Agosto, uno de los meses más exigentes para un neumático

Agosto reúne las condiciones más exigentes para las ruedas: calor, equipaje, atascos y muchas horas de carretera.

Los meses de verano son meses de estrés. Estrés de los padres que nos saben qué hacer con sus hijos, estrés de los animales por el calor que pasan y estrés de los neumáticos de nuestros vehículos. Y es que los neumáticos sufren en silencio las semanas de canícula: altas temperaturas, asfalto que arde, coches más cargados que nunca, viajes de largas distancias…

Furgoneta en carretera de montaña

¿Cómo afectan estas temperaturas a los neumáticos? Veamos:

A más calor, más presión

Los gases se expanden a mayores temperaturas. O dicho de otra manera, el neumático está sometido a mayor presión en verano que en invierno. Esto provoca que la cubierta del neumático se desgaste más que habitualmente y que no responda de la misma manera frente a un frenazo o un acelerón. Esta situación se puede agravar si, además, lo sometemos a largos viajes.

Persona midiendo presión de los neumáticos

Por ello es recomendable que revises la presión del neumático en frío, cuando no hace calor y antes de empezar el trayecto. De esta manera sabrás de manera más certera si es correcta o no.

El asfalto hierve

Cuando llega agosto, el neumático lleva semanas rodando sobre un firme que ronda o supera los 60-70 ºC.

Carretera

Ese calor acumulado ya ha ido subiendo la presión interna del neumático poco a poco, así que cuando arranca el gran viaje de vacaciones, muchos neumáticos ya salen «calientes de serie».

Las horas de autopista se disparan

Durante el año hacemos trayectos cortos, de casa al trabajo, a las actividades extraescolares de los niños, o para hacer alguna escapada de fin de semana. En cambio, durante el verano, los trayectos son de larga distancia: al pueblo o al camping, ruta por la costa o por la montaña.

Carretera con tráfico

Y rodar así, con calor y sin paradas intermitentes, mantiene el neumático trabajando y llevándolo a extremos de trabajo que, al final, le pasan factura.

Es el mes en el que se nota lo que no se cuidó antes

Muchos conductores revisan el estado de los neumáticos justo antes de salir de vacaciones, fundamentalmente julio o agosto, y ahí aparecen los problemas que llevaban meses gestándose: desgaste irregular, dibujo al límite legal o algún golpe en el flanco que había pasado desapercibido.

Coche con rueda pinchada

Un neumático que «iba tirando» en el día a día puede no estar preparado para la suma de calor, carga y horas de carretera. Revísalos durante todo el año.

El coche nunca pesó tanto

Maletas, sombrillas, neveras, la bici en el portón trasero… en agosto el maletero se llena como en ningún otro mes del año. Cada kilo de más aumenta la carga que soporta cada neumático y, con ella, el desgaste.

Maletero lleno de equipaje

Y si encima se añade un portaequipaje en el techo, el neumático no solo tiene que aguantar más peso: también tiene que compensar un coche menos estable en las curvas.

Los atascos también pasan factura

Operación salida, operación retorno, retenciones a la entrada de cualquier ciudad de costa… agosto es el mes de ir parando y arrancando durante horas.

Atasco en gran ciudad

A baja velocidad, el neumático apenas recibe corriente de aire que lo refrigere, así que ese calor generado por la fricción se queda acumulado en la banda de rodadura mucho más tiempo del que tocaría, con la consiguiente reducción de su vida útil.

Las carreteras que no conocemos

Agosto es también el mes de las carreteras secundarias, los caminos de acceso a la casa rural o la pista hacia esa cala perdida.

Carretera de montaña

Son trazados que no solemos pisar el resto del año, con más baches, gravilla suelta o bordes en mal estado, y ahí el riesgo de un pinchazo o un golpe en la llanta se dispara. Y más desgaste

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