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Autoconsumo en remoto: cuando no puedes instalar paneles solares en tu tejado

No todo el mundo al que le gustaría puede colocar placas solares en su vivienda. La falta de espacio o falta de acuerdo entre los vecinos lo impide. Si este es tu caso, tranquilo, hay una alternativa que empieza a ser cada vez más demandada. Se trata del autoconsumo solar en remoto. ¿Qué es? ¿Cómo funciona? Te lo explicamos en el siguiente reportaje.

En los últimos años no son pocas las familias que han optado por colocar paneles solares en la cubierta de su casa. Con el precio de la luz por las nubes y los incentivos del Gobierno a las renovables, han proliferado las instalaciones solares en muchas ciudades de España ¿El objetivo? Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en las grandes urbes y, al mismo tiempo, pagar menos por la luz sin renunciar al bienestar y al confort que todos merecemos.

Pero no todo el mundo dispone del espacio suficiente para colocar placas solares en su vivienda. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, un 65% de la población española, más de 30 millones de personas, residen en pisos. En estas viviendas es muy difícil, cuando no imposible, instalar paneles solares. La falta de espacio o falta de acuerdo entre los vecinos impide que muchas familias se puedan sumar a esta revolución verde, en un país que cuenta con la mejor radiación solar de toda Europa. 

Si este es tu caso, tranquilo, hay una alternativa que empieza a ser cada vez más demandada. Se trata del autoconsumo solar en remoto. ¿Qué es? ¿Cómo funciona? Te lo explicamos en el siguiente reportaje.

Así funciona el autoconsumo solar en remoto

El autoconsumo remoto es una manera de democratizar los recursos energéticos y contribuir al uso de energías más limpias y sostenibles, sin necesidad de tener que instalar paneles solares en tu propia casa. “Estamos convencidos de que las energías verdes deben estar en manos de las personas. El sol, el viento y el agua son energías renovables de todos. Nuestro modelo de negocio permite que cualquier persona, viva donde viva, pueda ser propietario de la energía verde, y no solo aquellos que tienen un tejado donde poner paneles”, señala Comunidad Solar, una empresa especializada en el desarrollo, construcción, comercialización y explotación de proyectos renovables.

El modus operandi es bien sencillo. El usuario compra los paneles que necesita en un parque solar situado a decenas o cientos de kilómetros de distancia de su vivienda para después recibir la energía que generan estos paneles a través de la red eléctrica durante los siguientes 30 años. La única diferencia con una instalación en un tejado es que hay que pagar el transporte de la energía, los llamados ‘peajes’ que, como explica el director general de Comunidad Solar, Borja Peñalver, “no nos deben preocupar demasiado porque son un porcentaje pequeño de la factura de la electricidad”.

Hasta el 70% de ahorro en la factura de la luz

Si bien la inversión inicial en paneles solares puede rondar los 5.000 euros de media, el autoconsumo remoto ofrece ahorros significativos a largo plazo, al disminuir la dependencia de las compañías eléctricas tradicionales y aprovechar una fuente de energía gratuita y abundante como el sol. El ahorro en la factura de la luz se sitúa en torno a un 70%, mientras que el tiempo de amortización suele ser de 6 a 7 años. Además, Borja Peñalver recuerda que los propietarios de paneles solares remotos no tendrán aumentos de precio durante los años de vigencia del contrato, por lo que “estarán protegidos contra la inflación y contra posibles variaciones en el precio de la energía”.  

Para garantizar la seguridad de los usuarios, las empresas de desarrollo y explotación de este tipo de servicios ceden los derechos de producción de los paneles solares durante un periodo de entre 20 y 30 años, depende de la compañía, por lo que estos pequeños inversores son muy libres de cambiar de comercializadora cuando quieran. Asimismo, si el propietario de los paneles decide irse a vivir a otra ciudad o cambiar de residencia, se podrá llevar la producción de energía verde a su nuevo hogar, o incluso vender o ceder los derechos a otra persona.

Por otra parte, de la misma manera que sucede con el autoconsumo solar en general, si hay un excedente de producción con paneles solares que no se consume, se vierten a la red con una compensación en la facturación del consumidor que tiene los derechos de esos módulos contratados.

Así pues, en un mundo cada vez más consciente de la importancia de las energías renovables, el autoconsumo remoto emerge como una alternativa para sumarse a la transición energética, especialmente para todos aquellos consumidores que no disponen de espacio suficiente como para instalar placas solares en su casa, o bien viven de alquiler. Al aprovechar la energía del sol de manera eficiente, se reduce la dependencia de los combustibles fósiles y se consiguen ahorros significativos a medio y largo plazo. “Siempre va a ser mejor instalar paneles solares si puedes hacerlo, pero el autoconsumo remoto es una solución ideal para quien no tiene un tejado propio”, concluye el director de Comunidad Solar.

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