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Apretón de manos entre robot y humano Apretón de manos entre robot y humano

Así ayuda la IA a reducir el desperdicio alimentario

El futuro de la alimentación sostenible pasa por la IA. Te contamos sus aplicaciones.

En general no somos conscientes de la cantidad de alimentos que se desperdician en el mundo. Se trata de uno de los retos más importantes que tenemos por delante, porque el desperdicio lleva aparejados problemas sociales, económicos y ambientales. Frente a este desafío, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta clave para optimizar la producción, distribución y consumo de alimentos, lo que permitiría reducir de manera efectiva los desperdicios y contribuyendo a un sistema alimentario más sostenible.

Estado del desperdicio alimentario

Para conocer el desafío al que nos enfrentamos sólo hay que ver los datos que nos ayuden a comprender la magnitud del problema. Según el Informe sobre el Índice de Desperdicio de Alimentos 2024 del PNUMA, el mundo generó 1.050 millones de toneladas de residuos alimentarios en 2022. Esto significa que casi una cuarta parte de los alimentos disponibles para el consumo terminaron en la basura.

La magnitud de este problema se entiende mejor si lo reducimos al desperdicio alimentario diario: cada día se tiran el equivalente a 1.000 millones de platos de comida, una cifra totalmente insostenible en un planeta donde alrededor de 700 millones de personas sufren hambre.

Plato de comida sana

Como suele ocurrir cuando se habla de sostenibilidad, no queremos ser conscientes de que somos nosotros, de forma individual, los mayores responsables del problema. No es sólo un problema político o industrial. Sólo hay que bucear en el estudio para ver que son los hogares (es decir, nosotros mismos) los responsables del 60% de este desperdicio. Cada año, cada persona, tiramos a la basura 79 kg de comida.

No obstante, a pesar de esa responsabilidad individual, el desperdicio se produce en diferentes etapas de la cadena alimentaria. La producción agrícola es responsable de un tercio del desperdicio, mientras que el 10% restante se produce en la manipulación, almacenamiento, transformación, y distribución.

Impacto en la sostenibilidad

El desperdicio alimentario tiene consecuencias ambientales críticas de las que tampoco somos conscientes. Lo veremos de forma más clara si poniendo como ejemplo una manzana que tiramos a la basura. No sólo estamos desperdiciando un alimento que podría necesitar otra persona, sino que estamos tirando todos los recursos naturales que fueron necesarios para producirla.

Desperdicio alimentario

Con esa manzana estamos tirando a la basura, el agua que se ha necesitado para producirla así como la energía que se ha necesitado para transportarla y conservarla. Todo ello ha generado además emisiones de gases a la atmósfera, tanto en su cultivo como en su transporte. Desechar esa manzana contribuye a la pérdida de biodiversidad y a la sobreexplotación de los ecosistemas, intensificando la deforestación y la degradación del suelo. A todo ello, hay que añadirle las emisiones que se generan al gestionar ese desecho.

Se trata de un problema que impacta de forma importante en la sostenibilidad. De hecho, si el desperdicio alimentario se mantuviera en los niveles actuales, se proyecta que para 2030 las emisiones relacionadas podrían aumentar significativamente, representando hasta el 20% de las emisiones totales y agravando aún más la crisis climática.

Persona tirando sobras de comida a la basura

Frente a esta problemática, distintos sectores están adoptando medidas para disminuir el desperdicio. En lo que se refiere a nivel individual, las campañas educativas parece que han surtido efecto y han fomentado la planificación de compras, el aprovechamiento de alimentos en buen estado aunque no estéticamente perfectos, y la donación de excedentes a bancos de alimentos. Asimismo, en hogares y restaurantes, se apuesta cada vez más por el reciclaje, el compostaje o la economía circular para aprovechar al máximo los alimentos. Todo ello, ha posibilitado que, al menos en nuestro país, el desperdicio alimentario se haya reducido casi un 20% en los últimos cinco años.

Del mismo modo, en la industria alimentaria y la distribución, se están implementando tecnologías para optimizar inventarios, mejorar el almacenamiento y alargar la vida útil de los productos. Además, muchas empresas donan productos aptos no vendidos y reutilizan excedentes para crear otros alimentos o insumos. Por ejemplo, cada vez es más habitual ver en los supermercados unas zonas de productos cuya fecha de caducidad está cercana.

La IA como aliada contra el desperdicio

Es la tecnología de moda y ofrece infinidad de casos de uso. También la IA puede colaborar en la reducción del desperdicio alimentario. Por ejemplo, gracias a la capacidad que tiene la inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos y optimizar procesos en tiempo real las empresas de distribución pueden predecir con mayor precisión la demanda de productos, lo que permite reducir la sobreproducción con lo que consiguen ajustar inventarios evitando el exceso de los mismos y que no alcancen la fecha de caducidad.

Mano robótica tocando una luz

A su vez, muchas empresas distribuidoras y del sector agropecuario han implementado modelos de aprendizaje automático para hacer un seguimiento de las condiciones de almacenamiento y de las fechas de caducidad, alertando sobre los productos que están próximos a expirar.

En el sector de la restauración también se empiezan a utilizar la IA en algunos apartados. Los más habitual es la utilización de diferentes herramientas que permiten predecir cuando se van a producir picos de demanda, para así adaptar la producción de platos a la demanda de comensales esperada. También se utiliza para conocer cuándo se aproxima la fecha de caducidad de algunos alimentos, lo que permite a los dueños de un restaurante anticipar ese alimento sobre otro a la hora de elaborar una receta.

Además, tecnologías innovadoras están aplicando IA para transformar residuos alimentarios en nuevos productos. Por ejemplo, algunas empresas utilizan IA para seleccionar microorganismos que fermentan subproductos agrícolas en proteínas alternativas, ampliando la economía circular en alimentación.

Mujer abriendo la nevera de su cocina

En lo que se refiere a los hogares, las soluciones de IA vienen de la mano de los electrodomésticos. Frigoríficos y congeladores cuentan ya con sensores y herramientas de IA que permiten reducir el desperdicio de alimentos. Muchos de los nuevos modelos incorporan esta tecnología que les permite alertar a los consumidores sobre la fecha de caducidad de los alimentos que se encuentran en la nevera.

Lo mejor, es que la IA sólo acaba de nacer. Cada vez habrá más casos de uso que permitirán ayudar a reducir el desperdicio alimentario. No obstante, la incorporación de ésta o de cualquier otra tecnología no hará nada sin que haya un cambio cultural profundo. La IA puede decirnos que las manzanas se van a estropear, pero es decisión del consumidor comprar esas que están a punto de caducar en lugar de elegir las más brillantes.

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