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¿Gasolina, híbrido o eléctrico? Guía para elegir tu próximo coche

En la búsqueda del vehículo ideal, los consumidores españoles se enfrentan a una compleja encrucijada de nuevo cuño: ¿qué tipo de coche compro? Frente a un variado mercado saturado de opciones que van desde los tradicionales motores diésel y gasolina hasta las más novedosas tecnologías eléctricas e híbridas, la decisión puede resultar abrumadoramente compleja. A la siempre importante limitación del presupuesto, ahora se unen condicionantes recientes como nuestro compromiso ambiental o las nuevas limitaciones urbanas a los denominados “modelos sucios”. Frente a ellos, en España ya ruedan más de un millón de vehículos electrificados, tanto eléctricos puros como híbridos enchufables. El futuro ya está aquí.

Analizar la rentabilidad de cada tipo de motor implica considerar no solo el precio de compra, sino también los costos operativos a lo largo del tiempo. A medida que los vehículos eléctricos e híbridos continúan evolucionando, sus costos operativos se han ido reduciendo, haciendo que la inversión inicial sea más atractiva.

Las fluctuaciones en los precios del combustible también afectarán la economía a largo plazo de los vehículos de gasolina y diésel. La electrificación de la movilidad se presenta como una ventajosa solución a largo plazo, especialmente con las crecientes restricciones y regulaciones en relación con las emisiones de gases contaminantes.

En 2035 se prohibirá la venta en Europa de modelos de combustión interna, ya sean diésel, gasolina o gas. Pero hasta 2050 los turismos con motor térmico podrán seguir circulando, por lo que todavía tienen un amplio recorrido.

En este artículo desglosaremos las ventajas y desventajas de cada tipo de motor, analizaremos su rentabilidad y economía a largo plazo, y exploraremos las ayudas gubernamentales disponibles en España para ayudarte a tomar la decisión más informada sobre tu próximo vehículo. Que eso sí, va a ser más sostenible y menos contaminante que nunca.

Eléctrico. La revolución silenciosa

  • Ventajas:

Los coches puramente eléctricos son una opción que va ganado terreno en Europa, aunque en España todavía resulta bastante testimonial, unas 183.961 unidades para un parque móvil de 33,3 millones. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Europa (ACEA), solo el 4,7% de los vehículos vendidos en España el año pasado fueron eléctricos, lo que sitúa a nuestro país en el puesto 24 de 31 del ranking europeo. Frente a ello, en países vecinos como Francia o Portugal ya superan el 15%.

A pesar de la reticencia española, este tipo de vehículos tiene numerosas ventajas que no paran de crecer. En primer lugar, su contribución a la reducción de emisiones en la atmósfera y reducido impacto ambiental los convierten en una elección atractiva para aquellos ciudadanos preocupados por la sostenibilidad. Además, los motores eléctricos ofrecen una experiencia de conducción silenciosa y suave, eliminando vibraciones y el ruido asociado a los motores de combustión.

Los costos operativos de los vehículos eléctricos también son significativamente más bajos, pues su mantenimiento es generalmente más económico que el de los tradicionales y sufren menos averías. Frente a los motores de combustible, integrados por una compleja maraña de cientos de piezas que sufren altísimas temperaturas y duros desgastes, los eléctricos se benefician de la simplicidad de una dinamo que nunca se calienta. Sus elementos básicos como el motor, la electrónica de potencia o el cargador no necesitan mantenimiento. Carecen de correa de distribución, embrague, bujías o esas juntas de culata que tantos quebraderos de cabeza nos producen. Gracias a la “frenada regenerativa”, discos de freno y pastillas duran más que las de un vehículo tradicional. Además, con la creciente infraestructura de carga cada vez más y mejor extendida por toda España, la autonomía ya no es un obstáculo insalvable.

Otras ventajas. Los vehículos eléctricos no pagan impuesto de matriculación y en algunos municipios se subvenciona hasta un 75% del impuesto de tracción mecánica. En muchas ciudades, aparcar un vehículo eléctrico en la calle es completamente gratuito e incluso son los únicos que se pueden aparcar en algunas zonas del centro y tienen acceso a carriles exclusivos. El coste del combustible, la carga eléctrica, también es más barata. Incluso existen puntos de carga gratuitos alimentados por paneles solares.

  • Desventajas:

A pesar de las ayudas estatales, regionales y municipales, el precio inicial de este tipo de coche sigue siendo uno de los principales obstáculos para muchos consumidores, aunque las inversiones en investigación y desarrollo están reduciendo gradualmente la brecha.

La infraestructura de carga, en constante crecimiento, es todavía insuficiente en áreas rurales. También es un problema la lentitud de carga, lo que obliga a planificar bien los viajes, especialmente los de largo recorrido.

Otra desventaja añadida, ésta más psicológica, es la detallada información que nos dan los paneles minuto a minuto del estado de la autonomía de carga de la batería, lo que puede provocar cierta ansiedad. Eso de conducir con un 10% de autonomía y no saber si llegarás a un punto de carga y el tiempo que te demorará siempre agobia al principio.

En todo caso, el Gobierno español, dentro de su agenda de movilidad sostenible y transición energética aspira a incrementar en los próximos años el número de vehículos eléctricos en las carreteras hasta las 250.000 unidades y contar con no menos de 100 000 puntos de carga.

Híbrido. La transición equilibrada

  • Ventajas:

Los vehículos híbridos han ganado popularidad al ofrecer una solución intermedia entre los motores de combustión interna y los eléctricos. Su principal ventaja radica en la eficiencia de combustible, al combinar un motor de gasolina o diésel con un motor eléctrico. Esto permite reducir las emisiones y mejorar la economía de combustible, especialmente en entornos urbanos donde el motor eléctrico es más utilizado.

