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Trucos que te ahorrarán mucho dinero en la factura de la luz y el gas (parte 2)

Hace unos días empezamos con nuestra lista de ideas sencillas que pueden ayudarte a surfear por los inestables mares de la factura energética, en estos tiempos convulsos de guerra, altos precios e incertidumbre climática.

Hoy te dejamos algunos más, que esperamos que te puedan servir para mejorar la salud del Planeta y la de tu bolsillo.

Cambia (o revisa) la caldera

La caldera no es un electrodoméstico, pero casi. Frente a los antiguos modelos estancos, las de condensación consiguen entre un 10% y un 20% más de rendimiento. Sin embargo, las modernas bombas de calor ganan por goleada pues solo consumen el 33% de la energía que una caldera ya que no trabajan por combustión sino por intercambio del calor del aire del ambiente (aerotermia), como hace el aire acondicionado.

Las modernas bombas de calor solo consumen el 33% de la energía en comparación con una caldera

Según la OCU, el rendimiento térmico de la bomba de calor tiene un valor 4, mientras que la caldera de gas más eficiente, la de condensación, solo alcanza un valor de 1,09. En el caso de que la bomba de calor funcione a partir de electricidad generada por energías renovables su superioridad frente al combustible fósil es incuestionable.

Hayas apostado por un modelo u otro, es importante hacer revisiones periódicas de toda la instalación para evitar consumos ineficientes.

Retira halógenos y viejas bombillas

El mejor ahorro es no gastar, pero referido a la iluminación en casa no tiene nada que ver con mantener las viejas bombillas incandescentes, los tubos fluorescentes y los potentes halógenos hasta que su muerte útil nos separe de ellos y no nos quede otra que cambiarlos por los LED.

Mantener en casa una ineficiente iluminación tan solo nos provoca gastos. Las bombillas de LED tienen una mayor duración, no dan calor, son más seguras y consumen hasta un 85% menos electricidad. Aunque sean más caras, su sustitución puede suponer una reducción del recibo de la luz de hasta un 15%, lo cual no es moco de pavo.

Pásate a la nueva tecnología cuanto antes. Pero no te olvides de reciclar los viejos fluorescentes depositándolos en esas altas cajas de cartón que suele haber en las tiendas de iluminación y bricolaje, porque están rellenos de tóxico vapor de mercurio. Nunca los dejes en los contenedores de reciclaje de vidrio. Ni a ellos ni a cualquier otro tipo de bombilla. Nunca.

Las de filamentos o las halógenas no se pueden reciclar, por lo que las tenemos que tirar al contenedor verde oscuro o gris (depende de la localidad) de desechos o fracción resto. Las bombillas LED gastadas sí pueden reciclarse si las llevas al punto limpio.

Cuidado con el consumo fantasma

Puede parecer algo anecdótico, pero dejar el cada vez más numeroso aparataje electrónico de casa en ‘stand by‘ o modo de espera, es decir, sin apagarlo por completo, supone a la larga un pastizal. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el gasto de las famosas luces rojas de todos los aparatos del mundo podría rondar los 60.000 millones de euros al año. En una casa se llevan de media unos 5 euros al mes, 60 euros anuales.

Para que te hagas una idea, dejar siempre la tele en modo de espera supone un gasto tonto de 12 euros al año. 40 euros si se trata del ordenador y la impresora.

El ‘stand by‘ en una casa se llevan de media unos 5 euros al mes, 60 euros anuales

La solución para evitar este consumo fantasma no puede ser más fácil: apaga los aparatos desde el interruptor y no desde el control remoto.

Otra idea sencilla consiste en enchufar todo a regletas equipadas con interruptor y así apagarlos cómodamente a la vez. También se pueden colocar temporizadores en aquellos electrodomésticos que consumen más, para que se apaguen y enciendan automáticamente a una hora determinada.

No olvides los mantenimientos

Si queremos ahorrar hay que estar pendientes de los gastos y atajar rápidamente cualquier exceso no previsto. Para ello, el mantenimiento de las instalaciones domésticas es fundamental, desde la caldera y el aire acondicionado al extractor de humos o la lavadora.

El seguimiento de las facturas es siempre un buen método de alerta. Si de repente empiezas a gastar más de la cuenta es que algo no va bien. Llama a un técnico. Pero para las revisiones elige siempre servicios profesionales con garantía, no confíes nunca en el amigo mañoso de tu cuñado.

Es preferible tener un programa periódico de revisión de estos aparatos que estar años pagando el sobreprecio por culpa de alguna avería que dispara los consumos o, muchas veces, por culpa de la acumulación de suciedad que obliga a gastar más electricidad.

Sal más a la calle (y al campo)

El teletrabajo nos ha facilitado mucho la conciliación familiar y nos ha quitado muchas horas muertas de coche o transporte público. Pero también nos ha encerrado más en las casas. Y ha traspasado los costes energéticos de las empresas a los trabajadores, pues somos ahora nosotros los que pagamos la luz y la calefacción de una oficina que es nuestro salón.

Esto último tiene mal arreglo. Pero lo que sí podemos (y debemos) hacer es salir más allá de esas cuatro paredes. Ya que nos hemos quitado de encima los atascos, aprovechemos ese tiempo para abandonar espacios cerrados. Salgamos más a pasear, a correr, a respirar. De esta forma reduciremos los consumos eléctricos y aumentaremos los disfrutes vitales.

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