Neumático abandonado en la naturaleza Neumático abandonado en la naturaleza

¿Qué tienen que ver los neumáticos con los mosquitos?

Un neumático al final de su vida útil puede convertirse en el lugar perfecto para que los mosquitos se reproduzcan.

Un neumático al final de su vida útil es un pesado recurso industrial y un mosquito una compleja criatura que apenas pesa unos miligramos, pero entre ambos puede darse una estrecha relación, asombrosa en cuanto a adaptación biológica, catastrófica respecto a sus consecuencias para los humanos. El diminuto cerebro de estos insectos, extremadamente pequeño y simple en comparación con el de los vertebrados, ha sido suficiente para hacer de la necesidad virtud y lograr algo increíble: extenderse por el mundo a lomos de ruedas viejas. Las cubiertas usadas se han convertido en una de las autopistas invisibles por las que viajan algunos de los seres vivos más peligrosos del planeta. Y no es una metáfora.

Mosquito posado en la mano de una persona

Aunque un neumático ya no sea seguro para circular en un coche en Europa o Japón, pues la legislación exige profundidades mínimas de dibujo relativamente altas, muchas veces todavía conserva una parte importante de su vida útil. En otros lugares del mundo, donde el poder adquisitivo es menor o los vehículos son más antiguos, sigue siendo perfectamente utilizable; directamente o después de su recauchutado. Así surge un comercio global que mueve millones de unidades cada año. Y que aprovechan algunos animales para esconderse en su interior, cual polizones, para realizar viajes absolutamente increíbles.

El comercio mundial de neumáticos usados ha contribuido así a la expansión de especies invasoras como el mosquito tigre (Aedes albopictus), un insecto capaz de transmitir enfermedades tropicales. Las cubiertas acumuladas en almacenes, vertederos o transportadas en contenedores suelen retener pequeñas cantidades de agua de lluvia que los animalitos aprovechan con inteligencia. Ese agua se convierte en un lugar perfecto para que las hembras depositen sus huevos y se desarrollen las larvas. A lomos de esas ruedas mojadas, la especie está conquistando el mundo.

La vuelta al mundo dentro de una cubierta

El mosquito tigre es originario del sudeste asiático, selvas húmedas tropicales de regiones como el sur de China, Japón, India, Filipinas o las islas del Pacífico e Índico. Son áreas boscosas con alta humedad y vegetación densa, con mucha penumbra, donde el insecto elige charcos pequeños con agua estancada, tanto naturales como agujeros en árboles, tallos de bambú rotos, axilas de hojas y acumulaciones en plantas para depositar en ellos los huevos. Pero la globalización cambió las reglas del juego.

Mosquito

A finales del siglo XX el mosquito tigre comenzó a expandirse por el mundo, especialmente a partir de la década de 1980. Los expertos relacionan ese salto con el comercio internacional de neumáticos usados y con el transporte de plantas ornamentales que acumulan agua. El mecanismo es muy sencillo. Los huevos del mosquito tigre pueden resistir la desecación durante semanas o meses. Si quedan adheridos a la superficie interna de un neumático, son capaces de viajar miles de kilómetros en barco o camión. Cuando el neumático vuelve a mojarse, los huevos eclosionan y aparece una nueva población de mosquitos en un lugar remoto donde antes no existían. De esta forma el insecto ha colonizado gran parte del planeta en apenas cuatro décadas. Hoy está presente en todos los continentes salvo en la Antártida.

¿Cuándo llegó a España?

España detectó por primera vez el mosquito tigre en 2004 en Cataluña. Desde entonces su expansión ha sido rápida, fulgurante. Se ha visto favorecida por la templada bondad del clima mediterráneo, el transporte por carretera y la abundancia de pequeños recipientes con agua en zonas urbanas en donde prosperan alegres.

En poco más de veinte años el insecto se ha asentado en más de 1.700 municipios españoles y ya ocupa más del 80% del litoral mediterráneo. También ha empezado a aparecer en zonas del interior y del norte donde antes no sobrevivía, pues no soporta el frío. Pero el cambio climático está ayudando a su expansión. Los veranos más largos y cálidos permiten ciclos reproductivos más rápidos y temporadas de actividad más prolongadas. Para estos insectos es un chollo climático.

