual que ocurrió en su momento con el ferrocarril, el discurso de los apocalípticos quedará vacío en poco tiempo.

Sostenibilidad y 5G

De lo que sí que hay estudios sensatos es acerca de cuál será el impacto del 5G en lo que respecta a la sostenibilidad. Lo cierto es que cada vez hay un mayor número de dispositivos móviles y el 5G supondrá un incremento de los mismos. Sobre todo porque 5G favorecerá la denominada Internet de las Cosas o IoT, dispositivos autónomos que se conectan a la red y que posibilitarán, por ejemplo, el desarrollo definitivo de las Smart Cities o de la Industria 4.0. Ello es posible gracias a las velocidades que ofrece esta nueva tecnología pero sobre todo a la disminución radical de la latencia. Sin ir más lejos, el desarrollo del coche autónomo pasa indefectiblemente por el 5G y concretamente por su latencia. La latencia es el tiempo que transcurre entre que se da una orden y se ejecuta. Más simple, y a modo de ejemplo, el tiempo que pasa desde que nos bebemos un vaso de agua hasta que éste llega al estómago.

Un vehículo autónomo está dotado de infinidad de sensores que le informan de las acciones que tiene que llevar a cabo. Por ejemplo, el sensor detecta que un vehículo que circula por el carril derecho, de repente invade el carril izquierdo por el que circula nuestro coche. Es necesario que la orden que da el sensor para evitar el choque sea inmediata y eso se evita con una tecnología como el 5G gracias a la baja latencia que proporciona. Asimismo, posibilita de forma más eficiente una reducción de los consumos de los vehículos ya que, por ejemplo, ese vehículo podrá descubrir en tiempo real dónde se encuentra un sitio libre cuando se quiere aparcar.

De la misma forma, el 5G se convertirá en una herramienta imprescindible para conseguir los objetivos de desarrollo sostenible. ¿Cómo? El 5G se está posicionando como una tecnología para mejorar la calidad del aire y el agua, optimizar la eficiencia energética en los edificios o reducir las emisiones de carbono. No sólo eso, la nueva era de la industria, la 4.0, tiene su base entre otros elementos en el 5G. Gracias a esta tecnología se posibilitará una mejora en la reducción de emisiones además de hacer una industria más competitiva y más eficiente. Un ejemplo de ello es la transformación que van a experimentar los puertos marítimos. A través de ellos llegan el 90% de todos los bienes y productos que consumimos en el mundo. De forma lógica, es uno de los puntos en los que más contaminación se genera. Con el 5G los puertos se pueden convertir en centros de transporte más productivos y sostenibles. Esto es posible gracias a que gracias a él se permitirá conectar de forma digital todos los puertos del mundo, de tal forma que se puedan conectar sin problemas millones de envíos y rastrear mercancías de manera más eficiente y segura. Gracias a ello, los barcos conocen cuál es la mejor ruta o cuándo deben atracar de tal forma que se reduce el consumo de combustible y la contaminación. Pero sostenibilidad no implica una reducción de la productividad. En este caso, el 5G permitirá la utilización de los espacios del puerto de forma más eficaz y al mejorar la automatización se incrementa el volumen de envíos que se pueden gestionar.

5G en entredicho

Cuando se pone en duda lo que aporta el 5G a la sostenibilidad se hace porque proporciona conexiones rápidas y potentes. Y para ello, se necesita más energía. Lo que normalmente no se cuenta es que contribuye a la sostenibilidad mejorando la eficiencia energética y habilitando sistemas más inteligentes. Esta serie de beneficios se alinean con diferentes hojas de ruta de sostenibilidad como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU o el Plan Verde 2030 de Singapur que impulsa el trabajo conjunto de diferentes sectores para lograr las cero emisiones netas tan pronto como sea viable. Entre otras iniciativas, se centra en promover una vida sostenible, aprovechar la energía limpia, realizar inversiones en eficiencia energética y de carbono y desarrollar más espacios verdes en la ciudad. Algo que el 5G puede ayudar a conseguir si se realiza una implementación concienzuda y con estrategia de la misma. Porque con el 5G se consigue más eficiencia y un mejor control de los consumos de energía.

Como decíamos, IoT o la Industria 4.0 necesitan del 5G para poder desarrollarse. También las soluciones de inteligencia artificial. Todas ellas, de forma conjunta, pueden reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) hasta en un 15% en 2030, según un estudio realizado por Ericsson.

Pero es que, 5G, a pesar de que cada vez hay más dispositivos conectados, también consume menos que su predecesor el 4G. Por ejemplo, en Brasil, Ericsson y Telefónica realizaron una prueba piloto  para comprobar el ahorro de energía basado en software dentro del área de la ciudad de São Paulo. Tras la prueba, demostraron que 5G consumía un 10% de la energía del 4G.

Nos encontramos por tanto ante una tecnología que impacta directamente en la sostenibilidad y que mejora de forma sensible lo que se tenía hasta ahora. Desde la asociación DigitalES también han realizado varios estudios con respecto a la nueva tecnología 5G. Y se llegan a conclusiones interesantes como que el uso del espectro del 5G es hasta 100 veces más eficiente que el del 4G o que posibilita implementar procesos en entornos cloud, que como hemos visto en otras entradas de este blog, reducen la dependencia de los centros de datos y por tanto, permiten un menor consumo energético y una mayor eficiencia. Es más, solo gracias al 5G se evitarán el 2,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera liderados por el sector del transporte que podría reducirlas en un 37% o la industria que las reduciría en un 23%. Agricultura, construcción o sector energético son otros que se beneficiarán del 5G.

En definitiva, 5G ni multiplica el coronavirus ni el cáncer. 5G es sólo una tecnología más que permite el incremento de la productividad, mejora el desarrollo de la sociedad y, sobre todo, lo hace de forma sostenible. Por cierto, el 6G ya se está desarrollando y mejorará nuevamente, todas las bondades, también las de la sostenibilidad, de su predecesor. En unos años también empezarán a escuchar cómo el 6G perjudica seriamente a la salud.

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