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Economía circularUso de los neumáticos reciclados

5 mitos (a desterrar) sobre los campos de césped artificial

El primero de los campos de césped artificial instalado en el mundo fue colocado por la Liga de fútbol americano en 1966 en el Houston Astrodome (Texas). 10 años después el uso de césped sintético se había extendido por los cinco continentes para la práctica del rugby y otras disciplinas deportivas que se jugaban tradicionalmente sobre hierba natural: hockey (Juegos Olímpicos de Montreal, 1976) y campo de fútbol del Queen Park Rangers (Londres, 1981).

Mucho han cambiado la cosas desde aquellos primeros años hasta ahora. Después de unos inicios complicados donde las superficies de hierba artificial evidenciaron algunos problemas de seguridad y jugabilidad, la tercera generación de campos de césped artificial rellenos de caucho reciclado y arena nada tienen que ver con sus predecesores. La idoneidad de los materiales utilizados, los estrictos controles de calidad a los que están sometidos, la incorporación de soluciones de I+D y la regularidad de las superficies han supuesto toda una revolución en los terrenos de juego, bajo la atenta supervisión de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol), World Rugby, AFL Coaches Association (Asociación de Entrenadores de Liga Australiana de Fútbol) o Rugby Football League (Inglaterra), entre otros.

El césped artificial echa raíces

En la actualidad, la utilización de césped artificial se ha generalizado a todos los niveles y en todas las categorías, desde las escuelas de deporte a los campos de entrenamiento de clubes profesionales, pasando por su aceptación en competiciones oficiales de fútbol, rugby o hockey profesional. Sin embargo, más de medio siglo después de la aparición de los primeros campos de hierba artificial, todavía continúa el debate sobre la idoneidad de las superficies sintéticas para la práctica de deportes. “Existe un gran desconocimiento sobre las ventajas del uso del caucho reciclado en los terrenos de juego”, señala Isabel López-Rivadulla, directora de Comunicación de SIGNUS, organismo encargado de la gestión de los neumáticos usados en España. “Poca gente sabe que los actuales campos de césped artificial se rellenan con partículas de caucho reciclado procedentes de neumáticos fuera de uso, ofreciendo no solo mejores prestaciones de juego y seguridad, sino también una segunda oportunidad a más de 10,5 millones de neumáticos de turismo en España al año, el equivalente a 46.600 toneladas”.

En este sentido, SIGNUS ha puesto en marcha una campaña de divulgación para dar a conocer las bondades de los campos de hierba artificial y desmontar algunos mitos que aún persisten sobre el uso de superficies sintéticas para la práctica del fútbol, el rugby a el hockey.  

Riesgo de lesiones

Existe la falsa creencia de que practicar deportes en campos de césped artificial aumenta el riesgo de lesiones. Sin embargo, lo cierto es que la seguridad de estas superficies ha mejorado sustancialmente en los últimos 20 años, equiparándose a la de los campos de césped natural. Cada vez son menos los jugadores que ponen reparos a la hora de jugar en césped artificial. Las exigencias de la FIFA en cuanto a la calidad de la hierba han disipado los antiguos temores de lesiones. El granulado de caucho absorbe los impactos que los jugadores sufren en el campo. Esta capacidad de absorción de energía ayuda a prevenir lesiones y proporciona seguridad contra los traumas.

El granulado de caucho absorbe los impactos que los jugadores sufren en el campo. Esta capacidad de absorción de energía ayuda a prevenir lesiones y proporciona seguridad contra los traumas.

Excelentes sensaciones de juego

Aunque se dice que es mejor jugar en campos de hierba natural, lo cierto es que esa afirmación no tiene una base real. En el año 2006 y 2007, la FIFA llevó a cabo un análisis pormenorizado en 10 campos de fútbol de hierba natural y 4 de césped sintético. Los resultados de este estudio pusieron de manifiesto que el césped artificial no afecta a los patrones de juego y no presenta diferencias significativas de juego: ni en la frecuencia de los pases, ni en la conducción del balón, los regates o los tiros a puerta. Estos datos coinciden con otros estudios realizados sobre esta cuestión, donde las frecuencias de las acciones técnicas estudiadas tampoco describen que haya un cambio importante en el rendimiento físico o técnico de los jugadores.

Las propiedades del caucho, como son la absorción de energía, elasticidad y durabilidad, satisfacen las características de juego más exigentes respecto al bote de la pelota, la absorción de los impactos, la tracción rotacional o lq deformación vertical que exigen las principales federaciones deportivas.

