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Conoce los geoparques: cuando el paisaje nos cuenta su historia

Protegemos y disfrutamos el patrimonio histórico, el natural e incluso el etnográfico, pero nos habíamos olvidado de un patrimonio que aúna a todos ellos, el geológico.

¿Pueden ser las piedras un atractivo a conservar? Así lo reconocen los 195 países miembros de la UNESCO, que en 2015 ratificaron la creación de los geoparques mundiales. Ésta no es una figura de protección geológica ni lo pretende ser. Es mucho más. Un instrumento de conservación y desarrollo sostenible del paisaje.

Existen 141 geoparques distribuidos en 38 países. 15 están en España. Son lugares asombrosos que nos cuentan increíbles historias de hace millones de años: islas volcánicas de Lanzarote y El Hierro pero también paisajes volcánicos del Cabo de Gata, montañas del Sobrarbe y el Maestrazgo aragonés, el Pirineo leridano, Las Loras burgalesas, sierras subbéticas cordobesas, el rayado flysch de la costa vasca, la riqueza mineral de la Sierra Norte de Sevilla, Las Villuercas cacereñas, cumbres de la Cataluña central, el Alto Tajo y las siempre sugestivas comarcas granadinas de Guadix y Baza.

Geología humana en Galicia

El más reciente de los geoparques españoles es quizá el más sorprendente. Declarado en 2019, “Montañas do Courel” reivindica una geología muy humana, relación indivisible de la humanidad con el paleozoico. Empezando por el oro asociado a diques de cuarzo que ya explotaron los romanos hace 2.000 años y que todavía hoy más de uno continúa buscando (y encontrando) en el lecho de los ríos. Siguiendo por el hierro de sus “ferrerías” y hasta la cal, el cemento antiguo, de sus hornos de piedra o “caleiras”. Pasando por la pizarra, excelente materia prima para la construcción como demuestran los hermosos tejados de su arquitectura tradicional y que hasta no hace mucho fue el motor económico del territorio. Y por supuesto, los estrechos bancales de piedra que escalan las paredes casi verticales de los cañones del río Sil para permitir una viticultura heroica, secreto de los excelentes vinos de la Ribeira Sacra. O las alvarizas, esos muros circulares de piedra silícea que antaño protegían las colmenas de los ataques de los osos golosos.

Las Montañas do Courel están situadas en el noroeste de España, en los municipios lucenses de Ribas de Sil, Quiroga y Folgoso do Courel, entre Galicia, Castilla y Portugal. Son el resultado tranquilo de una larga historia geológica y humana a caballo entre mundos muy diversos, las vegetaciones, faunas y climas mediterráneos y atlánticos. Tranquilidad geológica que rápidamente contagia al paseante cuando se acerca a este paisaje prodigioso.

Un bosque mágico

Solo en un lugar tan especial podría crecer un bosque muy especial, verdaderamente mágico. Es la Devesa da Rogueira, más de 600 hectáreas de monte vecinal consideradas el corazón verde de Galicia. Y no es una exageración. A pesar de su pequeño tamaño, es un impresionante reducto de biodiversidad que atesora 21 tipos diferentes de bosque, 900 especies de plantas incluida la mitad de todas las orquídeas de Galicia, más de 400 especies de hongos y 200 de vertebrados. El último gran personaje en llegar ha sido el oso pardo, que está recolonizando de forma natural unos espacios de los que había sido expulsado hace más de un siglo.

Este bosque tiene muchas protecciones. E incluso cuenta con una certificación fuera de lo habitual, la de FSC. Es la confirmación internacional a la importancia de su biodiversidad forestal, uno de los más preciados servicios ecosistémicos de esta foresta gallega, a la que se le reconoce igualmente una ejemplar gestión sostenible.

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