Un año más, un otoño más, la galería madrileña Mad is Mad se une a Signus Ecovalor y la asociación Traductores del Viento para organizar una nueva exposición en torno al arte y el reciclaje. Durante todo el mes de noviembre, puede visitarse la muestra ‘¿SOStenibles o SOStemibles?’, una llamada de atención frente al hiperconsumo, el despilfarro, el exceso de basura y el no reciclaje, que incluye a los premiados este año en la convocatoria ‘Una Segunda Vida’. Todo un espectáculo de creatividad a cargo de siete artistas que se sirven sobre todo de ‘objetos encontrados’. Pasemos y veamos.
Convocada por Signus Ecovalor y Traductores del Viento, la IV edición de Una Segunda Vida muestra el compromiso en apoyar la creación artística desde la sostenibilidad, y con el empleo de caucho reciclado como punto de partida de las obras presentadas. El jurado –compuesto por los artistas y gestores Toña Gomez, Manolo Oyonarte, Juan Ramón Martín, Rafa Ruiz, Isabel Rivadulla y Miguel Ángel Invarato– decidió otorgar los premios 2025 a las siguiente obras, con las consiguientes valoraciones:
Primer Premio: ‘Las venas del río’. Del artista granadino Aníbal Sánchez Ruiz. (Estampación, obra gráfica)
“Nos encontramos ante un tríptico cargado de simbolismo humano, referenciándose tanto en la naturaleza como en el mensaje a favor de la sostenibilidad. El proceso de ejecución de la obra ha sido realizado a través de la experimentación mediante estampación sobre papeles de algodón. Destacamos como notable el proceso seguido desde la investigación conceptual hasta la propia elaboración mediante técnicas aditivas y serigráficas, en la ejecución de las matrices o planchas y en el proceso de entintado incorporando materiales experimentales (resultantes del reciclado de neumáticos; fragmentos y polvo de caucho), así como la posterior estampación definitiva sobre el papel. Estas operaciones de investigación y ejecución por parte de Aníbal Sánchez, desde el concepto hasta la estampación de las obras, abren nuevos caminos de experimentación para el futuro. El resultado estético final es de fuerte carácter contemporáneo, y la composición en tríptico ha resultado brillante”.

Segundo Premio: ‘Espectro’. Del artista madrileño Eduardo de Elio. (Escultura).
“Se trata de una pieza escultórica y geométrica abierta, de gran belleza y de fuerte y moderno protagonismo simbólico. Su composición tiene como centro manifiesto una pieza ingrávida, de efecto estético, enmarcada y limitada entre los vértices y aristas de un hexaedro regular. La pieza ingrávida es un elemento incluido dentro de la composición geométrica y –simultáneamente– es referente tanto de la naturaleza como del simbolismo que representa al ser continente de suspensión de polvo de caucho. La tensión interna de la escultura –suspendida en el espacio central– está conseguida y reforzada por la iluminación de las aristas del hexaedro, en comprometida composición armónica. El desarrollo espacial final es de resultados interesantes y bellos e invitan a la contemplación pausada con clara referencia a la fragilidad de la naturaleza”.

Acompañando a los ganadores de Una Segunda Vida, la galería Mad is Mad ha reunido a cinco artistas que nos hablan de reciclaje y sostenibilidad a través del juego de palabras del título: «¿Somos sostenibles o sostemibles?» ¿Buscamos un nuevo trato con la Tierra o seguimos ejerciendo de especie temible para el resto de la biodiversidad? Con el sos en versales, SOS, como guiño de peligro, atención, alerta ante la crisis global.
En «¿SOStenibles o SOStemibles?» llama mucho la atención el montaje de la madrileña, formada profesionalmente en Londres, Carmen Rivero, que cuenta con una amplia trayectoria internacional como diseñadora y creativa plástica. “La idea central alrededor de la que orbita su obra es rescatar y dar una segunda vida a objetos heredados de una labor de años de sus padres, la de localizar y rescatar esos objetos desechados o perdidos por otros para ese «por si acaso hace falta…» que ella considera TESOROS familiares: ‘Las últimas personas en tocar todo esto fueron ellos, y ahora yo toco sobre ellos y los siento y me transporta a un pasado que alimenta mi presente’. Ha desarrollado así una serie de piezas en barro llenas de color que agujerea e interviene con esos objetos familiares encontrados para convertirlas en pequeños TROFEOS. En los últimos tiempos, la cerámica es reemplazada por contenedores de plástico arrancados a su vida doméstica. En un planeta abarrotado de cosas y más cosas, estas encuentran un sentido en el trabajo escultórico de Carmen. Aquí manipula estos objetos, los reanima y adquieren el valor que ella les atribuye, dotándose de una nueva identidad y un sentido estético diferente, nuevo, insospechado. Lo traslúcido del cuerpo plástico con la contundencia de las extremidades los convierte en entes portentosos”.

