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Sonia Navarro Sonia Navarro

Recuperar con mucho arte esparto, algodón, lana y hasta caucho

Esparto, lana, jarapas y caucho: la materia prima de la artista Sonia Navarro para escribir el futuro sin perder el pasado.

La gran ilusión de la artista murciana Sonia Navarro (Puerto Lumbreras, 1975) es escribir en futuro el pasado. De ahí su empeño en recuperar las artesanías del esparto y la lana a través de sus creaciones. No sólo recicla lana española que, de otro modo, se desperdicia, sino también telas, cueros, restos de caucho y de plástico. Ahora (hasta el 6 de julio) podemos visitar un estupendo recorrido por sus más de 30 años de práctica artística en la exposición ‘Fronteras y Territorios’, en el centro de Madrid, en la Sala Alcalá 31. Es nuestra invitada de junio en la serie ‘Artistas en Verde’, que, por cierto, cumple con este artículo ¡100 entregas!

Fronteras y Territorios

“Reivindico artesanías y materiales que están desapareciendo, como la lana española, un material que fue oro en nuestra historia, que significaba riqueza, y hoy no se aprovecha, se destruye”. Reciclaje de materiales, de técnicas, de conceptos y sabiduría popular.

Fronteras y Territorios, comisariada por dos expertas veteranas en estas lides y lindes, María de Corral y Lorena Martínez de Corral, tiene como material esencial el esparto, con enormes y sorprendentes piezas elaboradas en colaboración con artesanas de Murcia y Marruecos. Explica la artista: “Hace más de 15 años que comencé a trabajar con el esparto, un material muy unido al territorio de mi infancia y que evita la desertización de la zona. Al conseguir crear estas formas modelando los pliegues y al elevarlo a la pared, sacándolo de su posición normal en el suelo, el esparto adquiere otra dimensión, otra connotación y otra relevancia”.

Anotan las comisarias: “En su obra, el esparto no sólo se convierte en un medio para elaborar piezas visualmente impactantes, sino que también simboliza la conexión con la naturaleza y la tradición”.

Y añade la artista, que ahora reside en Madrid, sobre cómo lleva lo del territorio en la sangre: “Ya mi bisabuelo tuvo que emigrar a Argentina, exiliado por un tremendo episodio de sequía en su pueblo”.

Fronteras y Territorios

Sonia Navarro ha expuesto en lugares tan prestigiosos como el Museo Patio Herreriano (Valladolid), las Naves de Gamazo (Santander) y la Fundación Cerezales Antonino y Cinia (León); y cuentan con obra suya colecciones como las del Reina Sofía, la Comunidad de Madrid y los Ministerios de Cultura, Asuntos Exteriores y Transición Ecológica. Aparte de España, ha realizado exposiciones en Brasil, Portugal, Cuba, Guatemala, Francia…

Fronteras y territorios tiene hechuras de gran artista con tonos que recuerdan al muy español Zurbarán y al alemán Joseph Beuys, especialmente en las obras compuestas con fieltros y caucho, pero también contiene la exposición notas de delicada modista. A partir de esa amalgama, Navarro explora conceptos profundos a reivindicar: la identidad y la memoria, los paisajes culturales, las mujeres y sus trabajos a lo largo de la historia (podemos ver puntadas y cosidos, telas y maniquíes, bordados y terciopelos). Universo que, como cuenta la propia artista, le viene de que aprendió a coser en las largas tardes de su infancia en compañía de sus abuelas en el pueblo; “de ellas también aprendí eso de apañarse con lo que hay”.

Obras compuesta con fieltros y caucho

Dicen las comisarias Corral: “Navarro ha explorado el uso de patrones de costura en sus creaciones, integrando técnicas textiles en su práctica que proceden de la relación con las mujeres de su familia. Los patrones son una forma de lenguaje visual que reflejan temas de su vida cotidiana, de la experiencia personal y la memoria, así como la conexión entre el arte y la artesanía”.

Y comenta Navarro: “Realizo piezas que cuestionan y confrontan los mecanismos de poder y sus instituciones; especialmente aquellos que han contribuido al establecimiento de una jerarquía entre géneros, relacionando a las mujeres con el trabajo doméstico y la imposibilidad de movilidad. Reflexiono sobre la constante lucha de las mujeres contra las convenciones establecidas”.

Pero la exposición gira, sobre todo, en torno a un concepto fundamental: la protección. Protección de nuestro planeta; de ahí ese homenaje al esparto, planta que evita la desertización, fenómeno relacionado con el cambio climático que tanto acecha en el territorio que vio nacer y crecer a Sonia Navarro, y la recuperación de la lana y lo que se desecha (el guiño a los restos de caucho encaja como anillo al dedo en este blog), de las tradiciones y los paisajes. Y también nuestra protección. En la presentación a la prensa, Navarro nos habló de los afectos y de su importancia en la sociedad. Y explicó de dónde le viene tal actitud: tuvo un hermano tetrapléjico (le atropelló un coche cuando tenía 2 años; falleció con 22) y por eso creció en ese ambiente de cuidados.

Fronteras y territorios

Dos detalles en este sentido llaman especialmente la atención, detalles-guiño a ese hermano: La obra más antigua de la exposición en Alcalá 31 es de 1999; se trata de un vestido que ya reflejaba la necesidad de protección del cuerpo. “La primera pieza que hice fue un vestido acolchado, como una protección del cuerpo. El cuerpo, en ese momento, estaba muy presente en mi trabajo debido a la discapacidad de mi hermano”. El otro guiño: la obra más pequeña de la exposición está colocada a muy escasa altura, casi a ras de suelo. ¿Por qué en esa extraña posición? Sonia explica que es una deferencia a la gente que, como su hermano, va en silla de ruedas.

Añaden las comisarias: “Las obras expuestas aúnan tradición y contemporaneidad, donde Sonia Navarro otorga la misma importancia tanto a los aspectos formales como al contenido narrativo. Cada una de sus piezas crea un profundo diálogo entre el material, el proceso artesanal, la creatividad y el espectador, al que invita a explorar las múltiples capas de su trabajo y conocer la memoria personal de la artista”.

Fronteras y Territorios

En este contexto, la artista pone especial dedicación al proceso de creación: «Me interesa desde el hombre que va al campo a coger el esparto –para hacerlo hay que tener una sabiduría impresionante, y si un año no se recoge, al año siguiente no crece y la tierra se desertiza– hasta el otro que luego lo tiñe, lo moja y lo cuece, y, por supuesto, las mujeres que lo cosen. Es en esos procesos donde yo siento que encajo». Y rebuscando-rebuscando en esos paisajes, tradiciones, materiales, artesanías…, Sonia Navarro compone armónicos collages con jarapas (otra técnica de reciclaje, porque son harapos, restos de ropas), sobrantes de caucho y telas desechadas; o halla artesanas del Sur, de Marruecos y Portugal, o acaba en el taller de la talabartera de su pueblo, la guarnicionera que confecciona los collares de las cabras… Todo, puntada a puntada, para intentar escribir en futuro el pasado, y que no se nos pierda todo en las prisas de la industrialización globalizada.

Collages con jarapas

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