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La naturaleza que nos ha sorprendido durante el confinamiento

¿Los animales han invadido las ciudades durante nuestro confinamiento? ¿Han sido bulos o imágenes reales? ¿Qué efecto está teniendo sobre la naturaleza?¿Podemos aprender algo positivo de la crisis del coronavirus? A estas preguntas responde el siguiente post.

La naturaleza nos ha sorprendido durante la crisis de la COVID-19

Las aves son tal vez los animales que más nos han sorprendido desde nuestras ventanas y terrazas durante el confinamiento, tanto por la cantidad como por la variedad de especies o de sus trinos. Valga como ejemplo el grupo de Facebook Aves desde casa COVID-19. Sus componentes, más de 1.200 ornitólogos aficionados, han identificado estos días cientos de especies que habitan la Península Ibérica. Uno de sus moderadores, Gorka Ocio, asegura que “seguir la migración de las aves desde los balcones de todo el Estado ha sido espectacular”.

¿Por qué hemos visto y escuchado más aves durante estos días confinados? El comunicador ambiental César-Javier Palacios explica que “siempre estuvieron allí, pero no las mirábamos. También las escuchamos mejor, sin los ruidos ensordecedores de la ciudad. Y ahora las envidiamos más, al poder ir de un lugar a otro sin confinamiento”.

Además de las aves, animales de todo tipo se han observado en poblaciones urbanas. Como señala el periodista ambiental Pedro Cáceres, citando a varios expertos en naturaleza, “la fauna silvestre no está invadiendo las ciudades, porque ya estaban ahí, solo que ahora con menos molestias se acercan más y están más visibles”. En este sentido, en localidades cercanas a espacios naturales es normal ver todo tipo de fauna. “Cuanto más avanza la presencia humana sobre el territorio, más fácil es que fauna silvestre y personas se crucen”, concluye Cáceres.

Bulos sobre la invasión de la naturaleza

Un coyote con el Golden Gate de San Francisco de fondo, delfines en Venecia, pavos reales escapando de El Retiro de Madrid… Son algunas de las imágenes y vídeos que durante el confinamiento se han hecho virales. Sus autores pretendían probar que los animales están invadiendo las ciudades o que están recuperando sus espacios naturales. 

En realidad, se trata de bulos o fake news, ya sea montajes o imágenes sacadas de contexto, como apunta Marta Montojo de ElDiario.es/Ballena Blanca. El coyote en realidad suele estar por esa zona porque los turistas le dan comida, los delfines en realidad eran del puerto de Cagliari (Cerdeña), y los pavos reales no eran de El Retiro, sino de Fuente del Berro, donde no es raro verlos sueltos.

Qué efecto tendrá el confinamiento en la naturaleza

A algunas especies, en plena época de cría, les ha venido bien el confinamiento humano. Tal es el caso de especies amenazadas como el quebrantahuesos o el águila perdicera, como indica Palacios.

Asimismo, algunos científicos se han beneficiado de la paralización de la actividad humana. Es el caso de los sismólogos que han podido detectar temblores bajo la superficie terrestre que pasaban antes inadvertidos por el ruido de las ciudades; o de los biólogos marinos que han podido estudiar mejor a las ballenas, más tranquilas al haber cesado el ruido del tráfico marino.

Sin embargo, también podría haber un efecto negativo. Desde el CREAF, instituto de la Universidad Autónoma de Barcelona adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), podría convertirse en una “trampa ecológica” para muchas especies que se han confiado durante la tranquilidad de estos días, lo que podría agravar los posibles efectos negativos pasado este tiempo. Por su parte, desde las organizaciones conservacionistas SEO Birdlife y WWF consideran que al tratarse de poco tiempo no supondrá, en general, una alteración de la fauna.

Lecciones que podemos aprender de la pandemia

Una salida verde a la crisis sanitaria del coronavirus que nos prepare mejor para las demás crisis, como la socio-económica, o la climática, que sigue ahí. Así lo plantean cada vez más expertos, organizaciones e instituciones en todo el mundo. En opinión de Alevgul Sorman, investigadora del Basque Centre for Climate Change (BC3) y experta en transición energética y justicia climática, “todos hemos visto que es posible modificar y adaptar los cambios de comportamiento en muy poco tiempo y de una manera drástica. La lección sería reflexionar y evaluar qué podemos aprender y aplicarlo para casos futuros y estar así más preparados frente al cambio climático”.

Fernando Valladares, director del grupo de Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), propone también un mensaje positivo: “esa menor contaminación que hemos visto, la añoranza de espacios verdes, etcétera, nos deberían hacer ver que son logros que se pueden conseguir. Para ello hay que apoyar las iniciativas y los políticos que las impulsen”.

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