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Detalle de la obra de Betsabee Romero Detalle de la obra de Betsabee Romero

Esculturas con neumáticos para criticar la civilización de la prisa

Desde México, una artista valiente y rompedora llamada Betsabeé Romero (Ciudad de México, 1963) se encuentra ahora en un momento dulce de reconocimiento en EE UU y Europa con su mensaje de concienciación en torno a las migraciones, las herencias colonialistas, las fronteras, el papel de la mujer y los retos ambientales. Y lo más interesante para nosotros es que, además, lanza ese mensaje a partir del empleo de neumáticos muy gastados y retirados, que para ella se convierten en símbolo de la resistencia frente a las prisas, las urgencias, la entronización del vehículo privado, el petróleo y el concepto de velocidad. Arranca del neumático para lanzar un mensaje de: Paremos y reflexionemos. Además, son círculos, la gran forma atávica en la mayoría de las civilizaciones. Hemos hablado con ella. Es nuestra ‘artista en verde’ del mes de mayo.

Betsabeé Romero es una artista visual mexicana que juega a cambiarle el significado a los objetos más comunes, a sacarlos de su contexto habitual para entenderlos desde otro lugar. “Me interesa re-ciclar y re-significar, no sólo los objetos como basura, sino buscándoles nuevos usos simbólicos a su forma, su material y su funcionalidad”.
Explica que se trata de “encontrar el juego de la metáfora con cualquier tipo de público, pues todos saben y conocen lo que es un automóvil, un neumático, un espejo. Y así los niveles de lectura pueden ser muchos más; la entrada está abierta para cualquier espectador”.
Dejamos que hable ella, que lo tiene muy claro y, además, lo hace muy bien:

Automóviles y neumáticos: movilidad, frontera y migración


“Desde hace más de 25 años he trabajado con temas de movilidad, frontera y migración a partir de la exploración y reciclaje de objetos como el automóvil.
Algunas de sus piezas, sobre todo los neumáticos, me resultan las más significativas”.
“Me interesa el trabajo en el espacio público y con elementos participativos.
Los temas me han llevado a trabajarlos in situ en fronteras conflictivas, donde la cultura y el arte buscan y logran cumplir una labor de resistencia, al visibilizar su potencial como fenómenos simbólicos que cruzan y han atravesado fronteras, más allá de conflictos y restricciones desde hace siglos, en tanto que música, danza, recetas de cocina…”

El arte como sanador del tejido social


“Personalmente, me parece que, siendo mujer en un país todavía muy machista, donde haber tenido el privilegio de estudiar hasta el doctorado y en el extranjero, es todavía una excepción que me obliga a tratar de ejercer mi trabajo hacia públicos más amplios que los tradicionales del arte contemporáneo. La falta de educación artística de una gran parte de la población de México y mi fe en que el arte es un sanador del tejido social en sociedades que padecen la violencia y la corrupción desde el poder político y económico de las mafias globales, me lleva a buscar que mi obra logre devolver el conocimiento no sólo en las salas impolutas de los museos y las galerías, sino también en el lugar del crimen, en el territorio donde surge mi reflexión. Por eso me interesa el trabajo con comunidades, con artistas que trabajan en diferentes tipos de fronteras, ya sean reales y/o simbólicas.
Para lograr lo anterior, me interesa también la sinergia con otros mundos, como son el científico, el del diseño o el del deporte”.

El caucho: símbolo de colonización y de-colonización


“Primero empecé a reciclar e intervenir automóviles completos, pero poco a poco comencé a de-construir el vehículo y a buscar significados específicos de sus diferentes partes: puertas, ventanas, volante, espejos… Dentro de todos, los neumáticos me resultaron los más interesantes por su material original, el caucho, y toda la historia de colonización y posible de-colonización de dicho material a través del arte. Además, por ser Círculos, una forma atávica en todas las civilizaciones, y por ser un material a reciclar de maneras muy interesantes. Pero, sobre todo, porque siendo un objeto al servicio de la velocidad y la seguridad del automóvil, es para mí un objeto con dibujos grabados industrialmente, un objeto que, sin hacerlo con una función estética, deja huella, y conforme se usa y va desgastándose, esta huella va borrándose.
Este hecho a mí me interesó desde hace más de 20 años y empecé a reciclar llantas muy usadas, especialmente de transporte público, que no cambian sus neumáticos (peligrosamente) hasta que no se quedan casi completamente lisos. En ese momento yo los recupero y los vuelvo a grabar, pero con la iconografía de culturas o sujetos que han sido atropellados o borrados metafóricamente por la modernidad y su desarrollo”.

Imagen del fotógrafo Alfredo de Stefano de una obra de Betsabeé Romero

Trabajo manual y lento frente a los atropellos históricos


“Mi trabajo es manual, artesanal, lento, cambia su temperatura y convierte un objeto típico de la producción industrial, en serie, en un objeto que recupera la memoria de lo atropellado históricamente. Todo esto a través de un proceso que es en sí un ejercicio de resistencia a la velocidad, que en mi opinión es un concepto sobrevalorado en este momento de la historia en el que, más que información, necesitamos más comprensión y reflexión profunda y pausada de lo que está sucediendo”.

