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Banca ética, ¿qué es y qué tiene que ver con la sostenibilidad?

Desde hace varias semanas, las emisoras de radio de nuestro país emiten una cuña publicitaria de una conocida entidad bancaria que se pregunta abiertamente: ¿cómo puede hacer las cosas mejor un banco?. Es de imaginar que la respuesta a esta cuestión se puede abordar desde diferentes puntos de vista, pero uno de ellos, sin lugar a dudas, debería hacer alusión directa a la conservación del medio ambiente y a la lucha contra el cambio climático.

Nuestro planeta está sometido, actualmente, a una enorme presión, que se hace notar cada vez con mayor intensidad en forma de contaminación, residuos, calentamiento global, pérdida de biodiversidad, aumento de la desertificación o incremento de los desastres naturales. Ante esta situación, la sociedad en su conjunto esta llamada a hacer de nuestro planeta un mundo más sostenible. Y la banca no es una excepción.

Finanzas verdes

“Cada vez son más las entidades bancarias que empiezan a preocuparse por cuestiones como el cambio climático o el capital natural”, reconoce Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, en un webinar organizado por la Asociación de Periodistas de Información Ambiental y BBVA OpenMind. Esta preocupación por los problemas del entorno, que se materializa en una mayor atención a las finanzas verdes, forma parte de lo que se conoce como banca ética o banca responsable.

“El cambio climático va a suponer la mayor disrupción en los negocios que haya sufrido jamás la humanidad, con una masiva transferencia de valor entre unas actividades y otras en la que habrá ganadores y perdedores. El sector financiero se encuentra ante la enorme responsabilidad de facilitar la transición de nuestra sociedad hacia una economía baja en carbono, minimizando los costes y maximizando las oportunidades”, asegura Antoni Ballabriga.

El mayor riesgo, no actuar

El cambio climático nos trae riesgos físicos, con una mayor probabilidad y severidad de catástrofes, así como otros crónicos relacionados con el calentamiento global de la Tierra. No en vano, algunos economistas cifran el riesgo de no actuar en un 10 % del PIB mundial. Pero también conlleva oportunidades, nuevas preferencias, cambios tecnológicos y regulatorios que ya están afectando a distintos sectores de la economía, sobre todo a aquellos especialmente intensivos en carbono. “La banca no puede quedarse al margen de esta revolución verde para las empresas y la economía en su conjunto”, reconoce Antoni.  

Esta visión nos obliga a concebir la naturaleza de una forma distinta, como una reserva de recursos naturales que proporciona un flujo de beneficios (tierra, bosques, agua, aire limpio…) a las personas y a las empresas. “El sector financiero sufre, como el resto de actores de nuestra sociedad, los impactos derivados del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, pero, a su vez, tiene la oportunidad de jugar un papel importante en el reto de la sostenibilidad a través de la financiación a sus clientes”, explica Antoni.

Desde el Comité Directivo Global de UNEP FI (Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) que preside junto a Jacki Johnson, directora ejecutiva de Personas, Rendimiento y Reputación de Insurance Australia Group Limited, Antoni Ballabriga ha visto como en los últimos años ha crecido de forma muy significativa el interés de las entidades bancarias por la sostenibilidad hasta convertirse en una prioridad estratégica en muchas de ellas, ya sea “acompañando a sus clientes en esa transición verde, integrando el impacto ambiental y social en su gestión, o bien movilizando financiación para actividades sostenibles en el ámbito medioambiental y crecimiento inclusivo”. A lo que añade, “en BBVA nos hemos fijado la meta de movilizar 100.000 millones de euros entre 2018 y 2025, y ya llevamos 40.000 millones”.   

Triodos Bank, Fiare o GLS

Algunas entidades financieras han llevado aún más lejos este compromiso responsable con el medio ambiente, convirtiendo la sostenibilidad y la ética en su razón de ser. Uno de los principales exponentes de la banca ética es Triodos Bank, que nace en Holanda en la década de los 70 con la intención de financiar proyectos que hagan del mundo un lugar mejor, sin dejar de lado la legítima aspiración de rentabilidad por parte de clientes y accionistas.

Pronto la idea de Triodos Bank se expande por toda Europa, surgiendo otros bancos con un modelo de negocio similar basado en la ética y el compromiso con el planeta: como Fiare, la entidad financiera responsable con más presencia en España o GLS Bank dedicado a otorgar créditos únicamente a negocios sostenibles. Hoy, la banca ética está presente en los cinco continentes con cincuenta instituciones bancarias de este tipo reunidas en una alianza global que ya cuenta con 40 millones de clientes, 127.000 millones de dólares en activo y 48.000 trabajadores.

Pilares fundamentales de la banca ética

El funcionamiento de todos estos bancos se rige por tres pilares fundamentales. Por un lado, trabajan con criterios éticos de inversión, es decir, deciden en qué van a invertir su dinero pensando primero en los beneficios para las personas y el planeta y luego en las ganancias económicas que se puedan llegar a obtener. El segundo pilar es la transparencia total, lo que significa el deber informar a sus clientes de cómo se está usando su dinero y a qué proyectos se está destinando concretamente. Por último, las personas que trabajan en la banca ética no reciben bonos o comisiones que los incentiven a endeudar a las personas.

En 2019, Triodos Bank volvió a liderar por quinto año consecutivo el ranking de la Global Clean Energy League Tables en número de préstamos concedidos en el sector de las energías renovables con un total de 1.596 millones de euros a lo largo del año, lo que representa casi el 20 % de todas las inversiones del banco en Europa.

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Un comentario

  1. Muchas gracias por este artículo y por poner de manifiesto la necesidad de contar con bancos sostenibles. Desde las finanzas éticas reivindicamos una sostenibilidad integral, no sólo medioambiental sino también social y de respeto a los derechos de las personas y del planeta. En este sentido, consideramos que mientras haya entidades financieras como la citada BBVA que se encuentran en el número 1 del ránking de la banca armada (es decir, que en España es el banco que más invierte en la industria del armamento), difícilmente podemos hablar de sostenibilidad bancaria. Muchas gracias.

    Fets- Finançament Ètic i Solidari.
    http://www.fets.org

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