Por fin ha llegado el verano y, con él, las vacaciones y los viajes. Escapadas de fin de semana, vacaciones en familia, en pareja, solos o rutas por carretera, en todas estas situaciones toca moverse, hacer kilómetros, y con ellos, la decisión de ser más o menos sostenibles.

Si aún estás a tiempo de decidirte cómo te vas a ir a tu lugar de destino, aquí te dejamos cinco ideas para hacerlo de la manera más sostenible posible. ¡Ahí van!
1. Siempre con mi equipo de reutilización
Una manera de ser sostenible durante todo el año, y no solo durante las vacaciones, es evitar los plásticos de un solo uso. Para ello puedes llevar algunos básicos reutilizables: bolsa de tela, botella de agua rellenable (si es de cristal o de metal, mucho mejor), cubiertos, fiambrera metálica y platos reutilizables (especialmente si vas a la montaña o a la playa), productos de higiene reutilizables y compostables (cepillo de dientes, esponja, etc.).

Muchos de estos objetos, además de ser más sostenibles, no liberan microplásticos, lo que supone otra ventaja para nuestra salud.
2. Siempre con la presión adecuada
Si al final decides moverte en coche, es muy importante que te acuerdes de revisar la presión de los neumáticos. Una presión inadecuada de los neumáticos, habitualmente por baja presión, supone una mayor superficie de rodadura en contacto con el firme, con el consecuente incremento en el consumo de combustible, desgaste del neumático y más probabilidades de tener un reventón.

Por ello, antes de salir y durante el viaje, revisa la presión de los neumáticos. La presión idónea la puedes consultar en el manual de tu vehículo, aunque como referencia suele rondar las dos atmósferas y algo de presión. Con una presión adecuada mejorarás tu economía y la salud del medio ambiente.
3. Compra producto local
Una de las mejores experiencias que podemos tener a la hora de viajar es pasar desapercibido, intentando mimetizarnos con el paisaje y los locales. Y una de las maneras es probando productos de proximidad, desde sus platos tradicionales, artesanía pasando por productos de la tierra como aceite, vino, mermeladas o cualquier otro elemento que sea característico del lugar.

Mediante esta colaboración, no solo conocemos parte de la historia del lugar, sino que además ayudamos para que la economía y la industria del lugar se mantenga y, con ella, el paisaje y su población.
4. La forma de moverte sí importa
En algunas ocasiones podemos elegir la manera en qué nos movemos o llegamos al destino. Otras veces, no. Si eres de los afortunados que sí, elige el transporte colectivo para ahorrar tiempo, dinero y ganar en tranquilidad. El tren y el autobús son las mejores decisiones. Si no, tienes la opción de compartir coche.

Para ello existen numerosas aplicaciones que te permiten compartir tiempo, gastos y destino con gente desconocida. Y en tu trayecto, viaja ligero. De esta manera no te sobrecargarás con cosas que, a lo mejor, no vas a usar durante tus vacaciones. Y planifica tu ruta. Un minuto de planificación te puede ahorrar mucho en tiempo y en dinero durante tus vacaciones.
5. No vayas donde va todo el mundo
Sí, sabemos que los lugares se ponen de moda y todo el mundo quiere estar ahí y hacerse las fotos y vídeos para las redes sociales. Pero a veces no es la mejor de las decisiones: masificación, precios desorbitados, nervios, incluso peleas, vecinos cansados de tanto turismo. ¿Por qué no elegir otro lugar que no esté de moda?

Existen infinidad de lugares que no salen en las redes sociales que son genuinos, económicos y muy interesantes para poder pasar unos días de descanso en verano. Las zonas turísticas están muy bien, sí, pero existe mucho más allá de lo que aparece en redes sociales.