Aunque en general somos conscientes de la importancia de la sostenibilidad, hay aspectos a los que la mayoría de la población no está dispuesta a renunciar por mucho impacto que suponga para el medioambiente. Uno de ellos es el de las vacaciones. La imagen clásica de unas vacaciones sostenibles está asociada al turismo para mochileros cuando lo cierto es que cualquier persona puede viajar de forma más responsable si toma decisiones más conscientes antes de salir, durante el trayecto y en el propio destino. Lo cierto es que tus próximas vacaciones pueden dejar el mundo un poco mejor de como lo encontró el turista sin necesidad de ser un mochilero.

Planifica tu destino con cabeza
Elegir el destino es una de las decisiones que más influye en el impacto del viaje. Lo ideal es evitar los lugares que sufren una fuerte masificación turística, porque allí la presión sobre el entorno, los servicios y la vida local es muy elevada.
Siempre que tu calendario laboral lo permita, la mejor recomendación es optar por la temporada baja o media del destino elegido. Viajar fuera de los picos de demanda ayuda a repartir mejor el flujo turístico, reduce la presión sobre los recursos del destino y, además, el viaje será mucho más tranquilo. También es una oportunidad para conocer el lugar con menos aglomeraciones y una relación más directa con su entorno y su gente.

No obstante, incluso en el mes de agosto, cuando la mayoría de las personas tienen sus vacaciones, es posible encontrar destinos menos saturados o zonas alternativas que ofrezcan una experiencia más equilibrada. Si se sale de los lugares más tradicionales y de las localizaciones más saturadas, se pueden encontrar joyas ocultas. No se trata de renunciar a un destino popular, sino de ampliar el mapa y recorrer barrios menos conocidos, pueblos cercanos o rutas alternativas que no aparecen en las guías ni recomiendan los influencers. Cuando apuestas por este tipo de lugares, no sólo estarás favoreciendo la sostenibilidad y fomentarás el comercio local, sino que además te saldrá mucho más barato.
Escoger el medio de transporte
A la hora de organizar tus vacaciones, supone el mayor impacto medioambiental. Y dentro de él, el avión es el menos sostenible de todos. En muchos viajes, será difícil evitarlo, pero asegúrate si tienes otras opciones disponibles. Cuando exista alternativa, el tren es el gran rey del turismo sostenible: cómodo, más eficiente en trayectos medios y, además, perfecto para llegar tu destino sin tener que pasar por el estrés de los controles de seguridad de los aeropuertos o de tener que estar pendiente de no perder conexiones.

Asimismo, el coche compartido también puede ser una buena solución en determinados recorridos. Con ello, se reparten los gastos, por lo que el trayecto es mucho más barato y, a la vez, se reduce el número de vehículos en circulación.
Sin embargo, es cierto que, en muchas ocasiones el avión es inevitable. En este caso, conviene buscar vuelos directos siempre que sea posible. Cada escala añade tiempo, complicación y, normalmente, más emisiones asociadas al viaje. También puedes valorar plataformas de compensación de carbono, aunque lo más importante sigue siendo reducir primero y compensar después. Compensar no sustituye a elegir mejor, pero puede formar parte de una estrategia más responsable.
La tecnología puede ayudarte mucho en esta fase. Hoy existen comparadores como Virail o Kombo que muestran varias opciones de transporte en una sola búsqueda, incluyendo tiempos, precios y, en algunos casos, impacto estimado. Eso permite decidir con más criterio y no quedarse únicamente con la opción más rápida o más barata.
En el destino
Una vez llegues a tu lugar de vacaciones es importante seguir las mismas reglas que seguirías en tu casa. Si no pones el aire acondicionado las 24 horas del día, ¿por qué lo haces en la habitación de tu hotel? Ahorrar agua y energía es fundamental, sobre todo en lugares con recursos limitados o con gran presión turística. Pequeños gestos como reutilizar toallas, apagar luces o regular el aire acondicionado ayudan más de lo que parece, especialmente si se repiten a gran escala.

También conviene reciclar correctamente, usar transporte público cuando esté disponible y caminar siempre que sea posible. Moverse así no solo reduce el impacto, sino que además permite conocer mejor el lugar. A eso se suma algo igual de importante: comprar en comercio local, probar productos de proximidad y apoyar a pequeños negocios que forman parte real de la economía del destino.
Además, en la medida de los posible, intenta consumir en restaurantes de barrio que utilicen ingredientes de proximidad y adquiere recuerdos fabricados por artesanos de la zona. Con ello, asegurarás que el beneficio económico del turismo impacta directamente en la zona que estás visitando.
Tecnología y planificación
La tecnología ayuda a que tus vacaciones sean más sostenibles. El uso de aplicaciones móviles, comparadores de servicios y sistemas de reserva digital nos permite optimizar la logística del viaje con precisión, siempre y cuando se utilicen con criterio y sin perder de vista el foco del impacto real. Por ejemplo, aplicaciones como Citymapper o Moovit facilitan rutas detalladas en tren, autobús y metro en cientos de ciudades del mundo, evitando la necesidad de alquilar vehículos privados.

Por su parte, plataformas como Too Good To Go, presente en buena parte de Europa, así como en Australia, EE.UU. y Canadá, te ayudan a salvar excedentes de comida de comercios locales a precios reducidos, combatiendo el desperdicio alimentario. Otras como Closca Water, te ayudan a encontrar fuentes de agua potable para que puedas reutiliza tus botellas y no consumir agua embotellada constantemente.
Con todo ello, ya puedes empezar a organizar tus vacaciones sostenibles. Ya has podido comprobar que no es algo exclusivo de mochileros y no es necesario seguir una lista de reglas rígidas ni someterse a restricciones incómodas. Al final, es mucho más sencillo de los que parece.