Exposición en Nueva York para honrar lo pre-hispánico


“Actualmente tengo en Nueva York una exposición en Park Avenue (desde la calle 81 hasta la 83), que se compone de cinco piezas monumentales hechas con neumáticos reciclados de camión y de tractor, que han sido grabados en ambas caras con iconografía prehispánica, lo que según la curadora busca también un diálogo con las colecciones y exposiciones del Museo Metropolitano, situado a unos pasos de la exposición. Las piezas evocan figuras de guerreros encerrados en el circuito de la velocidad; están grabadas con diseños provenientes de sellos o malacates prehispánicos, que eran usados para imprimirse en cerámica o textiles. Estos sellos realizados en neumáticos tratan de honrar el trabajo de los campesinos que han cruzado como jornaleros por muchas generaciones para realizar el trabajo duro del campo sin derechos ni visibilidad; son neumáticos de camiones que han movilizado diariamente a miles de migrantes en múltiples idas y vueltas, que han movido legal e ilegalmente a una población que es parte de una gran historia de la civilización humana que hay que dignificar como a la población que es su portadora y a la que se rechaza y niega de muchas maneras”.

Imagen del fotógrafo Alfredo de Stefano de una obra de Betsabeé Romero

La migración en la Bienal de Venecia


“De la misma manera, en la Bienal de Venecia, que en esta ocasión ha sido comisariada por primera vez por un latinoamericano, tengo una exposición que es parte de la selección oficial de muestras colaterales de la Bienal: Espiral sin fin. Se trata de una exposición individual en la Fundación Belbilacqua la Masa, que se encuentra en la Plaza San Marcos, donde exploro a través de seis salas diferentes aspectos de la migración. Las líneas fronterizas que son un sistema global de líneas que funcionan como armas punzocortantes que rompen, dividen, hieren, separan y niegan al ser humano de muchas maneras. A través de las diferentes salas elaboro un discurso que va desde el ámbito más personal e íntimo de esta ruptura. Trabajo ese concepto a través de una instalación realizada con espejos rotos y poesía, y de ahí me voy hasta lo más geopolítico, donde reproduzco la forma de las cuatro líneas más letales en este momento de la historia”.

Totem Rodante, parte de la exposición de la Bienal de Venecia realizada por Betsabeé Romero

El arte como resistencia y esperanza


“Sin embargo, estoy convencida de que el arte también es esperanza, y por lo tanto resistencia. En ese sentido, dos de las seis salas hablan de las culturas originarias indígenas, específicamente con iconografía de bordados y arte plumaria mesoamericana, ya que esta población indígena hoy por hoy significa solo un 0.05% de la población mundial; sin embargo, son civilizaciones que han preservado no sólo sus valores y tradiciones, sino que contienen el 16% de las zonas más importantes y biodiversas de la Biosfera, ya que tienen una cosmogonía mucho más armónica con el planeta y sus recursos naturales, además de una conciencia del poder colectivo y horizontal en oposición a la noción de acumulación de poder que sigue moviendo al mundo occidental”.

Hacia una movilidad solidaria y colectiva


“Mis principales preocupaciones medioambientales: las energías sucias, la necesidad de reciclaje y un cambio radical en la forma de movilidad del ser humano a nivel global. Hemos de cambiar la idea de posesión y derecho de movilidad y consumo personal por una conciencia y un modo de articular el movimiento humano de forma colectiva y acorde con los recursos naturales.
El problema es urgente y gravísimo, no hay tiempo para seguir debatiendo falsamente en favor de los intereses de las compañías más importantes de producción y distribución de vehículos; pero, sobre todo, de las energías que hasta hoy han movido al mundo de una manera tan inconveniente para el planeta”.
“La educación y la conciencia de los jóvenes y los niños creo que por suerte está cambiando, pero ayer mismo leía que la población que va a votar por primera vez en Estados Unidos (la que acaba de cumplir 18 años) está, según las encuestas, mayormente (más del 50%) a favor de un candidato que es el mejor ejemplo de liderazgo político en clara oposición a la Humanidad y al Planeta. Y eso me entristece enormemente”.

Obra Lágrimas Negras de Betsabeé Romero en el museo Amparo Puebla

Petróleo: un monstruo enfermo


“México actualmente sigue apostando por el petróleo, un recurso que ha representado una de sus fuentes de ingresos más importantes durante décadas. Existe una enorme resistencia a cambiar el modo de abordar la economía desde otro lugar y otros recursos y modos de producir; la empresa de Petróleo es un monstruo enfermo que sólo produce corrupción, contaminación y endeudamiento, pero es difícil exterminarla para siempre. Pareciera que la Política y la Economía no están en favor ni del ser humano, ni del planeta. Sin embargo, hay muchas iniciativas pequeñas y hasta medianas de grupos, empresas y asociaciones civiles y hasta gubernamentales que, por suerte, van en sentido contrario, lo que tristemente no es ni será suficiente”.


“He tenido una larga relación con España que me encanta y me interesa muchísimo. Con galerías expuse en la Feria Arco en muchas ocasiones, estuve en una Colectiva en el Reina Sofía, acabo de exponer una enorme instalación sobre migración en Gran Canaria, donde me encantó la relación con la institución (la Casa de Colón, en Las Palmas), que también hace investigación, y con el público; la respuesta al tema para mí fue muy sensible y emotiva, ya que, por cierto, el problema es grave en esa zona”.


“La Exposición de Nueva York se queda hasta noviembre de 2024; después se va a San Francisco. Y la Exposición de Venecia después va al MOLAA en Los Ángeles, que es el museo con el que realicé el proyecto para la Bienal. Para 2025 por el momento tengo una invitación para el Blanton Museum en Austin, Texas (EE UU)”.