Si tienes un coche, furgoneta, camión o autocar sabes que, cada cierto tiempo, toca cambiar los neumáticos. A diferencia de otros mantenimientos, la casi totalidad de usuarios decide llevar su vehículo a su taller de confianza para que sustituya los neumáticos usados por otros nuevos. Es ahí donde, en un acto de responsabilidad ambiental, se unen el conductor, el taller y SIGNUS. Pero, ¿qué papel tiene el taller en toda esta cadena?

Para empezar, cuando el taller recibe el encargo de cambiar los neumáticos que ya se encuentran al final de su vida útil, el operario identifica el estado de los mismos. Un momento clave para dar algunos consejos al propietario del vehículo. Preguntas como: ¿cuándo fue el último cambio?, ¿cuántos kilómetros suele realizar a la semana?, ¿utiliza el coche esporádicamente o diariamente?, ¿lo utiliza como herramienta de trabajo?, ¿suele utilizar el coche por otros firmes que no sean el asfalto? Son solo algunas cuestiones importantes para aconsejar un mejor uso futuro del neumático, qué modelo se adapta más a las necesidades o cada cuánto hay que cambiarlos para evitar riesgos innecesarios.
Después de desensamblar el neumático de la llanta, se convierte directamente en un residuo denominado técnicamente neumático al final de su vida útil (NFVU) cuya responsabilidad de tratamiento recae en SIGNUS. El operario se asegurará que el neumático de reposición, ha pagado el ecovalor. Este concepto, que financia toda la cadena de reciclaje, asegura que el neumático pueda recibir un correcto tratamiento. Los neumáticos viejos acumulados en el taller, importaciones que no han pagado la tasa ambiental u otros neumáticos procedentes de vertidos incontrolados, son neumáticos que no han sido financiados para ser gestionados y por ello, el taller comprometido, deberá llevar un control documental, que asegure que todos los neumáticos que introduce en el sistema han abonado el ecovalor: facturas de compra y venta de neumáticos, registro de todas las unidades montadas y el número de neumáticos que ha vendido y usados.

El almacenamiento también es clave. Los neumáticos no deberán mezclarse con residuos peligrosos ni mancharse. Deberán estar en un lugar seco, sin restos de agua ni otros líquidos. Ni haber sido manipulados, alterados ni deformados en el taller. Estos hechos producen rechazos en la recogida, suponen incremento en los costes del sistema, así como dificultades en la valorización o preparación para la reutilización del neumático que se recoge de manera separada. En definitiva, generando unos costes extra al sistema. De ahí la importancia de hacerlo correctamente.
Cuando existen unas cantidades mínimas de neumáticos almacenados (que irán en función de su tamaño y del tipo de almacenamiento) el taller tendrá que hacer una solicitud de retirada a través de la plataforma que SIGNUS pone a disposición de cada uno de los centros productores.

Como ves, la buena gestión del taller es clave para que el neumático se valorice correctamente y que todo el sistema ruede como hasta ahora.