Ropa usada para construir edificios

Ladrillos, pavimentos, revestimientos, aislantes acústicos y térmicos… La ropa usada vuelve a la vida como material de construcción.

En un mundo global donde la sostenibilidad se ha convertido en una necesidad apremiante, la moda y la construcción, dos industrias aparentemente dispares, convergen de manera innovadora y sostenible para la creación de materiales de construcción hechos con prendas de vestir usadas. Esta transformación no solo introduce alternativas eco-sostenibles en el sector de la construcción, promoviendo un ciclo de vida circular para los productos, sino que, además, contribuye a mitigar los problemas ambientales asociados con el desperdicio textil.

Y es que abordar el problema de los residuos textiles se presenta como un desafío prioritario que requiere de acciones y medidas urgentes. El sector de la moda es una de las industrias más contaminantes y con mayor impacto ambiental del planeta. Se estima que de los 100.000 millones de prendas de vestir que se fabrican al año, el 85% terminan en vertederos o plantas de incineración. Estos desechos, cargados de tintes y productos químicos, no solo contaminan el suelo y las fuentes de agua, sino que también contribuyen de forma significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero. Según la ONU, la industria de la moda (ropa y calzado) produce más del 8 % de los gases de efecto invernadero y el 20 % de las aguas residuales en el mundo.   

Avanzar en el reciclaje de prendas usadas

Ante un desafío ambiental de tales dimensiones, solo el desarrollo de canales de distribución de ropa usada, junto a una red de tiendas de segunda mano y de alquiler de prendas de vestir cada vez más consolidada, han aportado algo de esperanza en un sector que no consigue reducir la cantidad de residuos textiles que se envían a vertedero; y mucho menos avanzar en el reciclaje de prendas usadas que actualmente supone un uno por ciento de toda la ropa confeccionada a nivel mundial.

La Agencia Europea del Medio Ambiente advierte que si no se multiplica la separación y capacidad de reciclaje, los residuos textiles continuarán acabando en incineradoras y basureros o exportándose a países fuera de la UE. Frente a la alarmante acumulación de residuos textiles, proyectos de innovación tanto en España como en otros países de nuestro entorno surgen con la intención de transformar prendas desechadas en materiales utilizables en la construcción.

Imágenes de @fab.brick en Instagram

El proceso comienza con la extracción y triturado de tejidos de prendas de vestir, obteniendo como resultado unas fibras cortas que puedan mezclarse con fibras vírgenes o con otros materiales para darles una segunda vida como aislante térmico y acústico en edificios, como ladrillos en fachadas decorativas o incluso como adoquines para suelos y pavimentos funcionales. Al reciclar estas fibras, no solo se reduce la huella de carbono y se disminuye la dependencia de materias primas vírgenes, sino que también se promueve una economía circular más sostenible.

Aislantes fabricados con fibras textiles recicladas

En la búsqueda constante por soluciones sostenibles y eficientes en el sector de la construcción, las fibras textiles naturales han emergido como una opción poderosa y prometedora. Estas fibras, como la lana, el lino, el cáñamo y el algodón, poseen propiedades únicas que las hacen ideales para el aislamiento térmico. Su estructura fibrosa y porosa permite atrapar aire, un excelente aislante natural, creando barreras contra la transferencia de calor. Esto se traduce en una reducción significativa de la necesidad de calefacción y aire acondicionado, lo que a su vez disminuye el consumo de energía y las emisiones de carbono.

Imágenes de @fab.brick en Instagram

Entre ellas, destaca el cáñamo, una fibra resistente y de rápido crecimiento, que no solo proporciona un aislamiento térmico excelente, sino que también es resistente al moho y a los insectos, lo que prolonga la vida útil de los materiales aislantes. Además, de sobra son conocidas las propiedades de la lana para mantener el calor en invierno y mantenerse fresca en verano, así como su resistente a la compresión, lo que la hace duradera y eficaz a lo largo del tiempo.

A esto hay que añadir los beneficios acústicos de las fibras textiles naturales por su idoneidad para atrapar y dispersar las ondas sonoras, reduciendo significativamente el ruido ambiental. En especial del algodón reciclado se utiliza con frecuencia en paneles acústicos debido a su alta capacidad de absorción de sonido. Estos paneles se emplean en auditorios, oficinas y hogares para mejorar la calidad acústica y reducir el ruido, así como el lino conocido por su durabilidad y sus excelentes propiedades acústicas para el revestimiento de paredes y techos en espacios que requieren una buena gestión del sonido.

Buena acogida en el mercado

La utilización de fibras textiles recicladas para el aislamiento de paredes, techos y suelos es cada vez más habitual en el sector de la construcción debido a sus propiedades térmicas y acústicas, fácil instalación y su reciclabilidad al final de su vida útil. Firmas como Isover, dedicada al desarrollo de materiales para el grupo galo Saint-Gobain, comercializa un aislante hecho a base de fibras de algodón gracias a empresas de terceros que se dedican a recolectar ropa al final de su vida útil y también aprovecha los recortes de las fábricas de la industria textil. Con toda esa materia prima, Isover utiliza máquinas especializadas para deshilachar las fibras y transformarlas en algo parecido al relleno que se usa para los cojines y las almohadas.

