El verano ya está aquí, aunque las temperaturas más altas, días largos y primeros baños en playas y piscinas ya están con nosotros desde hace semanas. Con la llegada de la que, para la muchos, es la mejor estación del año, le acompaña cinco decisiones que tienen un impacto directo al medio ambiente y a nuestro bolsillo.

Aquí te las dejamos:
La temperatura del aire acondicionado
Posiblemente, hay pocas cosas que generen más discusiones, tanto en casa como en el trabajo, como cuál es la temperatura ideal. Más allá de la percepción personal de cada uno, hay datos que son objetivos. Según indica el Ministerio para la Transición Ecológica, los edificios públicos, así como oficinas y comercios, entre otros, la temperatura no tiene que ser inferior a los 27 ºC mientras que la de los hogares, la franja va de los 24 a los 26 grados centígrados.

Desde el punto de vista ambiental, si tomamos como referencia el aire acondicionado a 26 grados y decidimos bajarlo un solo grado, estaríamos incrementando la factura eléctrica una media del 8%, mientras que, si decidimos bajarlo dos grados, hasta 24, la factura se puede ver incrementada hasta un 16%. Una temperatura más baja de la recomendada supone un gasto económico desmesurado, un atropello ambiental, además de asegurarte un catarro veraniego.
Abrir las ventanas en momentos determinados del día
Refrescar la casa y airearla es fácil: abriendo las ventanas. Sin embargo, no vale que sea en cualquier momento del día porque puede provocar que para airear acabemos calentando la casa.

Para evitarlo, abre las ventanas entre las 6 y las 9 de la mañana o ya por la noche, entre las 22h y las 8h. Durante el resto del día, asegúrate que estén bien cerradas para que la casa se mantenga a una temperatura constante.
Algunos electrodomésticos, mejor por la noche
El horno, el lavavajillas o la secadora generan bastante calor cuando están en macha. Por ello, si los tienes que usar, mejor que sea por la noche, que es cuando refresca, y no durante el día.

Aprovecha, también, para consultar tu factura eléctrica: es posible que pagues menos por kWh consumido por la noche que durante el día. Poner algunos electrodomésticos cuando dormimos suponen un doble ahorro, tanto económico como ambiental.
La presión de los neumáticos
Esa gran olvidada. Los neumáticos son el único elemento que está en contacto con el firme. De ahí la importancia que estén en buen estado para que no pierdan prestaciones. Durante los meses de más calor, el aire que tienen los neumáticos se expande al calentarse. Sin embargo, no solo en verano sino durante todo el año, la presión de los neumáticos es la gran olvidada.

Por ello, es importante que periódicamente la revises, especialmente si vas a hacer trayectos largos ahora que se acercan las vacaciones. Una presión inadecuada provoca un gasto de combustible extra además de incrementar su desgaste y suponer un riesgo asociado que tiene fácil solución.
Adapta tu dieta al verano
Las comidas copiosas y muy calóricas acaban generando, aparte de somnolencia, termogénesis, es decir, excesivo calor que produce la digestión a la hora de digerir comidas ricas en grasas o proteínas.

Además, estas comidas suelen consumir más energía al haber tenido que ser cocinadas. Por tanto, elegir frutas y verduras de temporada reduce esta huella de carbono además de que muchas de ellas tienen origen local y su gasto energético para llegar hasta casa es menor. Todo son ventajas, ¿no?