Cada año, miles de talleres en España, más de 25.000, solicitan la retirada de cerca de 20 millones de neumáticos para coches y camiones que han llegado al final de su vida útil. Es un gesto rutinario que estos profesionales hacen magníficamente, garantizando con ello la seguridad del transporte por carretera, pero que al mismo tiempo abre la puerta a una cadena de importantes responsabilidades ambientales, legales y logísticas. Los llamados neumáticos al final de su vida útil, conocidos como NFVU, son residuos regulados cuya correcta trazabilidad es fundamental para lograr algo tan importante y necesario como es la economía circular. Pero para lograrlo tenemos que saber con precisión dónde están y dónde acaban.

En el universo aparentemente simple de un neumático hay mucho más que caucho o acero. Cada cubierta que rueda por nuestras carreteras es también un flujo de información que determina su impacto ambiental cuando deja de ser útil. Saber de dónde viene, quién lo ha puesto en el mercado y qué ocurre cuando se convierte en residuo se ha convertido en una pieza fundamental sobre la que gira la gran rueda del sistema de gestión de los NFVU.
Un residuo complejo que exige control
Cada año se generan en Europa millones de toneladas de neumáticos al final de su vida útil. En España, el sistema logra recoger la totalidad de los neumáticos declarados por sus empresas adheridas, pero el reto no es solo llevárselos de los talleres, sino garantizar que todos estos elementos siguen un cuidadoso circuito legal hasta su correcta valorización o reciclaje.
Aquí es donde entra en juego la trazabilidad, algo así como su carta vital. Es la capacidad de seguir el rastro de cada neumático desde su puesta en el mercado español de reposición hasta su tratamiento final. Este seguimiento permite evitar pérdidas en el sistema, detectar irregularidades y asegurar que ningún residuo quede fuera del circuito autorizado, esto es, acabe tirado en una escombrera o en el fondo del mar.

Neumáticos no declarados, importaciones irregulares y residuos abandonados pueden generar un grave impacto ambiental difícil de medir y, al mismo tiempo, suponen una competencia injusta para las empresas que cumplen de manera ejemplar con la normativa. Contar con una trazabilidad eficaz de los residuos ayuda a poner fin a esta situación.
El punto de inflexión normativo
La aprobación del Real Decreto 712/2025 ha marcado un antes y un después. La norma, que sustituye a una legislación con dos décadas de antigüedad, introduce un cambio de enfoque claro, con más control, más transparencia y una trazabilidad mucho más rigurosa en todo lo relativo a la gestión del neumático cuando éste llega a su vida útil.
El nuevo marco legal obliga a reforzar los sistemas de información, mejorar la calidad de los datos y garantizar que todos los agentes, tanto fabricantes, como importadores, distribuidores, talleres y gestores, estén conectados dentro de un mismo sistema.
Además, se exige que cada neumático esté correctamente registrado, vinculado a un productor y asociado a una contribución económica que financie su futura gestión como residuo. Ello es clave para evitar el fenómeno del “neumático huérfano”, aquel que entra en el mercado sin haber contribuido al sistema y cuyo tratamiento acaba recayendo en la responsabilidad, y los dineros, de otras empresas que sí hacen bien su trabajo.
Garantía ambiental y economía circular
Más allá del control por razones económicas y empresariales, la trazabilidad tiene una dimensión ambiental clave. Permite asegurar que los NFVU se gestionan conforme a la jerarquía de residuos, tal como lo reclama una sociedad responsable. Garantía de compra primero, pero después reutilización, reciclaje material y, como última opción, valorización energética.

Este seguimiento es esencial para convertir el residuo en recurso. Gracias a él, se puede certificar el destino de los materiales reciclados y reforzar su valor en el mercado. Según el sector, mejorar la trazabilidad contribuye directamente a impulsar la economía circular, al facilitar que los materiales recuperados vuelvan a integrarse en nuevos procesos productivos.
Además, la normativa fija objetivos crecientes de reciclaje y valorización, lo que exige un control exhaustivo de los flujos de residuos. Sin trazabilidad no sería posible medir ni cumplir estos objetivos.
Un sistema que implica a todos
La trazabilidad no es solo responsabilidad de los gestores de residuos; es un sistema compartido por toda la sociedad. Los productores deben declarar los neumáticos que ponen en el mercado, los talleres deben asegurarse de trabajar siempre con proveedores legales, y los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor coordinan todo el proceso.
En España, los sistemas integrados de gestión manejan cada año más de 300.000 toneladas de NFVU, lo que refleja la magnitud de esta red que conecta a los talleres con los centros de recogida y las plantas de tratamiento. La red nacional no solo moviliza enormes volúmenes de residuo, sino que integra miles de puntos de generación con plantas autorizadas de reciclaje y valorización, asegurando un seguimiento eficaz y una gestión sostenible de estos residuos tan complejos.

El éxito del modelo depende de que todos los actores estén integrados y de que la información fluya de forma transparente. De lo contrario, cualquier eslabón débil puede comprometer al conjunto.
Retos de valorización
A lo largo de estos veinte años SIGNUS ha trabajado para dar valor a los materiales que se obtienen del reciclaje de los neumáticos y su uso en múltiples aplicaciones, ya que actualmente no es posible utilizarlos para la fabricación de nuevos neumáticos.
Uno de los principales usos del caucho reciclado es como relleno de campos de césped artificial, una aplicación que a partir de octubre de 2031 tendrá que ser sustituida por otras, puesto que los gránulos de caucho que se emplean para este uso, son de un tamaño inferior a 5 mm y por tanto entran dentro de la clasificación de microplásticos. En esta misma línea se están estudiando opciones, como son las bases elásticas para este tipo de superficies deportivas, pero SIGNUS tiene un importante reto por delante para encontrar nuevos mercados para los materiales reciclados.
Queda mucho camino por recorrer pero también muchas oportunidades y caminos por explorar, que te iremos contando en este blog.