En la actualidad el máximo organismo de fútbol internacional cuenta con un sello de calidad, FIFA QUALITY PRO, que somete a los terrenos de juego de césped artificial a unas pruebas de estrés muy concretas, con el fin de que reproduzcan con fidelidad las prestaciones y los requisitos de seguridad exigidos en el fútbol profesional. El bote de la pelota, su forma de rodar, el impacto que sufren las piernas de los futbolistas durante la carrera, cómo se desliza un jugador sobre el césped cuando comete una falta… Cada detalle se analiza de forma pormenorizada antes de conceder el certificado de idoneidad de la FIFA a aquellos estadios que quieran albergar partidos internacionales.

Rellenos orgánicos y de arena vs rellenos de caucho

El granulado de caucho procedente del neumático es el material de relleno más utilizado actualmente. Gracias a sus especificaciones técnicas, económicas y ambientales, está presente en alrededor del 83% de las instalaciones certificadas por FIFA (datos de 2017). Además, son menos costosos y requieren menos mantenimiento. En el caso de los rellenos de arena, no cumplen actualmente los requisitos de los organismos oficiales en cuanto a las propiedades mecánicas y la seguridad de los jugadores, así como tampoco se ha podido demostrar su durabilidad.

Tabla comparativa de diferentes materiales para relleno de césped artificial

El caucho reciclado y la salud de los jugadores

La práctica de deportes en campos de césped sintético con relleno de granulado de caucho es completamente segura. Este material cumple la regulación REACH de la Unión Europea que protege la salud humana y el medio ambiente frente a los riesgos de las sustancias químicas. Los hidrocarburos policíclicos aromáticos (HAP) que se encuentran en el caucho son inofensivos para la salud de los jugadores, ya que se encuentran en cantidades muy bajas y encerradas dentro del propio granulado. Por el contrario, los rellenos naturales son sensibles al crecimiento de algas y hongos. Los fungicidas y tratamientos químicos que se utilizan para su control pueden acabar afectando a la salubridad de los deportistas en caso de heridas.

Jugador de fútbol entrenando en un campo de césped artificial con relleno de caucho reciclado

El futuro del césped artificial en las competiciones oficiales

El fútbol se encuentra en un proceso de transformación sin precedentes. Todo apunta a que el césped artificial será una apuesta cada vez más habitual en partidos oficiales. Los expertos consideran que en un futuro no demasiado lejano el césped sintético no sólo predominará en el fútbol base (algo que ya es una realidad), sino también en todas las competiciones internacionales del deporte rey. De hecho, el mundial femenino celebrado en Canadá se jugó íntegramente en césped artificial, así como muchos partidos del Mundial de Rusia 2018. También la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA) se ha dejado seducir por el atractivo del verde artificial y algunos encuentros de la Liga de Campeones y de la Europa League se han disputado en campos sintéticos, entre ellos, la final de la Liga de Campeones del año 2008 que tuvo lugar en el Estadio Olímpico de Luzhniki de Moscú (Rusia).

Los campos de césped artificial permiten mucho más tiempo de uso que los de césped natural

Por su parte, los clubes de fútbol más poderosos del planeta utilizan campos de césped artificial en sus entrenamientos y juegan en estadios con césped híbrido, una novedosa mezcla de hierba natural con millones de fibras de plástico que está dando mucho de qué hablar.

Los campos de césped artificial son más ecológicos

Los campos de césped artificial son más respetuosos con el medio ambiente, ya que, entre otras cuestiones, requieren menos mantenimiento. El coste que tiene conservar una superficie sintética en perfecto estado de juego es casi la mitad de lo que cuesta una natural. Los ahorros en riego son muy significativos y cuando llueve torrencialmente resulta mucho más fácil evacuar el agua, evitando los encharcamientos tan característicos de los terrenos de juego tradicionales durante el otoño o el invierno. Según un estudio realizado en Estados Unidos sobre los beneficios ambientales del césped artificial, su uso permite ahorrar hasta 3.200 metros cúbicos de agua de riego al año por campo, cantidad equivalente a una piscina olímpica.

El uso de césped artificial en los campos de fútbol permite ahorrar hasta 3.200 metros cúbicos de agua de riego al año por campo en comparación con un campo de césped natural

Al menor consumo de agua hay que añadir la utilización de materiales reciclados en su fabricación, lo que permite dar una segunda vida a decenas de miles de neumáticos fuera de uso. “El 57 % del caucho reciclado que se produce en España va destinado al relleno de campos de césped artificial. Si se dejara de utilizar para este fin no podríamos cumplir con el Plan Nacional de Residuos ni con la jerarquía de residuos que establece la Unión Europea; habría que buscar otra salida a los neumáticos fuera de uso”, asegura Isabel López-Rivadulla.

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