¿Cuántas vidas puede tener un objeto? ¿Cuándo se convierte en inservible? No hace tanto, cuando el mundo aún no se había acostumbrado a la comodidad tan ilógica del “usar y tirar”, los artículos de uso cotidiano tenían vidas casi ilimitadas, se arreglaban, se aprovechaban, se intercambiaban y encontraban nuevos usos mucho antes de acabar en la basura, que por entonces era un cubo de proporciones mínimas. Lo dijo y demostró científicamente Antoine Lavoisier, el padre de la química moderna: “Nada se pierde, todo se transforma”.
En estos tiempos inciertos de crisis climática, recuperar esa manera tradicional de reaprovechar lo que nos rodea tiene más sentido que nunca. Los neumáticos son un buen ejemplo de ello. Retirarlos de un vehículo no significa que hayan llegado al final de su vida útil; que se conviertan en tristes residuos. Todo lo contrario. Pueden tener una segunda oportunidad volviendo a las carreteras como neumáticos de ocasión o recauchutados. Y, cuando definitivamente ya no puedan seguir rodando, aún quedarán buenas opciones dando salida al caucho, acero y otros materiales con el que han sido fabricados, e incluso, como último beneficio, destinándolos a su aprovechamiento energético.

En eso consiste precisamente la economía circular, en dejar de preguntarnos por el final de los objetos y empezar a pensar en todo lo mucho (y diferente) que aún pueden llegar a darnos.
Retirado no significa acabado
Un neumático retirado de un vehículo nunca será un objeto inútil, aún le quedan muchas vidas y usos por delante. Nada más ser desmontado en un taller, entra automáticamente en el circuito de la gestión sostenible, cuyos técnicos lo someterán a una inspección detallada. Se comprueba su estado, sus características y si presenta algún daño o anomalía que impida volver a utilizarlo.

En España, los centros de clasificación separan los neumáticos que todavía pueden tener una utilidad de aquellos que ya no tienen potencial de uso. Son estos últimos los que se consideran propiamente neumáticos al final de su vida útil (NFVU).
Por tanto, podemos imaginar el proceso como una especie de cruce de caminos:
Neumático desmontado → inspección → ¿puede seguir utilizándose?
- Sí: puede prepararse para su reutilización.
- No: pasa a ser un neumático al final de su vida útil y se destina al reciclaje u otras formas de valorización.
1. Visita al especialista
La retirada es tan solo un primer paso y no implica por sí misma que el neumático esté agotado. Pueden desmontarse porque el propietario cambia los cuatro neumáticos a la vez, cambia de vehículo o decide elegir otros modelos de características diferentes. O también, porque alguno o todos estén desgastados.