Si lo de Carmen Rivero es toda una instalación, lo de Didier Maes, artista belga afincado en la sierra madrileña, en Bustarviejo, es toda una performance. En la exposición podemos ver una selección de una veintena de las 130 criaturas de su Arca de Neo, con la que realiza un espectáculo teatral (que, por cierto, estas Navidades podrá disfrutarse en Matadero Madrid): “El interés de Didier Maes por la recuperación le viene desde muy pequeño, cuando, acompañando a su padre a tirar cosas, volvían del vertedero con el coche lleno de tesoritos. Así transcurrió su infancia, entre televisores destripados, radios despiezadas y olor a estaño. En un microcosmos en él que cada diodo, cada transistor tenía vida propia, cada válvula electrónica condensaba un universo. Centenas, miles de piezas. Órganos obsoletos de artilugios en desuso a la espera de dar vida a nuevos cuerpos, de poblar nuevos universos”.

“El proyecto El Arca de Neo pretende ofrecer una narrativa –imaginaria y surrealista– que propone alternativas de futuros deseables. Es una instalación que se presenta como un estimulante viaje donde las palabras son generadoras de una colección de piezas esculturales que componen, entre todas, un bestiario poético. Una utopía compuesta de criaturas mutantes imaginarias, resultantes del encuentro inesperado, absurdo y divertido entre palabras y objetos deshechos. Una inmersión en un mar de palabras-maletas donde las serpientes (Hervíbora) se han hecho vegetarianas o los crustáceos (Brocavante) mecánicos, el Camaneón y la Luciérvaga han mutado para luchar contra la contaminación lumínica, y el Cierbosque y el Erízoma para reforestar el planeta”.
Desde Sevilla nos llegan dos impactantes obras –una pieza de la serie Tormentas de bolsas de plástico y una recreación del famoso lienzo La Isla de los Muertos, de Böcklin– que representan los trabajos de Ángel Pantoja: enormes montajes fotográficos con basura. ¿Qué nos quiere transmitir con ellos? ¿Por qué esta opción artística?

“Son ensoñaciones, pesadillas posibles del gran vertedero en que podemos convertir el planeta como consecuencia de este consumismo voraz en el que estamos inmersos y que genera millones de toneladas de desechos. Se ha demostrado que en los países desarrollados cada uno de nosotros producimos un kilo de basura al día. Es terrible. Así que estas obras son un canto a la torpeza humana y una hermosa visión de su desdicha, representadas, como siempre, con mi característico rasgo cinematográfico”. Ángel inició las composiciones monumentales de basura en 2012, cuando realizó una Giralda de basura. También tiene una Gran Vía vertedero.
Desde Extremadura viene Miguel Sansón, con su espectacular escultura Silla Cafetera, de más de 2 metros de altura: “La obra de Sansón transita entre el arte, el objeto y la poesía visual, explorando la memoria de los materiales y la relación entre lo cotidiano y lo simbólico. Creador de la serie Sent-Art / Sentarte, Ángeles y Maestros y Mater Matris, entre otras, con las que ha expuesto internacionalmente, Sansón concibe cada silla en su serie Sent-Art como un espacio para pensar y sentir desde la materia transformada, un objeto funcional que deviene metáfora sobre memoria, consumo y segunda vida de los materiales”.

En Silla Cafetera, la obra que lleva a Mad is Mad, el artista reutiliza piezas industriales, engranajes, ruedas y utensilios domésticos –entre ellos, una cafetera amarilla–, ensamblados con humor y equilibrio escultórico. La obra encarna el principio de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar, convirtiendo el desecho en arte y el objeto funcional en metáfora. Una silla que no solo invita a sentarse, sino a reflexionar sobre nuestra capacidad de dar nueva vida a lo que parecía inservible.
Y ZOTO, artista chilena con residencia en Madrid desde hace más de dos décadas, especialista en componer obras con fuerte carga crítica e irónica a partir de objetos encontrados, expone su serie Kits de emergencia, creada específicamente para ¿SOStenibles o SOStemibles? a partir de aquella alerta primaveral que nos lanzó la Comisión Europea para sobrevivir 72 horas encerrados, y que nos metió un poco de miedo, muchas dudas y algo de escepticismo en el cuerpo. Así lo explica ella: «¿Qué fue primero, el miedo o la amenaza, la seguridad o la inseguridad, la precaución o la defensa? Vivimos en estado de alerta y la advertencia es clara, protege a los tuyos con un arsenal de resistencia para sobrevivir 72 horas sin ayuda externa contra conflictos bélicos, desastres naturales, apagones digitales, catástrofes climáticas, estrategias geopolíticas, ciberataques, pandemias… El kit de emergencia hará de tu casa un búnker y podrás dormir en paz…, aunque tal vez no despiertes más”.
