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Biomímesis: ¿qué haría la naturaleza en nuestro lugar?

La naturaleza siempre ha sido motivo de inspiración para el ser humano. A lo largo de la historia, son muchos los científicos, creadores y artistas que se han fijado en ella para desarrollar todo tipo de prototipos e innovaciones. Da Vinci diseñó artilugios voladores inspirados en las alas de los pájaros, Gaudí creó las columnas de la Sagrada Familia tomando como referencia las estructuras de las copas de los árboles, y Albert Einstein, por su parte, también hizo referencia a ella cuando decía que “mirar profundamente a la naturaleza es la forma de entender todo mucho mejor”.

Hoy el estudio del comportamiento del medio natural ha dado lugar a una disciplina científica denominada biomímesis (de bio, vida y mimesis, imitar), que se utiliza cada vez con mayor frecuencia en proyectos de innovación tecnológica en muy diferentes ámbitos: medicina, energía, arquitectura, aeronáutica o medio ambiente. Esta rama del conocimiento ha demostrado su capacidad para resolver multitud de problemas de una manera racional, duradera, resilente, eficaz y, sobre todo, ventajosa para el planeta, inspirándose en la naturaleza que lleva millones de años luchando por su supervivencia.

La biomimética considera a la naturaleza el mejor diseñador de la Tierra. Por esa razón “imita los procesos biológicos que ocurren en la naturaleza o bien utiliza directamente elementos naturales para dar respuesta a los desafíos ambientales y sociales a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad”, afirma Víctor Irigoyen, uno de los responsables del Observatorio de Soluciones Basadas en la Naturaleza de la Fundación Conama; una iniciativa que surge con la intención de poner a disposición de profesionales, técnicos, proyectistas e investigadores del sector una plataforma de intercambio de conocimientos para compartir avances y experiencias.

Beneficios para la salud de las personas y el planeta

Cada vez son más las voces que abogan por potenciar aún más las Soluciones Basadas en la Naturaleza. Naciones Unidas advertía a principios del presente año la necesidad de prestar mayor atención a estas soluciones verdes para hacer frente a la crisis climática y detener la rápida pérdida de biodiversidad. Durante la celebración de la cuarta edición de la Cumbre Un Planeta (One Planet Summit), el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, declaró 2021 como “el año para reconciliar a la humanidad con la naturaleza” y recordó el amplio abanico de “oportunidades que ofrece la naturaleza”, que según las últimas estimaciones del Foro Económico Mundial podría crear hasta 190 millones de puestos de trabajo para el año 2030.

La biomimética considera a la naturaleza el mejor diseñador de la Tierra

Las Soluciones Basadas en la Naturaleza brindan una gran cantidad de beneficios, unos tangibles y fáciles de medir, y otros indirectos que están más relacionados con el bienestar de las personas y los beneficios ecosistémicos para el medio ambiente. “En los últimos años se han empezado a cuantificar esos beneficios desde muy diversas perspectivas y los resultados han sido realmente sorprendentes”, asegura Víctor Irigoyen. Así pues, un proyecto de mejora del arbolado y zonas verdes para la mitigación del cambio climático en una ciudad, no solo reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero que se lanzan a la atmósfera sino que, además, dejará muchos otros impactos positivos para la localidad: “ayudando a medir la calidad del aire del municipio, reducir las islas de calor en los núcleos urbanos, crear nuevos espacios de convivencia en la ciudad y también mejorando la calidad de vida de sus habitantes”, enumera el responsable del Observatorio de Soluciones Basadas en la Naturaleza.

Y es que tal y como han demostrado diversos estudios realizados durante la pandemia, no es lo mismo haber pasado el confinamiento en un piso de 50 m2 sin poder salir de casa que hacerlo rodeado de vegetación. “Ahora sabemos que no es igual la salud psicológica de una persona que reside en un entorno urbano sin acceso a zonas verdes a la de alguien que vive en la costa o en las inmediaciones de un parque público o una zona boscosa”, indica Irigoyen.

Hacer frente a la crisis climática y a la pérdida de biodiversidad

Uno de los mejores exponentes de las Soluciones Basadas en la Naturaleza es la Gran Muralla Verde de la región del Sahara y el Sahel. Una iniciativa señera en África que pretende combatir los efectos del cambio climático y la desertificación creando un gran mosaico de paisajes verdes y productivos en el norte de África, el Sahel y el Cuerno de África. El proyecto cuenta con el apoyo del Banco Africano de Desarrollo que se ha comprometido a movilizar hasta 6.500 millones de dólares en cinco años para hacer avanzar la histórica iniciativa.

