Alicia, creadora de La Flor de Shakti Alicia, creadora de La Flor de Shakti

Florecer a tu ritmo: la historia detrás de una moda más consciente

Descubre la historia de Alicia del Valle y conoce cómo nace una marca de moda sostenible desde la conexión con la naturaleza.

Diseñadora, viajera y creadora de La Flor de Shakti, el camino de Alicia nace de una búsqueda personal profunda que, con el tiempo, ha ido tomando forma en prendas con tintes naturales.

Todo comienza con una pregunta aparentemente simple: ¿de qué está hecha la ropa que llevamos? En una industria donde prima lo inmediato, lo que gusta, lo que queda bien, lo que se vende…, pocas personas se detienen a mirar más allá de la superficie. Alicia del Valle, creadora de la marca de moda La Flor de Shakti lo compara con la alimentación: comemos sin leer etiquetas hasta que algo nos despierta. En la moda ocurre lo mismo. Los tejidos sintéticos se han normalizado tanto que hemos olvidado reconocer aquellos que nacen directamente de la naturaleza.

Para ella, explicar la importancia de los tejidos naturales no pasa por tecnicismos, sino por recuperar la conexión con la naturaleza. Sin embargo, esa comprensión requiere un pequeño cambio de mentalidad, una curiosidad activa que no siempre está presente. Por eso, defiende la importancia de comunicar desde las marcas, de hacer visible lo invisible, de generar ese “clic” que invita a cuestionar lo establecido.

Ese clic, en su caso, no fue único ni inmediato. Fue una suma de experiencias. Alicia describe el camino hacia una moda más consciente como un proceso gradual que suele comenzar por el cuidado personal: la alimentación, la salud mental, el bienestar emocional. Desde ahí, poco a poco, se extiende hacia todo lo que nos rodea, incluida la ropa. No hay un único recorrido, pero sí una tendencia común: la búsqueda de coherencia.

Vestido de La Flor de Shakti

Tejidos naturales para cuidar la piel

En ese proceso, el algodón orgánico se convirtió en uno de sus materiales favoritos. Versátil, accesible y adaptable a diferentes estaciones y usos, representa para ella una base sólida. Sin embargo, su relación con los materiales va más allá de la elección estética o funcional. También implica cuestionar su origen. Como consumidora y como creadora, Alicia se mueve entre dos realidades: la certificación y la transparencia.

Reconoce el valor de los certificados, pero también sus limitaciones. En su lugar, apuesta por una relación directa con proveedores, por conocer los procesos, por recibir imágenes, por mantener una comunicación constante. No es una garantía absoluta, pero sí una forma más humana y cercana de construir confianza.

Su historia con los tejidos naturales precede a su interés por los tintes. Desde el inicio, buscó calidad en las fibras. Fue en sus viajes, especialmente en Perú y México, donde descubrió el universo de los tintes naturales. Allí, en comunidades donde estas técnicas forman parte de la vida cotidiana desde hace siglos, comprendió que otra forma de hacer las cosas era posible.

Ese descubrimiento marcó un punto de inflexión. Empezó a formarse, a experimentar, a combinar prendas teñidas de manera natural con otras de segunda mano. No fue un cambio radical, sino una transición progresiva. Hasta que, con el tiempo, logró que todo su proceso fuese completamente natural.

Conjunto de La Flor de Shakti

Tintes naturales para ir más allá

El verdadero giro llegó en India. Allí, Alicia descubrió el concepto de Ayurvastra, una rama del Ayurveda que entiende la ropa como un elemento que puede influir en la salud. La idea de que los tintes naturales son beneficiosos para el cuerpo resonó profundamente en ella. Fue entonces cuando nació su marca La Flor de Shakti.

El nombre no es casual. Shakti representa la energía femenina creadora, el poder interior, la conexión con la naturaleza y la capacidad de dar vida. Para Alicia, simboliza tanto su crecimiento personal como la esencia de su marca. Es una declaración de intenciones: crear desde la conciencia, desde el respeto y desde la autenticidad.

Antes de llegar a este punto, su trayectoria pasó por múltiples etapas. Desde la customización de prendas reutilizadas hasta la creación de piezas propias, desde una marca inicial sin identidad definida hasta un proceso de búsqueda que duró años. Viajes, pausas, exploraciones. Nada fue lineal, pero todo sumó.

Burro de ropa de La Flor de Shakti

Una colección con sentido

Hoy, esa evolución se materializa en su nueva colección: Florecer, que estará disponible a partir del 21 de marzo en su web. Más que una propuesta estética, es un reflejo de su proceso interno. Nace de la necesidad de reconciliarse con los ritmos propios en un mundo acelerado, de encontrar equilibrio entre la productividad y el autocuidado. Florecer, para Alicia, es hacerlo a su propio tiempo.

Las prendas de la colección hablan ese mismo lenguaje. Diseños femeninos, ajustables, pensados para adaptarse a diferentes cuerpos. Blusas, faldas, kimonos y pantalones completan una colección irrepetible. Colores como el rosa, reinterpretados desde la fuerza y no desde el estereotipo. Detalles como botones en forma de flor o estampaciones botánicas únicas que refuerzan la conexión con la naturaleza y la individualidad de cada persona.

Los tintes naturales son protagonistas. Plantas como el pericón, la raíz de rubia o la madera de sapán aportan color y significado. Algunas se asocian con la calma, otras con la protección o la limpieza energética. Cada prenda se convierte así en una pieza cargada de intención.

Natural y humana

El proceso no ha sido fácil. Encontrar materiales, coordinar proveedores, aprender a comunicar su proyecto, gestionar expectativas. Alicia habla abiertamente de los desafíos, de los momentos de frustración y de la necesidad constante de adaptación. Lejos de idealizar el camino, lo muestra tal como es: complejo, cambiante y profundamente humano.

De todo ello extrae cuatro aprendizajes clave. El primero, el desapego a los resultados: crear desde el disfrute, no desde la expectativa. El segundo, la aceptación: entender que no todo saldrá como se planea. El tercero, la paciencia: confiar en los tiempos del proceso. Y el cuarto, la fe: creer en una misma incluso cuando los resultados aún no son visibles.

La Flor de Shakti es la expresión de un camino que recorren muchas mujeres. También es un recordatorio de que otra forma de crear y de vestir es posible. Y, sobre todo, una invitación a florecer sin prisa, pero con intención.

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