Un neumático da para mucho. Tanto cuando lo utilizamos en nuestro vehículo como cuando lo dejamos de usar. Y es que es en ese momento donde el neumático al final de su vida útil es mucho más de lo que vemos: no se trata de un residuo sino de un recurso. Una nueva vida que nace a partir del momento que lo dejamos en el taller.

Aquí hemos seleccionado 5 creencias falsas sobre los neumáticos:
1. Creer que solo sirve incinerarlo
Los neumáticos, en contra de la creencia popular, sirven para mucho más que para quemarlos. Si echamos un vistazo a la memoria de SIGNUS de 2024, de las 223.353 toneladas recogidas, el 39% se destinó a valorización energética, el 12,5% a preparación para la reutilización, el 48% a reciclado y el 0,5% a otro tipo de valorización material. Por tanto, el 61% de neumáticos tienen un final distinto a su quema. Con ellos, se confeccionan zapatos y otras prendas de vestir; se añaden al asfalto; sirven como materia prima para pavimentos deportivos y parques infantiles o para materiales de construcción, entre otros.
2. Creer que lo que se paga por su reciclaje es mucho
Si has cambiado alguna vez los neumáticos de tu vehículo seguro que te has fijado. En la factura y de forma desglosada, hay un concepto denominado ‘Ecovalor’ que, por ejemplo, en el caso de neumáticos de turismo, furgoneta o 4×4 es de 1,80 €/unidad. Es decir, por menos de dos euros, te aseguras que el neumático es transportado a una planta de tratamiento, es clasificado, se trata convenientemente y, llegado el caso, es valorizado energética o materialmente. Y lo que es más importante, te aseguras que ese neumático no acaba abandonado en la vía pública o en la naturaleza. Todo, por algo más de 7 euros si decides cambiar los cuatro neumáticos de tu vehículo. Casi nada, ¿no? Es, por tanto, toda una inversión ambiental.

3. Creer que solo está hecho de caucho
Sin duda, el caucho es el elemento principal del neumático, pero ni mucho menos es el único. A él se le une los aditivos químicos que le profieren una mayor capacidad de agarre y flexibilidad, así como su vida útil más larga. El neumático también contiene acero que le da estabilidad, resistencia y estructura para soportar el peso de vehículo. Estos hilos se suelen ver en neumáticos en muy mal estado y que han perdido parte de su capa de rodadura. Otro de los elementos ‘sorprendentes’ es la presencia de fibras textiles que permiten mantener su forma y darle estructura. Todos estos elementos, cuando el neumático se tritura, se reciclan de manera separada.
4. Creer que el reciclado de los neumáticos da productos de peor calidad
Nada más lejos de la realidad. El reciclado de los neumáticos permite extraer diferentes materias primas que se pueden utilizar en infinidad de aplicaciones como hemos comentado anteriormente. Para su uso como en nuevos elementos, las materias procedentes de neumáticos al final de su vida útil siguen los mismos ensayos que siguen aquellos procedentes de materia prima nueva. Por tanto, que los productos reciclados sean de menor calidad es, directamente, falso.

5. Pensar que el usuario no tiene su parte de responsabilidad
Para que todo el sistema funcione, es imprescindible que la persona que va a hacer el cambio de los neumáticos lo haga en lugares oficiales, talleres o concesionarios debidamente homologados. De esta manera se asegura que, no solo que el servicio y componentes son de calidad, sino que el neumático, una vez retirado del vehículo, entra en el circuito infinito del reciclaje.