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Combatir el tráfico de especies, una vacuna contra las pandemias

Acabar con el contrabando de especies, y en general, conservar la biodiversidad, podría ser nuestra mejor vacuna frente a pandemias como la del coronavirus, como destacan diversos expertos. Aunque no es una tarea fácil, al ser un negocio que mueve miles de millones de euros en todo el mundo, diversas medidas pueden ponerle freno.

Acabar con el contrabando de especies para luchar contra las pandemias

El contrabando de especies se ha frenado durante estos meses de cierre de fronteras a causa de la crisis del coronavirus, pero no se ha detenido. Así lo asegura en un reciente informe al respecto la Wildlife Justice Commission, una ONG internacional que trabaja para desmantelar las redes criminales transnacionales de vida silvestre.

Según esta publicación, los contrabandistas de especies salvajes han tenido dificultades para acceder a los mercados chinos (principal país donde se realiza este tráfico ilegal), si bien han buscado alternativas, como el transporte marítimo ante la paralización del aéreo, o un mayor tráfico de escamas de pangolín para compensar la reducción del tráfico de marfil, uno de los más importantes y lucrativos. También conocido como oso hormiguero escamoso, el pangolín es el mamífero con el que más se trafica a nivel mundial.

Precisamente, se ha apuntado que la COVID-19 habría surgido en un murciélago, que lo habría transmitido a un pangolín y de éste habría saltado al ser humano, aunque la comunidad científica todavía no lo tiene del todo claro. En cualquier caso, se trata de una enfermedad zoonótica, producto del contacto del ser humano con patógenos de animales.

En este sentido, la organización conservacionista WWF ha subrayado la importancia de acabar con el tráfico de especies para luchar contra pandemias como la del coronavirus. En este contrabando se extrae a miles de especies de sus hábitats naturales que pueden portar patógenos que acaben saltando a los seres humanos y transformándose en pandemias. Y no son los únicos expertos que destacan que conservar la biodiversidad es la mejor vacuna que tenemos contra las pandemias, pero nos la estamos cargando.

Tráfico de especies: datos llamativos que quizá no sepas

El contrabando de animales y otras especies silvestres puede parecer un asunto menor. Sin embargo, los delitos contra el medio ambiente son el cuarto negocio ilegal más lucrativo, tras el tráfico de drogas, la falsificación de productos y el tráfico de personas, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol). Sus ganancias se estiman entre 91.000 y 258.000 millones de dólares anuales, a un ritmo de crecimiento del 5% al 7%, también anual. El Plan de acción de la Unión Europea contra el tráfico de especies silvestres calcula que el beneficio de estos contrabandistas de especies en concreto podría ascender hasta los 20.000 millones de euros anuales.

Estos datos dejan en evidencia otra triste realidad: que se trata de una actividad que ha aumentado en los últimos años. Por su propio carácter clandestino es difícil conocer las cifras reales, pero según estimaciones del PNUMA y la Interpol, cada año se trafican un millón y medio de aves vivas y 440.000 toneladas de plantas medicinales, y se matan, entre otros, más de cien tigres, mil rinocerontes, 30.000 elefantes y unos 100.000 pangolines.

Las pésimas condiciones de clandestinidad del transporte y manipulación de este comercio ilegal hacen que sólo un 10% de los animales sobrevivan, según diversas estimaciones oficiales. Esta baja proporción hace también que estas mafias eleven el número de capturas para garantizarse una cantidad mínima.

Los traficantes utilizan España como puerta de entrada, por su ubicación geográfica estratégica, puente entre Europa y África, o sus tradicionales lazos con Sudamérica, reconocen desde el área de conservación de especies del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO). Asimismo, cabe destacar que España también sufre el expolio de su riqueza natural (no en vano es el país con más biodiversidad de Europa). Individuos y huevos de aves rapaces, tortugas, camaleones, o anguilas son algunas de las principales especies que acaban en los mercados ilegales de países árabes o China, según el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA).

Cómo combatir el tráfico de especies

Los expertos señalan varias iniciativas necesarias para acabar con el contrabando de especies:

Aplicar el principio de precaución: El comercio internacional de animales y plantas silvestres está regulado por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Se trata de cuotas muy pequeñas para que las especies no se vean amenazadas, pero como es muy difícil discriminar el trafico ilegal del legal, lo mejor es no comprar, aunque sean legales.

Intensificar la persecución de los delincuentes: Las autoridades deben contar con más medios para luchar contra este potente comercio ilegal. En este sentido, en 2018 se aprobaba en España el Plan TIFIES contra el tráfico ilegal y el furtivismo internacional de especies silvestres con diversas medidas para prevenir, mejorar la legislación, aumentar las penas, o mejorar las operaciones policiales, entre otras.

Aumentar las normativas y su ejecución que protejan nuestro medio ambiente: El comercio con los bienes y servicios que nos proporciona la naturaleza es necesario, pero se tiene que hacer de forma legal y sostenible.

Incrementar la concienciación: La clave está en la ciudadanía. Tenemos que ser conscientes de las consecuencias de este comercio, no comprar animales exóticos ni productos derivados, y si vemos algo ilegal denunciarlo a SEPRONA o a la policía municipal, que también tienen competencias.

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