El drama del entretiempo: por qué nunca sabes qué ponerte

¿Frío por la mañana y calor al mediodía? Aprende a vestir a capas y crear looks de entretiempo más sostenibles.

Lunes. Siete y media de la mañana. Pisas el suelo frío descalzo y la app del tiempo de tu móvil parece que te está tomando el pelo: 9 grados ahora, 25 a la hora de comer. Ah, y alerta por tormenta a las seis, por si la cosa estaba aburrida. Abres el armario con esa cara de desesperación que todos conocemos. Mueves dos perchas, resoplas. Tu armario está a punto de explotar de tanta ropa que hay dentro. Sin embargo, tu cerebro te manda una señal clarísima: no tienes absolutamente nada que ponerte. Nada. Cero opciones viables para salir a la calle sin acabar sudando en el metro al mediodía o tiritando de vuelta a casa. Bendito entretiempo, ¿verdad?

Mujer eligiendo ropa en perchas

Llevamos ya unos cuantos años dedicándonos a la moda sostenible. Y te lo decimos por experiencia: el entretiempo desata más crisis existenciales frente al espejo que cualquier otra época del año. ¿El problema? Que el fast fashion huele nuestra desesperación a kilómetros. Hacen su agosto a nuestra costa.

Abres Instagram y ahí están. Las famosas colecciones “de transición”. Te meten por los ojos la urgencia vital de pillarte esa chaquetita ideal o un jersey fino de punto que, para qué engañarnos, al tercer lavado parecerá un trapo deforme lleno de pelotillas.

Persona revisando Instagram

Pero ojo, sobrevivir a la montaña rusa térmica que tenemos en España no se arregla fundiendo la tarjeta en compras por impulso. Es una cuestión de pura estrategia. De usar la cabeza… y de intentar no arruinar el planeta por el camino.

El cliché de vestirse a capas (y por qué lo haces mal)

Seguro que estás harto de escuchar lo del layering que es básicamente, vestirse a capas. Te vas poniendo y quitando capas según avanza el día. Suena fácil, ¿verdad? Pues la mayoría de la gente lo hace mal por un motivo muy simple: los materiales.

Si te pones una camiseta de poliéster debajo de una sudadera acrílica y lo rematas con una gabardina de plástico, vas a cocerte al mediodía y a congelarte por la tarde. Los tejidos sintéticos vírgenes no transpiran.

Mujer joven con look de otoño

El truco de un buen armario de transición está en las fibras naturales, orgánicas o recicladas. Piensa en una buena camiseta de algodón orgánico pegada a la piel y un cárdigan ligero de lana reciclada encima. Si hablamos de talento patrio que domina esto, siempre nos viene a la cabeza SKFK. Esta marca nació en Bilbao, y si en algún sitio saben de lluvia imprevista y cielos que cambian en cinco minutos, es allí, y saben perfectamente cómo combinar esa mezcla de funcionalidad urbana y respeto por el entorno.

Y para la capa exterior, es imposible no acordarse de Ecoalf. Lo que han conseguido haciendo abrigos súper ligeros y resistentes a partir de botellas de plástico o redes de pesca nos demostró a todos que el ecodiseño puede ser atemporal y urbano.

Piénsatelo dos veces: la magia de lo que ya tienes

Antes de que saques la tarjeta a pasear porque (crees que) necesitas algo para hacer frente al entretiempo, haznos un favor: visita tu propio armario primero.

El entretiempo es, literalmente, el único momento del año en el que puedes cometer la genialidad de mezclar un vestido fluido y veraniego con un jersey de punto grueso y unas botas sin morir en el intento. Juega con lo que tienes. Y si de verdad sientes que te falta una pieza clave para unir tus looks, dale una oportunidad a la ropa de segunda mano, a nosotros nos encanta Vinted.

iPhone con app de Vinted abierta

Por su parte, iniciativas maravillosas como Moda Re- (el proyecto de Cáritas) han conseguido dignificar la ropa de segunda mano en España. O si miramos a las tripas de la industria, plataformas como Recovo están salvando miles de metros de tejidos sobrantes (el famoso deadstock) para que otras marcas los usen en lugar de acabar en la basura. Porque, como siempre nos recuerda Gema Gómez desde Slow Fashion Next, tenemos que grabarnos a fuego una máxima: la prenda más sostenible es la que ya existe.

El salvavidas del look: los accesorios

Aquí viene nuestra parte favorita. Puedes llevar las capas perfectas y los tejidos más transpirables del mundo, pero si te pilla una tormenta de otoño y llevas el calzado equivocado, o un bolso que se te cala, se te puede arruinar el día (y con razón). Los accesorios en esta época necesitas que aguanten la humedad, te combinen con todo y que, además, sean atemporales con algo especial. Y es justo aquí, en los zapatos y accesorios, donde la economía circular nos está regalando una de las genialidades más increíbles de los últimos años. Te hablamos del uso de NFVU (Neumáticos al Final de su Vida Útil).

¿Un neumático en tu armario? Suena rarísimo. Lo sabemos. Pero piénsalo un segundo: es un material diseñado para morder el asfalto, comerse los charcos y aguantar lo que le echen. Cuando ese neumático ya no sirve para rodar en un coche, tirarlo o quemarlo es un auténtico crimen medioambiental y un desperdicio de un material con superpoderes.

Cinturón de neumáticos

Desde SIGNUS, nos encargamos de que todo ese caucho no acabe donde no debe. Lo recuperamos, lo trituramos y lo convertimos en un material listo para (re)utilizar por diseñadores enfocados en el ecodiseño. Hoy en día, el granulado de neumático se usa para fabricar suelas que son, a efectos prácticos, indestructibles. Tienen un agarre excepcional para cuando las calles están mojadas y resbaladizas.

¿Un ejemplo súper conocido en nuestro país? Las venecianas de Flabelus. Han arrasado metiéndose en los armarios de media España y, en muchas de sus colecciones, llevan suelas hechas a partir de neumáticos de bicicleta reciclados. Es comodidad, tendencia y durabilidad, todo en uno.

 

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Y no solo es calzado. Hay diseñadores independientes creando mochilas, riñoneras y cinturones directamente con las cámaras de aire y las bandas de rodadura. Llevar un accesorio hecho con NFVU es mucho más que llevar algo que no se va a estropear con la lluvia del entretiempo. Es llevar un pedazo de historia industrial colgado del hombro. Es una declaración de principios.

Un pequeño mapa mental para vestirse a capas

Para que mañana cuando abras el armario no entres en pánico por no saber responder a la pregunta “¿qué me pongo?”, piensa en tres pasos simples. Primero, pégate al cuerpo algo de algodón o Tencel en tonos neutros. Segundo, añádele una textura diferente por encima que te puedas quitar fácil (las sobrecamisas aquí funcionan genial). Y tercero, calzado con suela de neumático reciclado y un buen bolso estructurado. Ya está. Estás listo para lo que tenga que venir.

El entretiempo no es tu enemigo. De verdad que no. Es una época para divertirse, para mezclar lo inesperado, para sacar ese vestido de agosto y combinarlo con unas botas de diciembre. Si lo hacemos apostando por el talento que tenemos en nuestro país y por materiales recuperados, no solo nos quitaremos de encima el drama del «qué me pongo». Estaremos demostrando que vestir bien es, sobre todo, vestir con anticipación y algo de creatividad.

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