Salen fuera del vehículo, pero todavía hay que determinar qué se puede hacer con ellos. Porque que un neumático ya no sea adecuado para un determinado vehículo o usuario no significa necesariamente que haya perdido toda posibilidad de utilización. Llega el momento del triaje: volver a empezar o cambiar de vida.
2. Segunda mano: volver a la carretera
Técnicamente, la reutilización consiste en utilizar de nuevo un producto que todavía no es un residuo para la misma finalidad para la que fue diseñado. Neumáticos que después de ser inspeccionados y considerados aptos, vuelven al mercado para ser utilizados en otro vehículo. Son los que compramos de segunda mano.
Los que llegan al mercado español proceden en buena medida de otros países europeos, especialmente de Alemania, Francia y Países Bajos. Una parte procede de vehículos de renting, leasing o alquiler, que suelen sustituirse antes de haber agotado su vida útil. También influye el uso de neumáticos de verano e invierno, muy extendido en países del centro y norte de Europa, pues cada cambio de temporada deja fuera de uso temporalmente un juego que todavía conserva buena capacidad para rodar. A esto se suman los cambios de llantas, de marca o de medida y las sustituciones por parejas cuando se deteriora uno de los neumáticos de un mismo eje.
Igualmente pueden proceder de vehículos siniestrados o retirados de la circulación, siempre que hayan quedado estructuralmente intactos. Porque antes de convertirse en residuo, todavía puede encontrar un coche donde seguir haciendo muchos kilómetros.
3. Recauchutado: el lifting de los neumáticos
Cuando la carcasa de los neumáticos usados, su estructura interna, sigue estando en buenas condiciones, aunque la banda de rodadura esté gastada, pueden perfectamente ser recauchutados. Para esta función tan solo se elige a aquellos cuya estructura conserva las condiciones de seguridad y resistencia necesarias para recibir una nueva banda de rodadura. No se trata de maquillar un neumático viejo, como erróneamente pueden pensar algunos, sino de someterlo a un proceso industrial que permite rejuvenecerlo devolviéndole toda su capacidad de servicio.
El proceso comienza con una inspección minuciosa de la carcasa. Se comprueba que no existan daños, deformaciones o defectos que comprometan su seguridad. Sólo las que superan los controles pasan a la siguiente fase, consistente en la eliminación de toda la banda de rodadura desgastada, preparando así a la superficie para colocar una nueva. Después se incorpora el nuevo material de rodadura y se somete el conjunto a un proceso de vulcanización, mediante calor y presión, para que la nueva banda quede perfectamente unida a la estructura.

Su principal ventaja ambiental es que permite aprovechar una carcasa que todavía conserva valor, alargando su vida útil y evitando tener que fabricar desde cero un neumático nuevo.
4. Reciclaje: todo se aprovecha
Si la inspección determina que el neumático no puede reutilizarse ni recauchutarse, entonces sí estamos ante un neumático al final de su vida útil. Pero que sea un residuo no significa que haya dejado de tener valor. Al contrario. Un neumático está formado por distintos materiales que pueden recuperarse.
El neumático se lleva entonces a instalaciones especializadas donde puede triturarse y separarse en diferentes fracciones:
- Caucho, que puede convertirse en granza o polvo. Puede utilizarse en determinados pavimentos, superficies deportivas y de seguridad, productos de caucho o mezclas bituminosas para carreteras.
- Acero, que se separa y puede regresar a la industria siderúrgica como materia prima para fabricar nuevo acero.
- Material textil, procedente de las fibras utilizadas en el neumático.

Las cantidades recuperadas son impresionantes. Para que te hagas una idea, en 2023 las instalaciones dedicadas a la valorización material de neumáticos al final de su vida útil obtuvieron en España más de 84.000 toneladas de caucho reciclado, cerca de 33.000 toneladas de acero y unas 15.000 toneladas de material textil.
5. Valorización energética: combustible a todo gas
Cuando la mala conservación de un neumático impide su reutilización o reciclaje queda un último circuito, el triturado y su empleo como combustible alternativo. Se utilizan sobre todo en fábricas de cemento, donde la energía que contiene su caucho permite sustituir parcialmente a los combustibles fósiles. La elevada temperatura de los hornos de cemento, unida al largo tiempo de permanencia de los gases en el proceso, permite una combustión muy completa de los residuos y contribuye a mantener bajas las emisiones de determinados contaminantes muy perjudiciales para la salud como las dioxinas y los furanos.
La operación está siempre sometida a estrictos controles ambientales, pues la alta temperatura por sí sola no garantiza la ausencia de contaminación. Las cementeras que utilizan neumáticos en sus hornos están sometidas a límites de emisión, controles y sistemas de vigilancia específicos para partículas, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, metales y otros contaminantes. Además, el triturado se prepara previamente para garantizar una combustión controlada y homogénea.
En procesos industriales que necesitan grandes cantidades de energía, utilizar neumáticos fuera de uso reduce el consumo de combustibles convencionales, evitando al mismo tiempo que un residuo termine desechado.
Y es que un neumático puede tener tantas vidas como usos, personas e historias sea capaz de reunir.