Los híbridos también son menos costosos que los vehículos eléctricos puros, lo que los convierte en una opción más asequible para aquellos que desean reducir su huella de carbono sin comprometer la autonomía ni desembolsar demasiado dinero.

  • Desventajas:

Los híbridos todavía dependen en cierta medida de los combustibles fósiles, lo que significa que no son una solución completamente libre de emisiones. Además, algunos modelos pueden tener una autonomía eléctrica limitada en comparación con los vehículos eléctricos puros.

Grupos ecologistas como Greenpeace han criticado duramente lo que denominan “eco tongo”. Que la Dirección General de Tráfico (DGT) califique a los vehículos microhíbridos como “ECO”, lo que les permite beneficiarse de muchas ventajas, a pesar de que la batería es mínima y apenas les ayuda a arrancar y alimentar sus sistemas eléctricos. Y que los híbridos enchufables estén etiquetados como “CERO emisiones” pese a contar con motor de combustión y tubo de escape.

Gasolina. La opción convencional

  • Ventajas:

Los vehículos de gasolina son la opción más tradicional y siguen manteniendo su popularidad como indiscutibles superventas. Son conocidos por su buen rendimiento y potencia, lo que los hace ideales para aquellos que disfrutan de una conducción más dinámica.

Además, los vehículos de gasolina suelen tener un precio inicial más bajo que sus competidores eléctricos o híbridos. Con una extensa red de gasolineras que llega a los lugares más remotos, la preocupación por la autonomía durante el viaje es prácticamente inexistente.

Paralelamente, estos motores han evolucionado mucho en los últimos años, reduciendo drásticamente sus consumos y emisiones gracias a la incorporación de una serie de tecnologías como catalizadores y filtros de partículas que los hacen mucho más respetuosos con el medio ambiente que los modelos antiguos.

  • Desventajas:

Los   vehículos de gasolina tienen un impacto ambiental muy significativo debido a las emisiones de gases contaminantes de los tubos de escape. Con la creciente conciencia ambiental, este factor puede influir en la decisión de compra de algunos consumidores. Tiene también el añadido de la dependencia energética, al necesitar combustibles a base de hidrocarburos cuyas reservas mundiales comienzan agotarse, proceden siempre de terceros países, necesitan ser refinados en contaminantes instalaciones y su transporte a través de petroleros es causa accidental de grandes desastres ambientales.

Diésel. La eficiencia controvertida

  • Ventajas:

Los motores diésel han gozado tradicionalmente de buena prensa por su eficiencia en cuanto a ofrecer menor consumo de combustible y por tanto reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Suelen ofrecer un mayor rendimiento en autopistas, más potencia en cuanto a carga y una mayor autonomía en comparación con los motores de gasolina.

Además, algunos modelos diésel matriculados a partir de 2019 cuentan con tecnologías más limpias como la inyección de urea (AdBlue), por lo que respecto a la emisión de algunos gases contaminantes resultan incluso menos nocivos que los antiguos de gasolina. Eso explica que los modelos más modernos cuenten en España la misma etiqueta medioambiental C que los de gasolina.

  • Desventajas:

Los motores diésel tienen altas emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), hasta cuatro veces más que los de gasolina, motivo de preocupación debido a sus impactos en la salud humana y el medio ambiente. Además, las restricciones y regulaciones en algunas ciudades limitan el acceso de este tipo de vehículos, especialmente de los modelos más antiguos carentes de etiqueta ambiental.

Gana el eléctrico, pero a largo plazo

En la encrucijada de elegir el coche perfecto, varios factores deben sopesarse cuidadosamente, especialmente para aquellos que residen en una ciudad mediana de España donde los desplazamientos son cortos pero diarios.

Dada la creciente conciencia ambiental y las regulaciones urbanas, un vehículo eléctrico se presenta como una opción atractiva. Con su contribución significativa a la reducción de emisiones y la mejora en la calidad del aire, los coches eléctricos son ideales para un entorno urbano. Además, si tu ciudad cuenta con una infraestructura de carga adecuada, la autonomía ya no es un obstáculo. Si bien el precio inicial de un vehículo eléctrico puede ser más alto, las ayudas gubernamentales, las exenciones fiscales y los bajos costos operativos a largo plazo pueden equilibrar la balanza financiera. Además, muchos fabricantes ofrecen modelos asequibles y con autonomías cada vez mayores.

Si prefieres una opción intermedia, los vehículos híbridos también son dignos de consideración. Ideales para trayectos urbanos y con la ventaja de no depender exclusivamente de la red de carga, combinan la eficiencia de combustible con un menor impacto ambiental. Sin embargo, ten en cuenta que la autonomía eléctrica puede ser limitada en comparación con los vehículos totalmente eléctricos.

Los vehículos de gasolina y diésel, a pesar de su rendimiento tradicional, podrían estar perdiendo terreno debido a las restricciones ambientales y urbanas cada vez más estrictas. Aunque todavía son opciones viables, es importante considerar su impacto ambiental y las posibles restricciones de acceso en el futuro.

En resumen, si vives en una ciudad mediana de España y utilizas tu coche diariamente para ir a trabajar y ocasionalmente para viajar en verano, un vehículo eléctrico parece ser la opción más alineada con las tendencias actuales y futuras. Evalúa las ayudas gubernamentales disponibles, explora modelos accesibles y analiza la infraestructura de carga en tu área antes de tomar una decisión. La movilidad sostenible no solo es una inversión en tu comodidad y eficiencia, sino también el futuro de nuestro planeta.

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