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Día Mundial del Agua 2020: cambio climático, huella hídrica y ODS

Como cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. En esta edición de 2020, el protagonista es el cambio climático. Y es que como subrayan sus organizadores, la Organización de Naciones Unidas (ONU), agua y cambio climático están mucho más relacionados de lo que pensamos, para lo malo y para lo bueno.

Lo malo es que el cambio climático está haciendo que el agua sea más escasa, más impredecible, más contaminada, de peor calidad. Y no hay que olvidar que el agua es nuestro recurso más preciado.

El cambio climático, protagonista del Día Mundial del Agua 2020

Lo bueno es que tomar medidas para mejorar el agua nos puede ayudar frente al cambio climático, y viceversa: Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) repercute directamente en el uso y la gestión de los recursos hídricos, pero también al usar el agua de manera más eficiente disminuimos los GEI. Al impulsar medidas de adaptación al cambio climático contribuimos a cuidar el agua, protegiendo la salud y salvando vidas. Y al gestionar el agua de manera más sostenible, nos adaptamos mejor a los impactos producidos por la actual crisis climática.

El cambio climático no puede esperar más. Estamos todavía a tiempo de evitar una situación catastrófica, pero es tiempo de actuar ya. Todos y todas, las instituciones, las empresas, la ciudadanía, podemos y debemos contribuir, cada uno con sus posibilidades. Al garantizar una gestión segura y sostenible del agua, contribuimos a luchar contra la actual crisis climática.

Muchas son las medidas que pueden tomarse: Implantar sistemas para ahorrar agua, proteger los océanos y los humedales para garantizar su papel como sumideros de carbono, adoptar técnicas agrícolas climáticamente inteligentes, aumentar la reutilización segura de las aguas residuales, etcétera.

Qué es la huella hídrica

El Día Mundial del Agua también sirve para hablar de cuestiones importantes sobre este preciado elemento. Uno de ellos es la huella hídrica o huella hidrológica. La idea es similar a una más conocida, el de la huella ecológica, que nos advierte de la sobreexplotación de los recursos naturales del planeta, y de las diferencias entre los países, o el de la huella de carbono que sirve para medir las emisiones de gases de efecto invernadero y su impacto en el cambio climático.

En el caso de la huella hídrica, se trata de un concepto creado en 2002 por Arjen Y. Hoekstra mientras trabajaba para la UNESCO. Muestra el vínculo entre el uso del agua y los impactos que se producen por ello. Aquí se tienen en cuenta el consumo total de agua, las características del clima y la eficiencia al utilizar este recurso. De manera relacionada, también es importante conocer la idea del “agua virtual”. Su autor es el investigador del King’s College de Londres y la Escuela de Estudios Orientales y Africanos Tony Allan. Se le ocurrió en 1993 cuando estudiaba posibles soluciones para la escasez de agua en Oriente Medio. El agua virtual es una forma de mostrar que no solo consumimos agua cuando la bebemos o nos duchamos, sino también con nuestra alimentación o nuestra forma de vestirnos, algo que no se conoce de manera visible. Por ejemplo, para producir una hamburguesa de 150 gramos se necesitan unos 2.400 litros de agua.

La importancia del agua en los ODS

Como ya contaba en otro post, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),   aprobados en 2015 por Naciones Unidas, plantean una hoja de ruta, la Agenda 2030, para que todos los países del mundo trabajen por un desarrollo humano en clave de sostenibilidad. En definitiva, los ODS persiguen la mejora de nuestra vida cotidiana y la lucha contra los peores problemas de la humanidad, como el hambre, la pobreza, la desigualdad, la injusticia o los daños al medio ambiente en todo el planeta.

El agua es uno de los elementos básicos de los ODS; no en vano se trata de un recurso natural esencial para la vida y nuestro desarrollo sostenible. Además del Objetivo 6, centrado en el agua, otros Objetivos incluyen de manera directa o indirecta a este preciado elemento, como el ODS14 (Vida submarina), el ODS13 (Acción por el clima), o el ODS3 (Salud y bienestar).

El ODS6 se denomina en concreto “Agua limpia y saneamiento”. Y es que una acción como beber agua de calidad del grifo o disponer de un sanitario que parece normal en los países desarrollados, no existe o se encuentra en malas condiciones en muchos lugares del planeta. Otra cuestión fundamental es el reparto adecuado del agua dulce en el mundo. Aunque hay suficiente en el planeta para lograrlo, las desigualdades son patentes, siendo una de las principales causas de conflictos en el mundo.

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