Imagen de @geopannel.oficial en Instagram

En España, la empresa riojana Geopannel comercializa paneles termo-acústicos de altas prestaciones fabricados a partir de fibras textiles recicladas, que se utilizan tanto en proyectos de rehabilitación de edificios como de nueva construcción para más de 3.000 nuevas viviendas al año. Además de la lana y otros tejidos naturales, Geopannel utiliza acrílicos y poliésteres obtenidos de botellas de plástico y fabricantes de moquetas y alfombras y otros residuos industriales.

Ladrillos de algodón

La innovación en la construcción sostenible también ha permitido la creación de otros materiales de construcción singulares como los ladrillos hechos a partir de residuos textiles. Estos ladrillos se elaboran combinando fibras textiles recicladas con aglutinantes naturales o sintéticos y pueden incluir aditivos como plásticos reciclados, gomas trituradas, o cementos especiales para mejorar sus propiedades.

Los ladrillos fabricados con ropa usada son generalmente más ligeros que los tradicionales de arcilla o cemento, lo que facilita su manejo y transporte. Además, como ya hemos comentado anteriormente, proporcionan excelentes propiedades aislantes, ayudando a mantener la temperatura y reducir el ruido en las edificaciones. Del mismo modo hay que tener en cuenta su resistencia y durabilidad que dependerá fundamentalmente de su composición y de la mezcla de materiales utilizados.

Destacan los ladrillos hechos con mezcla de textiles reciclados y residuos plásticos fabricados en India, los RecyBlocks compuestos de desechos de ropa usada y cemento reciclado realizados en los Países Bajos, o los ladrillos de algodón creados a partir de fibras textiles de algodón mezclados con bioplásticos en Estados Unidos, dando como resultado un material liviano y aislante, ideal para la construcción de viviendas ecológicas.

Video de @fab.brick en Instagram

En 2017, la arquitecta parisina Clarisse Merlet crea una startup para la fabricación de ladrillos de diseño especialmente orientados a la construcción de fachadas decorativas. Hoy el producto que vertebra su proyecto se denomina FabBRICK —combina los conceptos de fabric (material) y brick (ladrillo)— y ha conseguido una gran popularidad en redes sociales con una comunidad de más de 200.000 seguidores en Instagram. Este nuevo material es más simple de lo que podría parecer, y así lo describió Merlet en declaraciones a Euronews cuando le preguntaron sobre su «momento eureka»: «Cogí dos camisetas, las comprimí (en un ladrillo) y aguantó. Así surgió la idea de FabBRICK».

Los ladrillos de FabBrick utilizan prendas de algodón, vaqueros o tejidos cuidadosamente seleccionados por colores y tipos de material para conseguir resultados únicos. “Utilizando pantalones vaqueros viejos y desechados, construimos un impresionante mural que combina colores bluejeans degradados para obtener un patrón de una estética fresca de gran belleza”, publicaba recientemente en su Instagram Clarisse Merlet.

Imágenes de @fab.brick en Instagram

Pavimentos y revestimientos

En nuestro país, el grupo de investigación de tecnología textil TECTEX de la Universitat Politècnica de Catalunya ha puesto en marcha un proyecto que da salida a todo tipo de residuos textiles de ropa convencional (sobre todo algodón y poliéster), indicado preferentemente para placas de revestimiento de fachadas ventiladas, falso techo acústico y pavimentos exteriores.

El material (desarrollado a escala de laboratorio) incluye en su composición, además del residuo textil, aglomerantes y cargas minerales. “Se utiliza 1 kilo de fibras recicladas por cada metro cuadrado de material”, asegura el equipo de investigación de la Universitat Politècnica de Catalunya. Además, al ser un residuo formado por fibras relativamente largas y en forma de tela no tejida mezcladas con una base de cemento tipo portland, le da unas prestaciones mecánicas ventajosas, como una gran tenacidad, resistencia a la flexión y resistencia a la propagación de grietas.

Muestras de material para la construcción fabricadas con residuos textiles por el grupo de investigación TECTEX de la UPC en Terrassa

En definitiva, los materiales de construcción hechos con textiles reciclados representan una innovadora convergencia entre la moda y la construcción, promoviendo la sostenibilidad y la economía circular. Con propiedades que rivalizan con los materiales tradicionales y aplicaciones versátiles en la construcción y la infraestructura, estos ladrillos no solo ayudan a resolver el problema del desperdicio textil, sino que también ofrecen una alternativa ecológica y eficiente en el mundo de la construcción. A medida que la tecnología avanza y la conciencia ambiental crece, es probable que veamos un aumento en la adopción y desarrollo de estos materiales revolucionarios.

Así pues la próxima vez que pienses en hacer limpieza de tu armario o deshacerte de alguna de las prendas viejas que ya no utilizas, recuerda que la magia del reciclaje es realmente asombrosa, y que con un simple gesto, como depositar tus residuos textiles en el contenedor adecuado, puedes contribuir a un planeta más limpio y saludable ¿Quién hubiera pensado que esa chaqueta vieja que se te quedó pequeña podría ayudar en un futuro a construir una casa sostenible o ayudar a mantener la calidez de un hogar? Convertir ropa usada en aislante térmico y acústico no solo es una solución ingeniosa y ecológica, sino también puede ser una práctica clave para contrarrestar la crisis de residuos de la industria de la moda.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *