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Neumáticos reciclados para carreteras más seguras en invierno

Descubre cómo el caucho reciclado de neumáticos mejora la adherencia y la seguridad vial en invierno.

Cuando las primeras escarchas del invierno comienzan a pintar de blanco los paisajes y el termómetro juega con temperaturas bajo cero, lo que para algunos es un regalo estético para otros se convierte en un grave problema de seguridad vial. En esas difíciles condiciones ambientales, cualquier mejora en el firme salva vidas y tiempo. Conscientes del peligro, durante las últimas décadas España ha ido incorporando al asfaltado de las carreteras un material inesperado, el caucho procedente de los neumáticos al final de su vida útil. Más allá del apoyo a la economía circular y el manejo de residuos, esa goma reutilizada mezclada con el asfalto aporta importantes mejoras que pueden traducirse en carreteras más seguras frente a heladas y placas de hielo.

Carretera rodeada de nieve

Suena novedoso, pero no son simples experimentos de laboratorio. España cuenta ya con una avanzada experiencia sobre el terreno. Según datos aportados por SIGNUS, son ya más de 1.600 kilómetros de carreteras los que, a lo largo de la última década, se han renovado con mezclas asfálticas que incorporan polvo de caucho procedente de NFVU (neumático al final de su vida útil). Es un volumen que apunta a una normalización de la técnica, con carreteras que han superado el paso del tiempo conservando las propiedades que justificaron su empleo.

La ciencia lo confirma y aconseja

Esa implantación española se apoya en una profunda investigación previa. Revisiones científicas recientes que agrupan numerosos trabajos experimentales comparan las mezclas convencionales con las modificadas por caucho y concluyen que las segundas ofrecen un mejor comportamiento mecánico, mayor durabilidad y, en muchas ocasiones, una respuesta superior ante temperaturas extremas. La presencia del polvo de caucho modifica la microtextura del firme y su respuesta mecánica disminuye la aparición prematura de fisuras por frío, logrando mejorar la resistencia al deslizamiento en superficies húmedas e incluso heladas.

Carretera nevada

Los ensayos realizados en países nórdicos como Suecia y otros programas internacionales confirman que las mezclas con caucho reciclado mejoran la «skid resistance» en condiciones de hielo y nieve. En el contexto de carreteras asfaltadas, “skid resistance» significa “resistencia al deslizamiento” o “resistencia al derrape” del pavimento. Es la capacidad de la superficie de la calzada para ofrecer una fricción suficiente al neumático, tanto en mojado como en helado, y así evitar que el vehículo derrape o pierda tracción.

Reforzando esta evidencia científica, y apoyándose en ella, la administración española ha comenzado a destinar importantes recursos económicos que ayuden a convertir esas pruebas experimentales en una política pública más decidida. De esta forma, el Ministerio de Transportes licitó en octubre de 2024 un programa plurianual valorado en 32,8 millones de euros cuyo objetivo es impulsar la reutilización y la fabricación de firmes sostenibles para las carreteras, un paquete que incluye diferentes líneas de financiación para materiales reciclados y tratamientos con enfoque en economía circular. Esta decisión administrativa da respuesta a una necesidad, la reutilización del caucho reciclado, creando un marco fiable donde los proyectos dejan de ser meras opciones técnicas para convertirse en alternativas viables dentro de grandes contratos de conservación y reparación de las carreteras españolas.

Neumáticos al final de su vida útil

Gracias a estos avances ya se cuenta con un parque significativo de kilómetros ejecutados con polvo de caucho respaldado por un acervo técnico que avala su uso, aunque todavía persisten algunas barreras que limitan una adopción más general. La más importante son los costes iniciales, algo superiores a los de un asfalto convencional en la puesta en obra, seguida de una cierta reticencia por parte de algunos técnicos y pliegos de contratación que no siempre incentivan estos avances. Por otra parte, la variabilidad en la demanda del granulado en mercados donde la recogida de NFVU ha crecido notablemente en volumen no siempre encuentra una salida industrial homogénea, algo que por suerte cada vez es más raro. En este sentido, SIGNUS promueve junto con Campezo, Moeve y Asfaltia el Proyecto PERSEUS, financiado por el CDTI, que permitirá añadir granulado de caucho de forma directa a las mezclas asfálticas en sustitución de una parte del árido que las componen, para de esta manera desarrollar pavimentos asfálticos poroelásticos, fonorreductores, más sostenibles y resilientes. Entre otras iniciativas, a finales del año pasado ya se ha realizado un tramo experimental en una carretera de la Diputación Foral de Vizcaya.

Lo más importante: carreteras más seguras

Estas primeras iniciativas están aumentando la seguridad vial. Durante un episodio de heladas, una fracción de mejora en la adherencia o una menor propensión del firme a agrietarse puede reducir el número de vehículos implicados en una salida de vía, así como acortar distancias de frenado en situaciones críticas. Los estudios realizados desde hace años en climas nórdicos apuntan que los pavimentos con caucho presentan un mejor comportamiento frente al hielo. Diversas pruebas han confirmado disminuciones significativas en las distancias de detención y una respuesta más consistente del firme ante cargas repetidas de tráfico invernal.

Las medidas que ya se están tomando en España, desde licencias o convocatorias específicas para firmes sostenibles, líneas de I+D sobre mezclas asfálticas con materiales reciclados y la labor de las empresas de gestión de NFVU, abren una ventana a favor del uso cada vez más generalizado del caucho reciclado en las mezclas asfálticas. Más allá del argumento ambiental de apoyo a la economía circular, supone una apuesta por infraestructuras viales más resistentes donde la inversión inicial se recupera con menos intervenciones de mantenimiento y, sobre todo, con menos accidentes cuando llega el frío.

Coche circulando por carretera nevada

También importa el contexto europeo. Suecia y otros países con inviernos severos acumulan décadas de pruebas que han permitido adaptar procesos de mezcla y extendido conocimiento operativo. Trasladar esas lecciones a las condiciones de la geografía española obliga a afinar la técnica según altitud, exposición a sales anticongelantes o tránsito de vehículos pesados, pero en tramos susceptibles a heladas frecuentes, la mejora de adherencia y de comportamiento frente al frío es un argumento indiscutible. El resultado más deseable sería combinar esa experiencia con criterios de seguridad vial y planificación invernal, para que cuando lleguen las escarchas y la nieve las carreteras no solo sean más ecológicas, sino también más seguras.

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