Mosquitos que transmiten enfermedades

El mosquito tigre se distingue fácilmente por su color negro con rayas y manchas blancas. También por su comportamiento especialmente agresivo con las personas. Sus picaduras suelen ser más dolorosas e irritantes que las del mosquito común, y con frecuencia provocan inflamaciones intensas en la piel. Además, a diferencia de muchas especies que pican principalmente al anochecer o durante la noche, el mosquito tigre está activo durante el día, sobre todo a primeras horas de la mañana y al final de la tarde. Esta actividad diurna, unida a su tendencia a vivir cerca de viviendas y jardines, explica que se haya convertido en una de las especies más molestas de las zonas urbanas donde se ha establecido. Para el turismo es un problema gravísimo, pues muchos visitantes ya empiezan a descartar lugares de la costa mediterránea donde el insecto se ha hecho dolorosamente habitual.

Mosquitos

Pero no es solo una molestia veraniega. En realidad es una bomba sanitaria, pues puede actuar como vector de varias enfermedades virales más propias del mundo tropical como el dengue, el chikungunya o el zika.  En España el riesgo de transmisión local de estas afecciones es todavía bajo, porque para que se produzca un contagio deben coincidir el mosquito, el virus y una persona infectada que actúe como fuente de transmisión. La gran mayoría de los casos registrados de dengue, chikungunya y zika (más del 99%) son importados por viajeros de zonas endémicas, no directamente relacionados con la expansión del mosquito. Aun así, los expertos mantienen estrictos programas de vigilancia (como Mosquito Alert), pues la presencia del vector aumenta la posibilidad de brotes si el virus llega desde otras regiones del mundo.

Además del mosquito tigre, las autoridades sanitarias también vigilan la expansión de otros mosquitos como Aedes aegypti —detectado en Canarias— o el mosquito común Culex pipiens, implicado en la transmisión de la fiebre del Nilo Occidental. Ambas especies también se han visto beneficiadas en su dispersión por el tráfico global de neumáticos al final de su vida útil.

Neumáticos al final de su vida útil

El problema del agua estancada

Para reproducirse, los mosquitos tigre necesitan algo muy sencillo: agua estancada durante unos días. Son capaces de completar su desarrollo de huevo a adulto en apenas 7 a 10 días bajo condiciones óptimas de temperatura cálida y humedad, que puede alargarse a 2-3 semanas si hace más frío. En la naturaleza utilizan charcas o huecos de árboles para sacar adelante a su prole. Pero en las ciudades encuentran sustitutos perfectos creados por los propios humanos como platos de macetas, cubos olvidados, canalones obstruidos, juguetes abandonados en el jardín o estanques.

En el caso de los neumáticos, el problema (o la ventaja) es doble. Su forma cóncava retiene fácilmente agua, mientras que su interior oscuro y protegido favorece el desarrollo de las larvas.

Qué hacer para evitar mosquitos en los NFVU

La prevención es siempre la herramienta más eficaz. Los especialistas en control de plagas recomiendan medidas muy simples que pueden aplicarse tanto en talleres como en hogares o explotaciones agrícolas.

Lo más importante es impedir que los neumáticos acumulen agua. Si se almacenan al aire libre, conviene colocarlos bajo alguna protección o cubierta. También es recomendable mantenerlos en posición vertical para que no retengan agua de lluvia. En los centros de almacenamiento o reciclaje se suelen depositar en espacios cerrados, o en lugares bien drenados donde se realizan fumigaciones en caso de que aparezcan larvas.

La relación entre neumáticos y mosquitos demuestra una vez más hasta qué punto los problemas están siempre interconectados. Un NFVU mal gestionado, además de su impacto ambiental, puede acabar convirtiéndose en un grave riesgo sanitario global. La buena noticia es que el problema tiene solución. La correcta recogida y reciclaje selectivo de los neumáticos al final de su vida útil no solo evita vertederos y refuerza la economía circular, sino que ayuda a reducir de forma significativa los lugares donde pueden reproducirse estos molestos insectos, evitando su expansión.

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