Exposición 'Lo que las flores revelan' en Infinito Delicias, foto de Rafa Ruiz Exposición 'Lo que las flores revelan' en Infinito Delicias, foto de Rafa Ruiz

La ‘rebelión’ de las plantas: fotógrafos que revelan con flores

¿Y si las flores pudieran revelar fotografías? Un proyecto artístico demuestra que sí.

Dicen que, en estos tiempos de urgencias y tecnologías, lo suyo es completamente revolucionario. En esta nueva entrega de ‘Artistas en Verde’, hablamos con Deneb Martos y Ana Paes en la presentación de la exposición ‘Lo que las flores revelan’. En el centro de cultura contemporánea y participación ciudadana Infinito Delicias, en Madrid; dentro del gran festival PhotoEspaña. Y sí, literal, son fotos reveladas de la forma más natural posible, con emulsiones de flores.

Exposición 'Lo que las flores revelan' en Infinito Delicias, foto de Rafa Ruiz

Lo podemos llamar ‘la rebelión de las flores’; algo así como poner flores en las humeantes chimeneas industriales en estos tiempos de Capitaloceno. Deneb (por cierto, es el nombre de una estrella, la más brillante de la Constelación del Cisne) y Ana parten de cámaras y carretes analógicos y para el revelado emplean manzanillas, malvas y amapolas, así como cerrajones y otras mal llamadas malas hierbas, que crecen en los descampados de la ciudad (esos no-lugares que guardan muchas más sorpresas de las que creemos), para conseguir una emulsión, tras machacarlas y macerarlas con vodka y agua caliente en un proceso que dura entre 24 y 48 horas. Ya ese lento proceso hoy día, en que tiramos con nuestro móvil decenas de fotos en un minuto, es toda una declaración de principios artísticos. Porque dicen que el arte es eso precisamente, el proceso, la actitud, una manera de estar en el mundo, más que un resultado concreto.

Con estos mimbres de tiempos vegetales organizaron en Infinito Delicias (centro abierto hace medio año por la Fundación Carasso en el distrito de Arganzuela, y que se ha convertido en un nuevo epicentro madrileño de otra manera de mirar el mundo; el próximo mes hablaremos más de él) un taller con 13 personas. Y una pequeña selección de las fotos –una veintena– es lo que ahora se muestra, ahí en el Infinito, dentro de PhotoEspaña, en blanco y negro, en gran formato. Y con mucho grano; toda una afrenta a estos tiempos de alta gama y alta definición.

Exposición 'Lo que las flores revelan' en Infinito Delicias, foto de Rafa Ruiz

Así explica Deneb Martos, profesional experimental del cine y la fotografía, prácticas a las que lleva hacia lo performativo, el concepto del taller: “El proyecto se sitúa en la intersección entre la fotografía, la botánica y la sostenibilidad. A través de un enfoque poético-científico, articula la experimentación técnica con una dimensión simbólica: las películas fotográficas expuestas a las flores serán reveladas con extractos obtenidos de esas mismas especies, en una forma de metafotografía vegetal. Este diálogo entre imagen y naturaleza se convierte en el eje conceptual y material del trabajo”.

Y así nos cuenta cómo arrancó todo: “Empecé con las investigaciones de revelado natural durante la pandemia, para probar lo que tenía a mano sin tener que recurrir a las tiendas, entonces cerradas. Hice pruebas con vino, con cerveza, con hierbabuena, y ya cuando salí probé con malvas silvestres que me encontré en el camino… y funcionó. Porque, ojo, no sirven todas las plantas, sino aquellas que tienen mayor concentración de fenoles; por eso también hay que recogerlas al mediodía, en las horas altas del sol, que es cuando más los están generando para defenderse, por ejemplo, de los rayos ultravioleta. Por lo general, las plantas que tienen poderes medicinales son las que mejor funcionan en el proceso de revelado fotográfico. También las tóxicas, como la cicuta, pero cuidado con ellas”. Luego trasladó ese punto de partida al Laboratorio de Fotografía de La Casa Encendida (Madrid), donde continuó varios años con los experimentos.

Exposición 'Lo que las flores revelan' en Infinito Delicias, foto de Rafa Ruiz

Dice Ana Páez: “Este revelado con plantas no es sólo interesante por su aspecto técnico, sino como una forma diferente de entender la práctica artística, en comunidad, en un proceso colaborativo. En estos tiempos de urgencias, de pantallas, de la IA, esta práctica requiere tiempos lentos, requiere una relación con el entorno, detenerse, observar, recoger las plantas, macerarlas. Es una relación con tu entorno, tu comunidad y la naturaleza. Es el valor de la pausa, de la espera, del error, algo completamente revolucionario en estos tiempos de tantas urgencias”.

Visitamos la exposición en la planta primera de Infinito Delicias, y un cartel nos centra. Leemos: “Lo que las flores revelan propone una reflexión sobre la materialidad de la imagen y sobre las formas en que producimos, habitamos y comprendemos el acto fotográfico. A través del uso de flores, plantas y sustancias naturales como agentes reveladores, la fotografía deja de estar vinculada exclusivamente a la química industrial y a la tecnología, para acercarse a procesos más orgánicos, sensibles y conscientes. Revelar se convierte así en un acto de cuidado, atención y cultivo. La experiencia del taller conectó el trabajo de laboratorio con el territorio cercano, integrando recolección, maceración y revelado en un mismo recorrido”.

Lo que las flores revelan permanecerá en Infinito Delicias hasta finales de agosto.

Las imágenes resultantes, como todo el proceso, están imbricadas con lo colectivo, con la Sala Marina de reuniones, un espacio acristalado y rodeado por un pequeño huerto urbano donde crecen lechugas, tomates, pimientos, cilantro, calabacines y berenjenas. Como explican los responsables de Infinito Delicias, no es una exposición convencional, para ser solo contemplada, sino que juega con los espacios y con la gente que discurre por ellos. Qué completa palabra discurrir, que a la vez significa moverse, desplazarse, y también pensar, reflexionar.

Así, asistimos a la rebelión de las flores y las malas hierbas de los descampados; que quedan dignificadas al convertirse ellas mismas en protagonistas de las tomas fotográficas de estas 15 personas, que asistieron entusiasmadas tanto al taller como a la presentación dentro de PhotoEspaña, cuyo lema este año es ‘Volver a imaginar’, en un recién estrenado mes de junio. Contó Mariana, muy sonriente: “Soy de Cancún, y quiero destacar la satisfacción que me ha producido esta práctica de detenerte a mirar, lo importante que es, y compartirlo colectivamente. Creo que el arte en una forma de intentar entender el mundo y también de criticar lo que no entendemos, como el ultracapitalismo, el patriarcado, el racismo”.

Ese también es el concepto –lento, crítico y sustancioso– que intentamos explicar, entre neumático y neumático, desde este pequeño rincón digital de Artistas en Verde.

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