Como ocurre con la Gran Muralla del Sahel, en España también existen planes y programas medioambientales para integrar la naturaleza en el entorno urbano. “No como un elemento decorativo, sino como una estrategia que persigue beneficios muy concretos”, señala Irigoyen. El ejemplo más significativo es el anillo verde de Vitoria-Gasteiz que se ha convertido en un distintivo emblemático de la ciudad que ha generado una conexión cultural entre la biodiversidad y los ciudadanos de la capital de la comunidad autónoma del País Vasco. Tras Vitoria-Gasteiz otras ciudades han seguido sus pasos, como el proyecto Savia Red Verde Salamanca, que es un intento de añadir a la cultura y la tradición universitaria de Salamanca una nueva seña de identidad ligada a la biodiversidad y a la defensa del desarrollo urbano sostenible.

Cubiertas vegetales y eficiencia energética

Las tecnologías basadas en la naturaleza cuentan con un amplio catálogo de soluciones. Entre ellas, merecen especial atención todas aquellas relacionadas con la eficiencia energética. Es el ejemplo más característico de Soluciones Basadas en la Naturaleza, nos cuenta Irigoyen. “Consiste en instalar una cubierta vegetal para conseguir un buen aislamiento que permita reducir las altas temperaturas del verano, mejorando la salud ambiental y la confortabilidad del edificio”.

Uno de los proyectos más emblemáticos en nuestro país es en estos momentos My Building is Green. Coordinado por la Agencia Estatal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en España – Real Jardín Botánico y cofinanciado por el programa LIFE de la Unión Europea, se trata de la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza en colegios y edificios públicos destinados a servicios sociales. El objetivo es contribuir a aumentar la resiliencia en estos edificios mediante la implementación de cubiertas vegetales, sombreados estacionales y técnicas de ventilación que pueden bajar la temperatura hasta en cinco grados en el interior de los centros escolares.

El agua y las Soluciones Basadas en la Naturaleza

El agua es un sector en el que confluyen una gran cantidad de innovaciones tecnológicas basadas en la naturaleza. Entre ellas, merecen especial mención los sistemas naturales para la depuración de aguas residuales, también conocidos como filtros verdes, que se han mostrado tremendamente eficaces para reducir la cantidad de fósforo, nitrógeno y otros contaminantes suspendidos en el agua. Estos sistemas se sirven de plantas macrófitas que se nutren de materia orgánica para limpiar el agua de exceso de nutrientes, patógenos e incluso  microplásticos. Son idóneos para el tratamiento de aguas residuales en zonas rurales o en pequeñas comunidades donde resulta muy costoso la instalación de Estaciones de Depuración de Aguas Residuales (EDAR). No olvidemos que la falta de acceso a un saneamiento adecuado constituye la primera causa de contaminación del agua y de contagio de enfermedades. La transmisión de enfermedades infecciosas ha aumentado de forma significativa en los últimos dos siglos. Algunas de ellas, tan temibles como el cólera, tuvieron su origen en un pozo infectado del Soho de Londres.

Fuera de nuestras fronteras destaca el proyecto de aprovechamiento de agua de lluvia que se está desarrollando en Lavasa, La India, inspirándose en los bosque colindantes. En esta ciudad las aceras son porosas para filtrar las aguas del monzón y los cimientos de los edificios fijan las colinas como si fueran raíces de árboles.

La biomimética, el mejor diseñador de la Tierra

A las soluciones basadas en la naturaleza se une una larga lista de diseños industriales que se han inspirado en la naturaleza para mejorar un sinfín de herramientas y tecnologías. Diseños, todos ellos, que han estudiado a fondo la composición, estructura, función, forma, tamaño, color, etc. de una gran variedad de seres vivos y objetos presentes en la naturaleza. De sobra es conocido que el invento de los impermeables está inspirado en la flor de loto, o que la empresa Airbus se basó en el plumaje de los búhos para diseñar unas alas que permitieran reducir el ruido de sus aviones hasta en un 70 % hace 50 años. Asimismo, sabemos que las alertas de tsunami en el océano Índico están inspiradas en los ultrasonidos que emiten los delfines para evitar interferir los unos con los otros entre sí, o que existen edificios inspirados en las termitas que permiten la refrigeración del aire creando túneles subterráneos para mantener una temperatura constante, aunque afuera, en el exterior, se produzcan grandes oscilaciones entre la mañana y la noche.

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